En una ocasión expresé mi sentir sobre la homosexualidad y la persona con quién hablaba tomó ofensa de mi postura. «Hay que tolerar,» me dijo, «está mal ser intolerante. No se debe imponer la moralidad de uno en otros.»
Esta es la postura que toma la supuesta «moralidad neutral» – donde no hay mal, sino que todo se «tolera.» Todos lo hemos escuchado, pero hay varias cosas erradas con el comentario. Esta frase de moralidad neutral fracasa en muchos aspectos y, aunque parece bonita e ideal, la práctica de esta moralidad neutral no es lo que muchos piensan que es.
El problema es que la moralidad neutral es un mito.













