¿Por qué escuchamos de milagros en la vida de algunas personas y no en la nuestra? ¿Por qué a algunos sí y otros no? ¿Por qué Dios se comporta así?
En el grupo de jóvenes de la Iglesia estábamos viendo un episodio de The Chosen. En esta serie, vemos la historia bíblica, pero decorada con escenas que pudieron haber ocurrido, aunque no están en la Biblia. Entre esas escenas, vimos a Tomás, quién estaba afectado porque Jesús levantó a Lázaro de entre los muertos y no a su prometida. Esto produjo una conversación muy interesante con los jóvenes: ¿por qué Dios haría un milagro para unos y no para otros?
Ontológicamente hablando
Imagínate estar en el lugar de Tomás en la serie y ver a Jesús levantar a Lázaro… mientras la persona que tú amas murió y no fue sanada. No es algo sencillo de experimentar. Pero creo que, para nosotros hoy en esta discusión, el primer paso que nos ayuda a poder entender esto es perspectiva.
La caída del ser humano en Edén, trajo consigo consecuencias reales que experimentamos a diario. El mundo no es como Dios lo creó. Las enfermedades y desgracias forman parte del mundo que hemos dañado con el pecado. La responsabilidad recae sobre la raza humana por su desobediencia.
Es una maravilla que en un mundo como este, Dios decida intervenir en lo absoluto. Cualquier acto milagroso de Dios en el mundo, proviene de su favor inmerecido por nosotros. El Señor lo hace por su deseo propio y no porque lo merecemos. Dios interviene en el flujo natural de este mundo caído y siempre que lo hace es por su gracia.
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