Hace poco estaba hablando con mi barbero. Sí. Yo voy al barbero. Me contó que tuvo una conversación sobre Dios, Jesús y la Biblia con un cliente. Esta persona le dijo que no podía creer en Jesús porque no creía que María fuera virgen.
Y esa es una objeción más común de lo que parece.
Desde el inicio del cristianismo, se ha afirmado que María concibió a Jesús milagrosamente por obra del Espíritu Santo, sin intervención de un padre humano.
Ahora, pensemos esto con calma: Si Jesús no nació de una virgen, ¿significa que no existió? No. ¿Significa que no murió en la cruz o que no resucitó? Tampoco.
No cambia los eventos, pero sí cambia su significado: cambia la identidad de Jesús.
La Biblia dice:
Este es el relato de cómo nació Jesús el Mesías. Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de que la boda se realizara, mientras todavía era virgen, quedó embarazada mediante el poder del Espíritu Santo. (Mateo 1:18, NTV)
30 —No tengas miedo, María—le dijo el ángel—, ¡porque has hallado el favor de Dios! 31 Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32 Él será muy grande y lo llamarán Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David. 33 Y reinará sobre Israel para siempre; ¡su reino no tendrá fin! 34 —¿Pero cómo podrá suceder esto?—le preguntó María al ángel—. Soy virgen. (Lucas 1:30-34, NTV)
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