Si la Biblia dice que Jesús fue tentado en todo y que las tentaciones vienen de los deseos internos de las personas, ¿significa que Jesús tuvo malos deseos en su corazón? ¿Estamos viendo una contradicción bíblica entre lo que enseñan los libros de Hebreos y Santiago en la Biblia? ¿Cómo podemos entender esto?
El problema
La Biblia enseña que Cristo fue perfecto. Nunca pecó y por ser perfecto pudo servir como sustitución por nosotros los pecadores. Entonces el tema de hoy es uno importante en entender pues de él depende si el sacrificio de Jesús en la cruz fue apto para salvarnos o no. Si Jesús hubiera tenido deseos pecaminosos que lo sedujeran, eso implicaría una naturaleza moral incompatible con el Cordero sin mancha.
Vayamos a los textos que parecen estar contradiciéndose. Primero Hebreos:
Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. (Hebreos 4:15, NBLA)
Ese texto nos enseña que Cristo sufrió tentaciones de todas clases, pero que no cedió ante ninguna de ellas. Es bastante claro. Las tentaciones fueron reales, pero Jesús nunca cedió a ninguna.
Pero vayamos a lo que dice Santiago:
La tentación viene de nuestros propios deseos, los cuales nos seducen y nos arrastran. (Santiago 1:14, NTV)
Este es el texto que trae la problemática. Santiago afirma algo que conocemos de manera personal todos nosotros. Las tentaciones en las que caemos, vienen de deseos que guardamos en el corazón. Esos deseos distorsionados nos llevan a ser tentados y caer en la tentación, abriendo la puerta al pecado.
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