¿Qué es Fe?

Siempre me ha resultado interesante cómo las personas tienen una noción equivocada del concepto de fe. Admito que hay muchísimos ejemplos de la idea que tiene que ver con “creer sin evidencia,” pero ésta no es la fe a la cual la Biblia se ascribe.

Me parece importante tocar este tema que muchos dan por sentado.

¿Qué, pues, es fe?

La palabra “fe,” es pistis en griego. Pistis significa “confianza.” Fe es confianza.

Y ya. Sencillo.

Sin embargo, las implicaciones de esto tocan todo el aspecto del vivir Cristiano.

La fe es un ejercicio intelectual

Por supuesto, antes de confiar, se necesitan razones para confiar.

En otras palabras, hace falta tener evidencia de que algo es confiable para que puedas poner tu confianza en ello. Por eso es que los médicos – por poner un ejemplo – enmarcan y exhiben sus certificados de doctor y sus honores: para presentarse confiables o dignos de tener tu confianza. Para que se pueda tener fe en ellos.

Por lo tanto, cuando algo se ha demostrado ser confiable es completamente lógico y razonable poner tu fe (confianza) en ello.

Esto requiere uso de nuestra razón y de nuestro juicio para determinar qué es verdaderamente confiable. Por lo tanto, la fe es un ejercicio de nuestro intelecto.

San Agustín decía, en cuanto a esto, que la fe y la razón son como el ojo (razón) y la luz (fe). Por mejor que funcione tu ojo, si no hay luz, se ve nada. De igual forma, toda la luz del universo no te puede ayudar a ver si tu ojo no funciona. Es por esto que la fe y la razón se complementan, no se oponen. Lo opuesto de la fe es la incredulidad; lo opuesto de la razón es la irracionalidad. Tanto la incredulidad como la irracionalidad son prejudicial a nuestro caminar con Cristo.

¿Qué es “tener fe”?

El ejemplo Bíblico de “tener fe” es sencillo. Dice la Palabra que Abraham – el PADRE de la FE – se le pidió que ofreciera a su hijo Isaac. ¿Por qué lo ofreció? Porque tuvo fe.

Nota lo que dice Hebreos 11:18

“[…]habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia[…]”

Abraham tenía conocimiento de que Dios le había llamado la descendencia en Isaac. No en otra persona, sino en Isaac. Abraham sabía. Abraham utilizó su razón – sabiendo todo lo que Dios había hecho hasta ese momento – para tener fe (confiar) en que Dios iba a cumplir su promesa de que en Isaac (no en otro) sería llamada su descendencia. 

Tuvo fe – es decir, confió – en que Dios lo iba a resucitar porque era, para Abraham, la única forma lógica de que Isaac tuviese su descendencia Y agradar a Dios con el sacrificio de Isaac (Hebreos 11:19).

Nota que hubo un conocimiento previo, un razonamiento evidenciado, de lo que Dios había hecho para confiar de que Dios iba a hacer.

“Es, pues, la fe…”

Entonces, la perspectiva de la visión Bíblica de lo que es fe se hace clara:

“Es, pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1)

La única manera de estar certero de algo que se espera es saber qué es lo que se está esperando. Y el saber, como hemos visto, requiere conocimiento. Habiendo decidido que las evidencias de algo amerita nuestra confianza, entonces podemos esperar resultados. Ejercemos fe, por ejemplo, cuando pensamos que vamos a mejorar de salud cuando nos tomamos los medicamentos que el doctor recetó. No ha sucedido todavía, pero es lo que esperamos. Lo esperamos por fe; confiando.

De la misma forma, se puede tener convicción de algo que no se ve cuando entendemos lo que sabemos que es cierto para confiar (tener fe) en las implicaciones de eso que ya sabemos. Por ejemplo, no se necesita fe para saber que Jesús existió. No hace falta fe para saber que lo que Él dijo sobre su propia resurrección es cierto, porque ha sido probada por evidencias. Utilizando estos conocimientos, yo puedo confiar (tener fe) de que lo que dijo de que voy seré resucitado por Él (Juan 6:40) también es cierto. No lo veo, porque aún estoy vivo, pero tengo fe (confianza) de que sucederá.

Por lo tanto, eso de “creer sin saber” o “creer sin evidencia” no le aplica al contexto de la fe de la cual habla la Biblia.

El Cristiano tiene una fe inteligente

Como Cristianos, evaluamos (o deberíamos evaluar) las evidencias históricas de realidad de Jesús: lo que hizo, lo que dijo y Su resurrección para determinar si Jesús es una persona digna de recibir nuestra confianza – es decir, si vale la pena poner nuestra fe en Jesús. Dada las abrumadoras evidencias de lo que hizo, es absolutamente lógico poner nuestra fe en Jesús.

Y eso es fe.

____

[Regresar a El Fruto del Espíritu]

Acerca de Verdad y Fe.com

Página dedicada a ofrecer argumentos a favor de la existencia de Dios, la veracidad de Biblia y los fundamentos razonables del Cristianismo. Nuestro propósito es fortalecer la fe y el intelecto de los creyentes al igual que provocar el pensamiento y la discusión en los no-creyentes.
Esta entrada fue publicada en apologética, Cristianismo, Preguntas y Respuestas, religión, Vida Cristiana y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.