¿Qué tan confiable es la Biblia sin los originales?

Episodio 312 de Verdad y Fe Podcast

Si no tenemos los manuscritos originales de la Biblia, entonces… ¿todo se perdió en el camino? Muchos dicen: “la Biblia fue copiada tantas veces que ya no sabemos qué decía”. ¿Eso es cierto?

Recuerdo en una ocasión que uno de mis pastores nos daba una clase para líderes. Hablaba sobre la confiabilidad de las Escrituras. Hizo un comentario que pasó por desapercibido para muchos. Dijo: “no tenemos los manuscritos originales de la Biblia.” Nadie notó la importancia de lo que él decía. Ya había estudiado al respecto, por lo que sabía que este punto era crucial para entender por qué hay muchas personas que atacan la confiabilidad de la Biblia precisamente porque no tenemos los originales. Así que corriéndome el riesgo de caer mal, levanté mi mano y puntualicé lo que acababa de decir con todas las pausas y entonaciones apropiadas posibles. La conversación se puso exquisita desde ese punto en adelante.

Comencemos diciendo que es cierto que no tenemos los escritos originales de ninguno de los libros de la Biblia.

Para aquellos que usan este detalle en nuestra contra, este sería un buen momento para hacerles una pregunta: ¿cuál es el problema con eso?

Miles de años

Moisés, redactó las Escrituras sobre pieles. Por más que se proteja un rollo de esos, la piel se descompone. Igualmente pasa con el pergamino. Cuando pasan miles de años, sin el cuidado ni tecnología que quizás podríamos tener hoy día, es de esperar que estos escritos se deshagan.

Por eso, lo que tenemos disponible son copias de copias. Pero no vayamos a pensar que la Biblia es el único documento antiguo que tiene este supuesto problema. Lo mismo pasa con La Iliada de Homero, la Divina Comedia de Dante, los escritos de Platón o de Aristóteles. Incluso con autores más recientes como Shakespeare, trabajamos con copias y ediciones antiguas, y aun así nadie duda seriamente del contenido de sus obras. Cuando leemos Romeo y Julieta, confiamos estar leyendo el contenido exacto que escribió el famoso dramaturgo.

Puedo entender por qué es difícil de aceptar que no hay manuscritos originales de la Biblia. Después de todo, millones de personas actualmente y en el pasado han puesto su confianza en lo que dice allí. Los cristianos se han regido por las normas morales y han modificado sus conductas gracias a lo allí escrito. Incluso, la Biblia ha inspirado constituciones y leyes. Así que cuando alguien cuestiona este punto, se entiende por qué lo podría estar haciendo.

Lo que no funciona es tratar de desacreditar la Biblia únicamente porque no tenemos los originales. En todo caso, tendríamos que desacreditar todos los documentos antiguos que no tenemos los originales. Ese argumento no se sostiene por sí solo.

Copias de copias

Hay más de 5 mil manuscritos griegos del Nuevo Testamento. Esta cifra es muy impresionante. El Nuevo testamento es el texto de la antigüedad con mayor evidencia documental. De Platón, sólo tenemos unas 250 copias y de Shakespeare tenemos como 230 copias y ediciones.

La cantidad de copias que tenemos es importante porque con ellas se puede identificar el mensaje bíblico con alto grado de fidelidad. Son tantas las copias, que se pueden identificar los errores de copistas cuando surgen.

Por eso, aunque sean copias de copias, podemos tener tranquilidad de que lo que tenemos en nuestras traducciones al español tienen un alto grado de fidelidad.

Antes del año 1947, las copias más antiguas que se tenían del Antiguo Testamento, eran del año 895 d.C. Pero cuando se descubrieron los Rollos del Mar Muerto en ‘47, se pudo identificar que estas copias databan del año 125 a.C. Al comparar los textos, especialmente en libros como Isaías, se descubrió que el mensaje no cambiaba. 

El Nuevo Testamento se fue copiando según los escritos pasaban de iglesia en iglesia en el primer siglo, por lo que tenemos tantas copias, que como dije hace un rato, se pueden identificar cualquier error gramatical o de textos añadidos más tarde.

Eso nos alienta a saber que lo que dice la Biblia es lo que siempre dijo.

La bomba teológica de hoy es que, Dios no tiene problema alguno en preservar lo que ha revelado a la humanidad sobre él mismo. Si Dios es todopoderoso, no hay por qué pensar que su Palabra no pueda sobrevivir a los tiempos. 

Conclusión

Es verdad que no tenemos los originales, pero sí tenemos razones sólidas para confiar. La Biblia dice:

La hierba se seca y las flores se marchitan, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre. (Isaías 40:8, NTV)

Este pasaje afirma la permanencia de la Palabra de Dios. Y aunque no habla directamente del proceso de transmisión, sí nos muestra el carácter fiel de Dios para preservar lo que ha dicho.

 La pregunta no es si hubo copias, sino si podemos rastrear fielmente el mensaje… y la respuesta importa.

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Posee una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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