El Rey confiable

Mensaje predicado originalmente en la Catacumba 9 de Cayey, el 12 de abril de 2026.

Marcos es un libro histórico. Lo que leeremos hoy es algo que sucedió y Marcos lo puso por escrito. Este relato no es una alegoría. Significa que no debemos sacarle significados simbólicos a datos de cosas que sucedieron se expresan aquí. No hay mensajes simbólicos para descifrar. Se lee como historia y no como poesía o literatura apocalíptica.

Cuando leímos a Marcos 6, vimos un suceso similar al de hoy. En aquella ocasión, Jesús alimentó a 5 mil hombres y sus familias. En el relato de hoy son 4 mil. En Mateo 15:32-39 también aparece esta segunda multiplicación. Es importante entender que fueron dos momentos diferentes. De hecho eso es clave para entender lo que sucede aquí.

El texto para hoy es Marcos 8: 1-21. Para entenderlo tenemos que verlo como parte de la historia verídica de Jesús en su ministerio. Es lo que él vivió. Pero para aplicarlo a nosotros, tenemos que sacar los principios que nos muestra el texto.

1 En esos días, se reunió otra gran multitud, y de nuevo la gente quedó sin alimentos. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
2 —Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer. 3 Si los envío a sus casas con hambre, se desmayarán en el camino porque algunos han venido desde muy lejos.

4 Sus discípulos respondieron:

—¿Cómo vamos a conseguir comida suficiente para darles de comer aquí en el desierto?

5 —¿Cuánto pan tienen?—preguntó Jesús.

—Siete panes—contestaron ellos.

6 Entonces Jesús le dijo a la gente que se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes, dio gracias a Dios por ellos, los partió en trozos y se los dio a sus discípulos, quienes repartieron el pan entre la multitud. 7 También encontraron unos pescaditos, así que Jesús los bendijo y pidió a sus discípulos que los repartieran.

8 Todos comieron cuanto quisieron. Después los discípulos recogieron siete canastas grandes con la comida que sobró. 9 Ese día había unos cuatro mil hombres en la multitud, y Jesús los envió a sus casas luego de que comieron. 10 Inmediatamente después, subió a una barca con sus discípulos y cruzó a la región de Dalmanuta.

11 Cuando los fariseos oyeron que Jesús había llegado, se acercaron y comenzaron a discutir con él. Para ponerlo a prueba, exigieron que les mostrara una señal milagrosa del cielo que demostrara su autoridad.

12 Cuando Jesús oyó esto, suspiró profundamente en su espíritu y dijo: «¿Por qué esta gente sigue exigiendo una señal milagrosa? Les digo la verdad, no daré ninguna señal a esta generación». 13 Luego regresó a la barca y los dejó y cruzó al otro lado del lago.

14 Pero los discípulos se habían olvidado de llevar comida y solo tenían un pan en la barca. 15 Mientras cruzaban el lago, Jesús les advirtió: «¡Atención! ¡Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes!».

16 Al oír esto, comenzaron a discutir entre sí, pues no habían traído nada de pan. 17 Jesús supo lo que hablaban, así que les dijo:

—¿Por qué discuten por no tener pan? ¿Todavía no saben ni entienden? ¿Tienen el corazón demasiado endurecido para comprenderlo? 18 Tienen ojos, ¿y no pueden ver? Tienen oídos, ¿y no pueden oír? ¿No recuerdan nada en absoluto? 19 Cuando alimenté a los cinco mil con cinco panes, ¿cuántas canastas con sobras recogieron después?

—Doce—contestaron ellos.

20 —Y cuando alimenté a los cuatro mil con siete panes, ¿cuántas canastas grandes con sobras recogieron?

—Siete—dijeron.

21 —¿Todavía no entienden?—les preguntó. (Marcos 8: 1-21, NTV)

Jesús conoce nuestra necesidad

Cuando Jesús hizo la primera multiplicación de los panes y los peces, fue por compasión igual que en esta ocasión. Sin embargo, la primera vez la necesidad era que estaban como ovejas sin pastor (Marcos 6:34) y Jesús se motivó a enseñarles. Pero en esta ocasión, Jesús estaba con las multitudes en el desierto y su compasión se mostró porque ellos no tenían para comer (v.2).

La primera vez, la motivación fue una necesidad espiritual, pero en esta ocasión, la necesidad fue física. Cristo responde a ambos tipos de necesidad.

Jesús no titubeó. Vio la necesidad y se movió a suplir. Pero hay un detalle importante que no podemos pasarle por encima: Jesús dio a sus discípulos y ellos sirvieron a la gente.

Jesús usa gente común y corriente que no tiene poder para hacer lo que Dios hace. Usa a sus seguidores para mostrar su compasión sobrenatural por medio de nosotros.

¿Cuántas necesidades tiene la gente? Las personas somos rápidas en hacer un desglose de los recursos que tenemos, ¿cierto? Es usual que consideremos lo que hemos logrado almacenar para el momento de la necesidad. Pero, ¿qué es lo que almacenamos? ¿De dónde salió? Guardamos para cuando no haya. Pero, ¿de dónde viene la provisión?

Consideramos nuestros trabajos y negocios y pensamos que hemos logrado todo eso, pero ni tan siquiera podemos respirar ni hacer que nuestros corazones bombeen para mantenernos con vida y lograr lo que hemos logrado. ¿Quién nos da la inteligencia, fuerza, salud y capacidad para alcanzar nuestros logros? Dios es soberano para proveer.

Si hay algo que vemos aquí es que Jesús es el que suple, pero somos fáciles en preocuparnos como si todo dependiera de nosotros para nuestro sustento. ¡No! Jesús es nuestro sustento. Él da de su generosa mano. Por eso nos dejó dicho:

25 »Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? 26 Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos?
(Mateo 6:25-26, NTV)

La multitud que se sentó a escuchar a Jesús, se puso a su merced y Cristo en su bondad suplió abundantemente porque es compasivo ante la necesidad.

¿Cuál es tu necesidad actual? ¿Ya hablaste con el Señor? ¡Confía en el Padre!

La falta de fe desagrada a Dios

Siempre me llama la atención que los fariseos le pidieron una señal a Jesús. ¿Esta gente no ha estado prestando atención? Pero es que la señal que ellos querían, no era como las que estaban viendo. Ellos pretendían que de los cielos saliera un espectáculo especial para ellos. Como la nube de humo que lideró a Israel por el desierto en el Éxodo… Sólo con una señal de ese tipo, parecía que estarían dispuestos a aceptar que Jesús venía de parte de Dios. Pero, ¿sabes algo?.. creo que ni con eso hubiesen creído.

He escuchado numerosas veces a personas que dicen: “Si Dios es real, ¿por qué no lo deja escrito en las estrellas?” o una versión de esto. Usualmente es una pregunta deshonesta. Suena a una excusa de alguien desinteresado en una revelación. Suele ser algo que dice aquel que ya ha decidido su postura y quiere poner un requisito exagerado para que el creyente haga piruetas tratando de responder. Para ese tipo de personas hay evidencias disponibles, pero no desean admitirlas, igual que los fariseos aquí.

Por otro lado, aquellos que estaban abiertos a la verdad, veían los milagros de Jesús y estaban claros de que Dios estaba en el asunto. Las señales que vieron o escucharon acerca de Jesús fueron más que suficiente.

Jesús no se agrada de la incredulidad. No porque espera fe sin razones para confiar, sino porque ya nos ha dado suficiente para creer. 

Por eso, en otra ocasión, Jesús le contestó así a los fariseos que le exigían una señal:

39 —Solo una generación maligna y adúltera exigiría una señal milagrosa; pero la única que les daré será la señal del profeta Jonás. 40 Así como Jonás estuvo en el vientre del gran pez durante tres días y tres noches, el Hijo del Hombre estará en el corazón de la tierra durante tres días y tres noches. (Mateo 12:39-40, NTV)

Los fariseos se tenían que conformar con lo que Jesús hacía ya. Finalmente se tendrían que conformar con su muerte y resurrección. No habrían señales especiales para ellos.

Esto contrasta grandemente con la multitud con hambre, que sin haber pedido comida Jesús se las proveyó milagrosamente. ¡Hizo una señal especial para ellos! ¿La razón?, el corazón de la audiencia era diferente.

La realidad es que cuando venimos en arrepentimiento donde el Señor en busca de Su perdón y misericordia, nos hace un milagro especialmente para nosotros: nos salva. Procuremos tener ese tipo de corazón rendido y humilde. Procuremos no estar cultivando un corazón duro que espera que Dios haga lo que queremos, o no le seguimos.

No olvidemos que nosotros somos siervos y no el Rey.

Somos fáciles en olvidar

Los discípulos nos muestran su memoria corta dos veces en este relato. Al comienzo, cuando Jesús dice que hay que darles de comer a la multitud, los discípulos se atrevieron a decir: ¿Cómo vamos a conseguir comida suficiente para darles de comer aquí en el desierto? ¿Es en serio?! Entonces, después de la interacción con los religiosos, vuelve a suceder.

Los discípulos están en intimidad con un Jesús frustrado. Acababa de suspirar en el espíritu por la incredulidad de los fariseos. Con esta carga pesada sobre su corazón les advirtió a los discípulos que no copien la levadura de los fariseos ni de Herodes. Pero ellos estaban en una frecuencia diferente. Pensaron que Jesús estaba hablando de pan y no de lo que enseñaban los fariseos y Herodes, en palabras y obras.

No entendieron la profundidad de lo que acababa de pasar. ¡Jesús había multiplicado el pan otra vez! Pero ellos seguían enfocados en sus limitaciones. Olvidaron la primera multiplicación de panes y parece que también la segunda. ¿Nos enfocamos también nosotros en nuestras limitaciones sin considerar a Dios?

Sí, Jesús estaba frustrado. Era lo apropiado. Llevaban tiempo con él y todavía se les escapaba el fundamento: Él es el proveedor. Si Jesús dice “denle de comer” y no hay comida… ¡Algo haría Jesús! Pero ya en la barca; con sus barrigas llenas, si surgía la necesidad de pan otra vez… ¿Por qué dudar que Jesús podía suplir?!

Pero hay dos detalles alentadores para los discípulos de Jesús que son olvidadizos:

  1. Que Jesús dijera que todavía no entendían, apunta a que un día sí lo harían.
  2. Jesús no los dejó así. Los llevó a recordar.

Hay otro momento en el que Pedro no entiende lo que Jesús hace. Fue en el lavado de los pies. Pedro no quería que el Maestro tocara sus pies sucios. Ahí le dijo a Pedro: Ahora no entiendes lo que hago, pero algún día lo entenderás. (Juan 13:7, NTV) Pero a diferencia de ese suceso, donde fue la única vez que Jesús hizo semejante obra, esta vez ya había ocurrido dos veces. Los discípulos olvidaban muy fácilmente.

Por eso Jesús:

Les recuerda el pasado.

Les recuerda lo que acababa de hacer.

Les recuerda las canastas que sobraron.

Les recuerda que él provee en abundancia.

Nosotros somos iguales a los discípulos muchas veces. ¿Cuántos dolores de cabeza nos evitaríamos nosotros, si hiciéramos un ejercicio de recordar la fidelidad de Dios en nuestro pasado? ¿Cómo seríamos al afrontar las situaciones de la vida si recordamos lo que Dios ya hizo?

Conclusión

La bondad de Jesús en este pasaje llama la atención. Cristo fue compasivo con la multitud, paciente con los religiosos y corrigió a sus discípulos. Estas tres cualidades emanan de su amor inagotable.

Si fuésemos nosotros en el lugar de Jesús, probablemente hubiésemos ejercido la ira sobre unos cuantos. Pero incluso cuando Dios es deshonrado por la incredulidad o frustrado por la memoria corta de sus seguidores, permanece.

Mira la ironía: los fariseos tuvieron su evidencia cuando lograron la muerte de Jesús.

Los discípulos aprendieron realmente a depender de Jesús cuando ascendió a los cielos.

Dios nos lleva a nosotros por procesos, donde muchas veces tiene que ejercer paciencia o corrección con nosotros porque nuestro corazón está endurecido y no puede recibir bien lo que nos ha dicho por medio de su Palabra y a través de nuestras situaciones.

Es importante que ahora que leemos este texto y posiblemente ridiculizamos a los discípulos, no seamos demasiado severos con ellos porque probablemente hemos estado ahí también.

Yo trabajo por mi cuenta porque Dios nos confirmó que tomáramos esa decisión. En mayo de 2025, pasé por un tiempo difícil financieramente. No veía la mano de Dios. Lo que sí veía eran las facturas que se acumulaban. Mi esposa me invitó una y otra vez a dejar de mirar a mayo y mejor recordar abril, marzo, febrero y enero también. Jesús nunca se fue, nunca nos falló. ¿Por qué lo haría ahora? Fue momento de aplicar el fundamento: Dios es el proveedor. Al final, todo estuvo cubierto. Hoy puedo decir como dijo Pablo:


12 Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. 13 Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas. (Filipenses 4:12-13, NTV)

Esta porción está aquí para nuestro beneficio. No es una mera historia que sucedió, sino que vemos una verdad que necesitamos abrazar profundamente en nuestro corazón. 

¿Estás confiando en Jesús.

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Posee una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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