¿Los que murieron pueden interceder por los vivos?

Episodio 315 de Verdad y Fe Podcast

Cuando alguien que amas muere en Cristo, surge una pregunta inevitable: ¿todavía piensa en mí… o incluso ora por mí? Muchos creen que sus seres queridos en el cielo los están cuidando. Pero… ¿eso es realmente lo que enseña la Biblia?

Para aclarar, cuando en este episodio hablo del cielo, me refiero a donde van las personas que han muerto hasta hoy y que disfrutan de la presencia de Dios. Hemos hecho algunos episodios previos sobre el cielo. Si estás aquí, probablemente te interesen esos también. >Puedes verlos aquí.<

La nube de testigos

Es muy natural que cuando un familiar o amigo amado parte con el Señor, le extrañemos y anhelemos el día en que estemos con ellos disfrutando de la presencia de Jesús para siempre. Hay un texto en Hebreos que nos da aliento, en esos momentos de luto:

Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud (nube) de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. (Hebreos 12:1, NTV)

Este texto usa una imagen motivacional, no descriptiva del cielo.

Nos invita a imaginar, como ilustración, un coliseo donde las personas en las gradas están alentando a los que corren en el centro del coliseo (el lector). Se trata de los que murieron en Cristo. Ellos son ese cúmulo de personas que gritan con emoción para que continuemos en la carrera. Pero es importante entender esto en el contexto apropiado.

En el capítulo anterior de Hebreos (cap. 11), vemos una lista de personajes bíblicos que ganaron la carrera de la fe y que hoy gozan del paraíso junto a Cristo. Esas son las personas que constituyen esa enorme multitud de testigos. Su testimonio de vida es lo que sirve de aliento a nosotros para completar nuestra propia carrera.

Si nuestros familiares y amigos murieron en Cristo, podemos pensar en que están en ese grupo de testigos también. O sea, sus vidas son de ejemplo para nosotros de que se puede vivir la fe y terminar en victoria. Es una palabra de esperanza que nos ayuda a continuar en nuestro caminar cristiano.

¿Significa que la nube de testigos ve nuestra vida?

La intención del autor de Hebreos es darle esperanzas al lector. No es un comentario teológico sobre lo que hace la gente en el cielo. Concluir que este texto enseña que las personas que murieron en Cristo están junto a nosotros actualmente, aunque no les veamos es imponerle un significado nuestro a lo que está escrito. De hecho, se va en contra de lo que enseña la Biblia. 

Jesús hizo una parábola que nos ayuda a entender mejor lo que haremos cuando partamos de este mundo. En la parábola del rico y el pobre Lázaro encontramos lo siguiente:

25 »Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que tuviste todo lo que quisiste durante tu vida, y Lázaro no tuvo nada. Ahora él está aquí recibiendo consuelo y tú estás en angustia. 26 Además, hay un gran abismo que nos separa. Ninguno de nosotros puede cruzar hasta allí, y ninguno de ustedes puede cruzar hasta aquí”. 27 »Entonces el hombre rico dijo: “Por favor, padre Abraham, al menos envíalo a la casa de mi padre. 28 Tengo cinco hermanos y quiero advertirles que no terminen en este lugar de tormento”. 29 »Abraham le dijo: “Moisés y los profetas ya les advirtieron. Tus hermanos pueden leer lo que ellos escribieron”. (Lucas 16:25-29, NTV)

Tanto el rico como Lázaro están en otro lugar. Cada uno está en un lugar que corresponde a sus decisiones mientras vivían. Lázaro debió confiar en el Señor para su salvación, pues ahora está siendo consolado, mientras que el rico está en tormento.

El comentario del rico apunta a que no tienen acceso a la gente viva. Pide que manden a Lázaro a advertir a su familia del sufrimiento que les espera. Si hay que enviar a Lázaro, es porque no está en el mismo lugar que los vivos. Además, Abraham rehusó la petición. Dice que los vivos tienen Las Escrituras. La invitación al lector es a empaparse de la Palabra de Dios, para que ahí encuentre lo que su alma necesita, no dependiendo de los que ya no están con nosotros en la tierra.

Significa que los muertos en Cristo no están velando para interceder por nosotros. Están siendo consolados. Están disfrutando de su premio: la presencia de Dios.

Esto tiene implicaciones importantes sobre cuál es nuestro comportamiento con relación a los muertos. Pues ellos no están en una posición de acudir a nuestro rescate. Tampoco tenemos indicios de que saben lo que hacemos, decimos y vivimos. La Biblia da esos atributos de omnisciencia sólo a Dios.

Por eso cuando Jesús mismo enseña a orar, nos invita a hacerlo única y exclusivamente al Padre:

Ora de la siguiente manera: Padre nuestro que estás en el cielo, que sea siempre santo tu nombre. (Mateo 6:9, NTV)

Según esta enseñanza de Jesús, orar a alguien que no sea Dios, viene siendo como mínimo, desobediencia. Por eso vemos pasajes bíblicos que prohíben el tratar de contactar a los muertos. Por ejemplo: Deuteronomio 18:10-11 y Levítico 19:31. Estos textos nos advierten que tratar de contactar a los muertos es una actividad maligna en oposición a Dios. 

¿Los muertos interceden?

Quienes mueren y van a la presencia del Señor, tienen acceso directo a él. Cada vez que hablan con Dios, oran. En ese sentido, quienes están en la presencia de Dios oran más que antes. Oran como nunca oraron, porque interactúan con Dios.

La Biblia no nos dice que conocen nuestras vidas actuales. Cualquier idea en esa dirección sería especulativa. Lo que sí sabemos es que la mentalidad de quienes están con Dios ha cambiado.

En la presencia de Dios luego de la muerte, no tendremos nuestra naturaleza pecaminosa. Estaremos 100% de acuerdo con Dios y confiaremos completamente y sin fallas en su justicia y bondad. Por eso, cuando vamos a apocalipsis, y Juan tiene la visión de los mártires que oran, encontramos lo siguiente:

9 Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de todos los que habían muerto como mártires por causa de la palabra de Dios y por haber sido fieles en su testimonio. 10 Ellos clamaban al Señor y decían: «Oh Señor Soberano, santo y verdadero, ¿cuánto tiempo hasta que juzgues a la gente de este mundo y tomes venganza de nuestra sangre por lo que nos han hecho?». (Apocalipsis 6:9-10, NTV)

Fíjate que la intercesión de los mártires no es por otros, sino que piden que Dios cumpla su promesa de venganza por sus asesinatos. Ellos recuerdan lo que vivieron hasta el momento de la muerte. No hay alusión a la situación actual de sus asesinos. No han visto sus vidas actuales. Ellos están en medio de su consuelo eterno en la presencia de Dios, confiando en la fidelidad, justicia y bondad de Dios.

No debemos esperar que ahora que están allá, su trabajo sea interceder por todo el mundo todo el tiempo. Ellos están gozando del Señor. Fueron intercesores aquí junto con los demás cristianos, como nos manda la Biblia en 1 Pedro 2:9.

La labor de atraer a la gente a una amistad con Dios es una tarea de los vivos. 

La bomba teológica de hoy es que, el cielo es el regalo de Dios a quienes pusieron su confianza en Jesús. Es el lugar de descanso, consuelo y disfrute eterno de Dios mismo. El gozo que nos espera allí es tan indescriptible que las palabras nos fallan. Una cosa es segura, será el mayor de los deleites estar con Dios para siempre.

Conclusión

Es normal que extrañemos a los que ya no están con nosotros los vivos. Pero aún en esa temporada de dolor, podemos acudir y depender de Dios para sostenernos. Vayamos a la Biblia para encontrar dirección y sabiduría. Es el legado de Dios para que le conozcamos.

 La nube de testigos es alentadora porque lo lograron, por lo tanto intercedamos nosotros por aquellos que tenemos cerca que no han decidido por Cristo y oremos también por nosotros para que permanezcamos fieles hasta el fin. Que cuando llegue el momento de partir, El Señor Jesús mismo nos de la bienvenida con brazos abiertos y diga Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. (Mateo 25:23, RVR1060)

No necesitamos mirar al cielo buscando ayuda de otros.

Tenemos acceso directo al Dios del cielo.

Y eso lo cambia todo.

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Posee una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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