
El llamado Argumento de la Experiencia Religiosa no está diseñado para ser una prueba contundente por sí solo. De hecho, ninguno de los argumentos a favor de la existencia de Dios lo es. Lo que sí logra cada uno – incluyendo éste – es un traer una pieza clave al rompecabezas de la verdad sobre nuestra existencia, además de lograr que el Dios del Cristianismo, manifestado en Jesús, es la opción más razonable y certera dadas las alternativas.












