¿Por qué Dios no contesta cada oración?

Episodio 332 de Verdad y Fe Podcast

Si Dios es todopoderoso, debería tener la capacidad de contestar todas las oraciones que se le hacen. ¿por qué no se da así? ¿Por qué parecería que Dios escoge cuáles oraciones contestar y cuáles no? Y con los propios cristianos, ¿no es injusto que Dios no cumpla las peticiones de sus hijos?

Las preguntas que comienzan con ¿por qué Dios___? Son peligrosas para contestar. Si Dios no ha revelado la respuesta, no estamos en una posición fiable de responder con exactitud. Esta es una pregunta que no está contestada explícitamente en la Biblia. Sin embargo, podemos inferir la respuesta si examinamos de cerca las cualidades de Dios que la Biblia sí afirma.

Pero cuidado, usualmente la persona que hace esta pregunta carga un dolor en su interior por alguna petición que no ha visto contestada en su vida o en la de alguien cercano. Mi intención hoy es que podamos entretener una posible respuesta a la pregunta que me parece que tiene sustento bíblico. Pero estoy claro que cuando el corazón se duele, no es momento de dar una respuesta como la de hoy. Es momento de acompañar en amor. 

La voluntad de Dios

Hace unos años veía la serie The Chosen temporada 4, episodio 3. Esta serie muy famosa presenta la vida de Jesús, añadiendo elementos creativos para avanzar la trama e incluso explicar cómo fue que posiblemente se dieron algunos hechos. Me fascinó como los creadores de la serie trataron de dar explicación a esta pregunta sin obviar el dolor real que siente la gente cuando Dios no se comporta como esperamos.

Resulta que en la serie, como parte de la licencia creativa que se toman los creadores de la misma, el apóstol Tomás tiene una prometida quien muere violentamente. Tomás esperaba que Jesús la sanara. Tuvo tiempo para hacerlo, pero Jesús no lo hizo. Desde ese entonces, la relación de Tomás con Jesús ha sido muy diferente. El dolor del personaje se comunica muy bien. Es una escena que no sale en la Biblia, pero comunica como es la vida muchas veces.

Queremos que Dios haga algo conforme a nuestras ideas, preferencias, tiempos y premisas. Pero cuando tomamos esa postura, se nos olvida quién es Dios y quiénes somos nosotros. Los roles entre nosotros nunca se invierten. El Rey sigue y seguirá siendo Rey. Es un buen y amoroso Rey, pero sigue siendo el Soberano.

En el libro de Daniel, Nabucodonosor perdió la cordura y no fue hasta tanto reconoció la soberanía de Dios, que fue restaurado. Esto fue lo que descubrió luego de reconocer su soberbia y el carácter de Dios:

Todos los hombres de la tierra no son nada comparados con él. Él hace lo que quiere entre los ángeles del cielo y entre la gente de la tierra. Nadie puede detenerlo ni decirle: “¿Por qué haces estas cosas?”. (Daniel 4:35, NTV)

La Biblia deja claro que Dios es soberano y hace conforme a su voluntad siempre. El salmista lo comunicó de esta otra manera:

El Señor hace lo que le place por todo el cielo y toda la tierra, y en los océanos y sus profundidades. (Salmos 135:6, NTV)

Lo que esto nos enseña es que Dios siempre cumple su voluntad. La Biblia afirma que la voluntad de Dios siempre es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). Recordemos de quién es que hablamos. Dios siempre es bueno. No hay manera de que sea injusto o malvado. Podemos decir que cuando nuestras peticiones no se dan, es porque Él tenía un plan diferente.

Con esto en mente, las palabras de Jesús sobre la oración contestada cobran un nuevo matiz:

Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. (Juan 14:13, NTV)

Jesús no estaba contradiciendo el carácter de Dios. Lo que estaba enseñando es cómo debemos estar nosotros al orar. Nuestra voluntad tiene que ser la de Cristo. Cuando oramos conforme a su voluntad, obtendremos la petición. Si oramos como si Jesús mismo orara, siempre tendremos lo que pedimos. Es que orar en su Nombre no es una fórmula mágica de obtener lo que queremos. Es una manera de alinear nuestro corazón al de él.

¿Para qué oramos entonces?

Con esto que comento, quizás te preguntes cuál es el uso de orar si no se va a cumplir nuestra voluntad. La realidad es que la disciplina espiritual de la oración es una manera tremenda de acercarnos al Señor tal y como somos, con todo lo que estamos cargando en nuestras mentes. Nos mostramos sinceros con Dios y derramamos nuestros corazones delante de él. Nosotros necesitamos la oración.

Dios escucha nuestro corazón y por medio de su Palabra nos responde con su sabiduría, aliento, dirección e incluso corrección. Por eso la oración es necesaria para el crecimiento del cristiano. Por medio de la oración, hacemos tres cosas: conectamos, comunicamos y contemplamos a Dios.1 Orar es parte de nuestra adoración.

No debemos confundirnos. La oración no es un simple listado de peticiones que esperamos que Dios cumpla por completo. No somos los jefes de Dios.

La bomba teológica de hoy es que la oración nos cambia a nosotros. Cuando rendimos nuestra voluntad a Dios en oración, comenzamos a aprender a depender de Él con nuestro corazón, alma y mente. La finalidad de la oración no es someter la voluntad de Dios a la nuestra.

Conclusión

Cuando Dios no parece estar cumpliendo nuestras peticiones, es momento de abrazar la humildad. No sabemos por qué Dios no cumple lo que deseamos. No tenemos todos los elementos para conocer las razones de Dios. No entendemos las repercusiones o lo que logra un evento. La realidad es que no sabemos. Por eso, no debemos levantar rencores en contra de Dios cuando no nos da lo que pedimos. Debemos agradecer lo que sí nos ha dado y en el tiempo que lo tuvimos. Y si lo que tenemos es un lamento, llevémoslo al Señor en oración. Dile a Dios exactamente cuánto te duele y, aun sin entenderlo, sigue confiando en su carácter. Derramar el corazón delante de él nos conviene y beneficia. Luego debemos aprender a confiar en que Él sí conoce todos los desenlaces y repercusiones. Podemos confiar en que su carácter perfecto no nos traicionará, aún cuando la situación que vivimos parece así.

Si hoy, te estás haciendo esta pregunta porque hay una situación apremiante en tu vida que deseas que Dios obre en ella para resolverla, sacarla o rescatarte de ella… te invito a derramar tu desesperación delante de Dios en oración. Incluso si no ves la resolución que deseas, confía en que Dios sabe lo que está haciendo y lo que logrará finalmente será provechoso para ti, si aprendes a descansar y depender absolutamente de Él. La Biblia nos aconseja:

Ten en cuenta a Dios en todo lo que hagas, y él te ayudará a vivir rectamente. (Proverbios 3:6, PDT)

Dios no se olvida de nosotros. Permítele dirigirte en medio de tu temporada adversa. Él no te fallará. 


Fuentes:
1 – Keller, Timothy. Prayer: Experiencing Awe and Intimacy with God. Penguin Books, 2016.

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Posee una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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