¿Por qué Jesús no detuvo a Judas?

Episodio 331 de Verdad y Fe Podcast

No hubiese sido más sencillo detener a Judas para que no entregara a Jesús. ¿Por qué Jesús no dijo explícitamente que Judas lo traicionaría? Seguramente Pedro lo hubiese amarrado o algo. ¿Por qué Cristo le permitió a Judas traicionarlo?

La Biblia lo profetizaba

Esta pregunta de hoy es muy curiosa. Especialmente cuando consideramos que las Escrituras nos muestran a Jesús sabiendo lo que Judas estaba planificando e incluso le dice que vaya y lo haga. Esto nos pone a rascarnos las cabezas porque sabemos que se pudo haber evitado el evento de la crucifixión en ese momento con tan solo impedirle a Judas la salida del aposento donde se dio la última cena.

Por supuesto, se complica un poco más cuando examinamos las Escrituras y vemos que la traición de Judas estaba profetizada previamente:

Hasta mi mejor amigo, en quien tenía plena confianza, quien compartía mi comida, se ha puesto en mi contra. (Salmos 41:9, NTV)

Definitivamente encaja muy bien con los hechos de la traición de Judas, un amigo cercano del Señor a quien Jesús mismo le compartió comida de su propio plato en la última cena.

También vemos lo siguiente:

12 Así que les dije: «Si les parece bien, páguenme lo que consideren que merezco; pero solo si quieren». Entonces ellos valuaron mi pago en treinta piezas de plata. 13 Luego el Señor me dijo: «Arrójalas al alfarero», ¡esta magnífica cantidad con que me valuaron! Así que tomé las treinta monedas y las lancé al alfarero en el templo del Señor. (Zacarías 11:12-13, NTV)

Resulta que cuando Judas devolvió las 30 piezas de plata que recibió por entregar a Jesús, las autoridades religiosas decidieron comprar el campo del alfarero porque era dinero de sangre y no era apto para ofrendarlo en el templo (Mateo 27:3-10).

Obviamente la segunda profecía no se podía identificar hasta antes de que sucediera pero la primera pudo haber sido algo para tener siempre presente entre los cercanos de Jesús y velarse unos a otros. ¿Por qué la Escritura no nos dijo el nombre del traicionero como profecía también?! ¡Se hubiese podido evitar el problema!

Lamentablemente, aunque son curiosidades que podemos pensar de vez en cuando y entretener la mente con esto, necesitamos regresar a la realidad: Dios estaba decidido en entregar a su Hijo para el rescate de la humanidad. Así que fuere por medio de la traición de Judas o por cualquier otra manera, Jesús hubiese terminado en una cruz, porque esa era la misión suya. Esa era la intención de Dios. Por eso Jesús ora y rinde su voluntad a la del Padre en el huerto de Getsemaní. “Padre, aparta de mí esta copa” fue lo que Jesús oró en Mateo 26:39. Y luego dijo “que se haga tu voluntad y no la mía.” . Jesús entregaría su vida sí o sí. Pero la inquietud sobre Judas es válida. Cristo pudo detenerlo y no lo hizo.

¿Qué dice eso sobre el carácter de Dios?

Regresamos en breve

Ya de vuelta. 

Si Dios fuese a detener cada mala decisión que las personas tenemos, pienso que terminaría con todos nosotros de una vez y por todas. La Biblia dice que no hay ni tan sólo uno justo (Romanos 3:10). Esto significa que todos tenemos ideas y planes que son contrarios a los de Dios. Si Dios fuese a detener a Judas, ¿por qué no me detiene a mi o a ti?

Si Dios controlara cada una de nuestras decisiones de tal manera que sólo pudiéramos escoger lo que él quiere, entonces nuestra capacidad de decidir no sería real. Seríamos robots que obedecen sin nada que decir al respecto. Pero Dios nos permite tomar decisiones reales, incluso cuando esas decisiones son contrarias a su voluntad moral. Judas no fue una excepción. Si fuésemos robots, no habría pecado porque haríamos sólo lo que Dios dice. Pero si fuésemos robots, no podríamos relacionarnos correctamente con Dios tampoco. Nos perderíamos la gran bendición de ser amigos de Dios. El Señor no invalida la libertad decisional que nos dio al crearnos a su imagen. Nos permite desobedecer, porque lo que desea es que le amemos libremente porque él merece ser amado.

Que Dios no interrumpiera a Judas apunta a la realidad de que Dios no cambia de parecer y es fiel en su Palabra. Si nos creó para que fuésemos libres, no restringe esa libertad cuando es inconveniente para él. Ese es el corazón del evangelio.

La bomba teológica de hoy es que Dios no se contradice a sí mismo ni cambia de opinión. Sus decisiones son finales. Decidió darnos la libertad de decidir y decidió darnos la oportunidad de relacionarnos con él. La primera hace posible la segunda.

En su humanidad, Jesús sabía perfectamente lo que aquella traición le costaría. Sin embargo, no detuvo a Judas. Dejó que tomara su decisión y permaneció obediente al Padre, aun cuando esa obediencia le costaría la vida. Cristo nos enseñó a ser obedientes al Padre incluso cuando puede costarnos la vida. Por eso enseñó en una ocasión:

25 Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás. 26 ¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma? ¿Hay algo que valga más que tu alma?
(Mateo 16:25-26, NTV)

Es impresionante que no sólo Jesús le permitió a Judas hacer lo que tenía en mente, pero si no lo habías considerado, Jesús le dio oportunidad de arrepentirse también.

Quizás la pregunta de hoy nos llama mucho la atención, pero no vemos que cuando Jesús le dijo a Judas que hiciera lo que tenía para hacer, Judas supo exactamente a lo que se refería Cristo y se fue a hacerlo. Pero Judas todavía tenía oportunidad de arrepentirse. Tenía a Dios confrontándolo de frente y no hizo caso:

24 Pues el Hijo del Hombre tiene que morir, tal como lo declararon las Escrituras hace mucho tiempo. ¡Pero qué terrible será para el que lo traiciona! ¡Para ese hombre sería mucho mejor no haber nacido! (Mateo 26:24, NTV)

Imagínate esa advertencia de parte de Jesús frente a Judas. Él escuchó esto y no le hizo caso.

Significa que Judas tomó la desición libremente. No fue obligado y tuvo oportunidad de arrepentirse. Las profecías decían lo que sucedería, pero jamás obligaron a Judas a hacerlo. Libremente traicionó al Señor.

Conclusión

Las acciones de Judas fueron las que posibilitaron la entrega de Jesús en manos de las autoridades aquella noche trágica en el huerto de Getsemaní. Jesús sabía que sucedería pero su deseo de rescatarnos era mayor al de preservar su propia vida. Fue por eso que Jesús no detuvo a Judas. Por tí y por mí. El vio lo que lograría y prefirió permitir la traición de su amigo. Así lo dice la Biblia:

Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios. (Hebreos 12:2, NTV)

Jesús decidió amarnos aún cuando somos todos unos traicioneros del Señor. Su obra en la cruz es la gran invitación que nos hace a aceptar su invitación de amistad y ser suyos para siempre.

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Posee una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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