¿Se necesita la religión para tener moralidad?

Episodio 327 de Verdad y Fe Podcast

¿La moralidad entró en la historia con las religiones? ¿Es posible que el ser humano se comporte bien aparte de la religión? ¿Qué hacemos con los humanos antes de las religiones? ¿Ellos eran inmorales?

No. No necesitas ser religioso para comportarte moralmente. La tesis que defenderé hoy es distinta: que la existencia de valores morales objetivos encuentra su fundamento último en Dios.

Una persona nos escribió en Instagram pues piensa que las religiones no son necesarias para la moralidad. Dijo que el ser humano primitivo, antes de que se desarrollaran las religiones, era un ser moral. Es un argumento que se escucha comúnmente en contra del cristianismo. Pero surge de una confusión.

El debate no es simplemente si un ateo puede ser una buena persona; claramente puede actuar de manera moral. La pregunta más profunda es otra: sin Dios, ¿existe un fundamento objetivo para afirmar que algunas cosas son verdaderamente buenas y otras verdaderamente malas?

Mi argumento es que el ser humano puede comportarse moralmente sin religión precisamente porque la moralidad no depende de que conozcamos o reconozcamos conscientemente a Dios. Me explico: la existencia de alguna religión no es lo mismo que la existencia de Dios. El ser humano conoce de manera innata que algunas cosas son buenas y otras malas. Ese estado de conciencia no depende de religiones. Depende de ser humano o no.

La existencia de Dios no es simplemente una cuestión de preferencia personal. Hay argumentos filosóficos que ofrecen razones para pensar que Dios existe. Permítanme mencionar brevemente tres:

  1. El universo exhibe leyes, patrones y sistemas profundamente ordenados. Ese orden y la inteligibilidad de la naturaleza son, como mínimo, compatibles con la existencia de una mente racional detrás del universo y han sido usados como evidencia a favor del diseño. Sencillamente, si hay diseño, hay Diseñador.
  2. Nada proviene de la nada. Si el universo comenzó a existir, requiere una causa que trascienda al propio universo. Y si el espacio, el tiempo y la materia tuvieron un comienzo, su causa no puede depender de ellos para existir.
  3. En filosofía hablan de mundos posibles, refiriéndose a distintas maneras en que la realidad podría haber sido. El filósofo Alvin Plantinga plantea que, si es posible que exista un ser máximamente grande, y parte de esa grandeza consiste en existir necesariamente, entonces ese ser no podría existir solamente en algún mundo posible. Tendría que existir en todos los mundos posibles, incluido el nuestro.1

Como ven, creer en la existencia del Dios del teísmo no requiere adscribirse a alguna religión. Si existen valores y deberes morales objetivos, necesitamos explicar cuál es su fundamento. La postura que estoy defendiendo es que Dios ofrece el fundamento más coherente para esa moralidad objetiva. La noción de lo que es inmoral proviene de un conocimiento interno y personal de lo que es moral. La evolución podría ayudarnos a explicar por qué desarrollamos ciertos comportamientos e intuiciones morales. Pero eso todavía deja otra pregunta: ¿Por qué algo sería realmente bueno o malo, independientemente de que la evolución nos haya llevado a sentirlo así?

Para que podamos decir que algo es moralmente bueno, necesitamos un estandarte objetivo y externo a nosotros que estemos señalando y afirmando. De lo contrario, tendríamos que explicar cómo nuestras preferencias morales pueden convertirse en obligaciones que trascienden individuos, culturas y épocas.

En el teísmo clásico, Dios no es simplemente un ser poderoso, sino un ser perfectamente bueno. Por eso, su propia naturaleza puede funcionar como el fundamento objetivo del bien.

Como ven, la moralidad no entró en la historia con las religiones. De hecho, la religión no es necesaria para la existencia de la moralidad. Lo que sí es necesario es la existencia de Dios. La siguiente pregunta sería distinta: si Dios existe, ¿quién es ese Dios? Ahí entramos en las afirmaciones particulares de las distintas religiones y, en nuestro caso, en la evidencia a favor del cristianismo. Si entramos en ese tema, entonces podríamos examinar la evidencia a favor del Cristianismo. Lo hemos hecho en el pasado:

Tenemos buenas razones para afirmar que el Cristianismo es cierto, pero no necesitamos entrar ahí, si lo que defendemos es la existencia de la moralidad objetiva, que es lo que está en juego en la pregunta de hoy.

Con esto que les comparto, ya vemos que el ser humano es capaz de comportarse moralmente aunque no participe de alguna religión o creencia en Dios. De hecho conozco de algunas personas que se identifican como ateos que me han dado cátedra de cómo amar al prójimo y servir desinteresadamente.

Esto es posible porque Dios existe y es el estandarte objetivo de moralidad. Pienso que la pregunta aquí cambiaría a ¿cómo llegó la moralidad al ser humano si es una cualidad de la perfección de Dios? Como cristiano tengo una respuesta para esto: fuimos hechos a la semejanza de Dios (Génesis 1:27).

Pero por supuesto nuestra experiencia en el mundo nos dice que la gente no se comporta moralmente siempre, sino que comúnmente se comportan como no deberían. El cristianismo también ofrece una explicación para esto: la inmoralidad humana está vinculada con la caída narrada en Génesis 3.

Por lo tanto, desde la perspectiva cristiana, fue posible para los primeros seres humanos hacer obras morales porque en su interior tenían el conocimiento moral, por llamarlo de alguna manera. La Biblia afirma que la ley de Dios está escrita en nuestros corazones.

La bomba teológica de hoy es que la moralidad objetiva a la que todos aludimos cuando se nos hace una injusticia apunta a la necesidad de la existencia de Dios. Nuestra experiencia de obligaciones morales que parecen estar por encima de nuestras preferencias apunta más allá de nosotros mismos. Para el cristiano, eso tiene perfecto sentido: conocemos una ley moral porque conocemos, aunque imperfectamente, la huella del Legislador. Como explica la Biblia:

14 Aun los gentiles, quienes no cuentan con la ley escrita de Dios, muestran que conocen esa ley cuando, por instinto, la obedecen aunque nunca la hayan oído. 15 Ellos demuestran que tienen la ley de Dios escrita en el corazón, porque su propia conciencia y sus propios pensamientos o los acusan o bien les indican que están haciendo lo correcto. (Romanos 2:14-15, NTV)

Conclusión

La religión no es lo que hace que el ser humano sea moral. Sabemos cuáles son las conductas buenas porque el concepto del bien no está anclado en nosotros, sino que en Dios que es nuestro estandarte objetivo. Nuestra experiencia de ciertas obligaciones morales como algo que trasciende nuestras preferencias personales apunta hacia un estandarte objetivo.

El Cristianismo hace sentido de la existencia de la moralidad, aunque reconoce que no depende del ser humano, porque somos pecadores. Una reflexión más profunda al respecto muestra que la explicación bíblica de la condición moral del ser humano merece ser tomada seriamente.

Tengamos la templanza y paciencia de poder dialogar con nuestros amigos que piensan diferente a nosotros. Conversa con buena actitud y muéstrate como el embajador de Cristo que eres. No hay por qué temer. Jesús dijo que Él era la verdad, así que cualquier conversación que nos lleve a la verdad, nos traerá ante el trono del Rey Jesús.


Fuente:

1- Kenneth Einar Himma, Anselm: Ontological Argument for God’s Existence (Seattle Pacific University) https://iep.utm.edu/anselm-ontological-argument/

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Posee una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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