¿Por qué Dios está tan «obsesionado» con el pecado?

Episodio 333 de Verdad y Fe Podcast

¿Por qué Dios se interesa tanto en lo que hacemos y dejamos de hacer? ¿Por qué la Biblia hace tanto énfasis en el pecado? ¿Acaso Dios está obsesionado en señalar nuestros errores? ¿Por qué Dios insiste tanto en el tema?

Hace dos semanas enseñaba en un retiro para jóvenes adultos sobre la teología del pecado. Fue un tiempo muy bueno de crecimiento, pero imagino que alguno de esos jóvenes se hizo la pregunta del episodio de hoy. Quizás tú mismo te la has hecho.

No creemos que el pecado es tan malo

Lo que muchas veces nos elude cuando pensamos en el pecado es lo terrible que es. Estamos tan acostumbrados a pecar que se nos hace normal, sin embargo desde una perspectiva bíblica, pecar es todo lo opuesto. ¡Es lo más anormal que podemos hacer!

Dios creó al ser humano en santidad. Nuestro diseño era para ser moralmente perfectos. Después de todo, ¡fuimos creados a imagen de Dios! Y ahí entra la percepción que tenemos a veces de la supuesta “obsesión” de Dios. ¡No se supone que seamos pecadores!

Cuando Dios nos ve en nuestro pecado, procura liberarnos de esa esclavitud. El pecado desde el punto de vista bíblico, es una jaula que nos tiene presos y destinados a la destrucción. Como si estuviésemos condenados a la pena capital y esperamos a que llegue nuestro día en una celda fría en alguna prisión. El pecado hace lo opuesto de lo que pensamos que logra. No somos libres cuando pecamos, aunque lo decidamos hacer por nuestra propia cuenta y sin que nadie nos persuada. Cuando pecamos, negamos nuestro diseño y nos ponemos en oposición a Dios mismo.

Por eso, desde el inicio, cuando el pecado entró al mundo, Dios decidió librarnos de él:

15 Y pondré hostilidad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Su descendiente te golpeará la cabeza, y tú le golpearás el talón». (Génesis 3:15, NTV)

En esta profecía, que apuntaba a la obra que miles de años más adelante haría Cristo en la cruz, Dios estaba prometiendo la libertad del pecado a la humanidad. Vendría un descendiente de la mujer que aplastaría la cabeza de Satanás, el incitador de Adán y Eva.

La narrativa bíblica nos lleva desde ese punto en la historia de la humanidad hasta que se resuelve ese gran problema del pecado. Y esto nos va dando luz del por qué Dios está aparentemente “obsesionado” con el pecado.

¿Por qué parece que Dios está obsesionado con el pecado?

Dios es completamente perfecto. Esto significa que en él no hay maldad en lo absoluto. Dios es perfectamente santo. Por eso la Biblia nos llama a vivir vidas santas:

15 pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. 16 Pues las Escrituras dicen: «Sean santos, porque yo soy santo». (1 Pedro 1:15-16, NTV)

Significa que el pecado se opone a Dios. Como no es una cualidad suya, no es algo bueno que debamos perseguir. Porque sólo él es bueno y pecar nos aleja de él. Por eso la Biblia nos advierte una y otra vez sobre el peligro de pecar:

Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.
(Romanos 6:23, NTV)

Cuando los primeros humanos pecaron, la muerte espiritual entró al mundo y también la física. La intención de Dios era una relación cercana y eterna con la humanidad, pero el pecado rompió eso. Por eso Dios va en oposición directa al pecado, porque desea que seamos bendecidos con una relación con él. Quiere relacionarse con nosotros porque nos ama.

Y ahí está el centro de la insistencia, lo que podríamos decir que es la “obsesión” de Dios: ¡Nos ama! Amar es anhelar y procurar el máximo beneficio para el otro. Eso es lo que precisamente Dios quiere. Dios quiere que nos relacionemos con él, pero el pecado lo que hace es lo opuesto. Nos separa de él.

Por eso cuando Jesús estuvo en medio nuestro, dejó dicho una de las afirmaciones más poderosas que debemos considerar:

Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. (Juan 3:16, NTV)

Dios nos ama profundamente. Tanto así, que dio lo más preciado para él, para que tuviésemos la oportunidad de regresar a él. Dios no quiere que nadie se pierda, sino que todos vengan al arrepentimiento y disfruten de la salvación que ha hecho disponible en su Hijo (​​2 Pedro 3:9). Lo que Dios pretende no es señalar nuestros errores, sino que quiere rescatarnos de nuestros pecados.

La bomba teológica de hoy es que aunque no vemos la realidad y fealdad del pecado, la mejor ilustración que Dios mismo nos dio para que lo podamos visualizar fue su Hijo Jesús desfigurado, todo lacerado y sangriento, muriendo en una cruz. Porque fue allí donde Jesús tomó nuestro lugar y recibió el castigo completo que merecíamos nosotros. La separación de Dios que merecíamos, él la vivió en la cruz. Allí todo nuestro castigo fue sobre él. O como dice la misma Biblia:

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él. (2 Corintios 5:21, LBLA)

La crucifixión de Jesús es una imagen terrible porque el pecado es terrible. Lo que necesitamos nosotros es poder verlo como es y no romantizar o verlo como algo normal. Si no padeciéramos del pecado, estaríamos de acuerdo con que es una abominación.

Conclusión

No se trata de una obsesión de Dios. Su insistencia por nuestra santidad viene de su amor inagotable que desea lo mejor y máximo para nosotros. Dios ha hecho posible que escapemos de la opresión y esclavitud del pecado, lo que falta que hagamos es poner nuestra confianza en la obra completada de Jesús en la cruz, como apta para nuestro rescate. Como explica la Biblia:

9 Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. 10 Pues es por creer en tu corazón que eres hecho justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo. 11 Como nos dicen las Escrituras: «Todo el que confíe en él jamás será avergonzado». (Romanos 10:9-11, NTV)

Te invito a que hoy consideres todo esto y pidas a Dios que te permita ver el pecado como él lo ve. Más aún, si aún no has aceptado la escapatoria que Dios ha dado para que seamos libres del pecado y tengamos una relación con él, tal y como él quiso desde el principio, considera responder a Dios como nos dice Romanos 10:9-11. Será la mejor decisión de tu vida.

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Posee una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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