¿Existía la muerte antes del pecado de Adán?

Episodio 328 de Verdad y Fe Podcast

Romanos 5:12 dice que el pecado de Adán introdujo la muerte en el mundo y que esa muerte se extendió a todos. Pero ¿qué significa exactamente? ¿Antes de la caída no moría absolutamente nada? ¿Qué comía el león? ¿Morían los insectos? ¿Se les caían las hojas a los árboles?

Y una pregunta todavía más complicada: ¿podemos aceptar la existencia de dinosaurios que vivieron y murieron millones de años antes de los seres humanos sin contradecir lo que Pablo enseña en Romanos?

Confieso que esta pregunta puede colocarnos en una posición diferente a la que algunos de ustedes sostienen. Pero precisamente por eso agradecemos preguntas como esta. Nos obligan a pensar con mayor profundidad, revisar nuestras presuposiciones y, sobre todo, preguntarnos qué dicen realmente las Escrituras.

Vayamos al texto clave.

Cuando Adán pecó, el pecado entró en el mundo. El pecado de Adán introdujo la muerte, de modo que la muerte se extendió a todos, porque todos pecaron. (Romanos 5:12, NTV)

A primera vista, alguien podría concluir: “Ahí está. Antes de Adán no podía morir absolutamente nada”. Pero debemos mirar cuidadosamente qué está argumentando Pablo.

El tema de Romanos 5 no es la mortalidad de los dinosaurios, los insectos o las plantas. Pablo está explicando la condición de la humanidad delante de Dios. Está trazando una línea entre Adán y Cristo: por medio de un hombre entraron el pecado y la muerte; y por medio de otro hombre, Jesucristo, llegan la gracia, la justificación y la vida.

Eso no significa que la muerte física sea irrelevante. De hecho, la muerte física forma parte de las consecuencias del pecado humano. Pero sí significa que debemos tener cuidado antes de tomar Romanos 5:12 y convertirlo en una afirmación acerca de la muerte de todo organismo que haya existido en la historia del planeta.

Además, la Biblia utiliza la palabra “muerte” de diferentes maneras. Por ejemplo, Pablo también escribió:

Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. (Efesios 2:1, NTV)

Evidentemente, esas personas estaban físicamente vivas. Pablo habla allí de una muerte espiritual: separación de Dios y esclavitud al pecado. Ahora regresemos a Génesis. Dios le dice a Adán:

Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto, excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si comes de su fruto, sin duda morirás. (Génesis 2:16-17, NTV)

Adán come del fruto, pero no cae muerto físicamente ese mismo instante. Algo sí muere inmediatamente: su inocencia y su comunión abierta con Dios quedan quebrantadas. Adán y Eva se esconden. Aparecen la vergüenza, el temor y la separación. Pero sería un error detenernos ahí y decir que la sentencia solamente tenía una dimensión espiritual. También aparece la muerte física.

Dios le dice a Adán que regresará a la tierra:

“Pues fuiste hecho del polvo, y al polvo volverás.”

Así que la caída trae una realidad completa de muerte: separación de Dios y, finalmente, muerte física.

Y entonces sucede algo muy interesante. Génesis 3 nos dice que Dios expulsa a Adán y Eva del Edén para impedir que extiendan la mano, coman del árbol de la vida y vivan para siempre. Ese detalle importa muchísimo. La inmortalidad humana, dentro del relato, está relacionada de alguna manera con el acceso al árbol de la vida.

Aquí debemos ser humildes. Génesis no nos explica exactamente cómo funcionaba ese árbol. No sabemos si Adán y Eva necesitaban comer de él periódicamente ni conocemos el mecanismo por el cual impartía vida. Así que no debemos decir más de lo que dice el texto.

Pero sí podemos decir esto: después del pecado, Dios les niega el acceso al árbol de la vida, y la muerte física humana se convierte en su destino. ¿Significa todo esto que ningún animal había muerto antes? No creo que el texto nos obligue a esa conclusión. Romanos 5 está explicando la entrada del pecado y de la muerte en la experiencia humana a través de Adán. Génesis 3 explica la expulsión del ser humano de Edén, su separación de Dios y su eventual regreso al polvo.

Pero ninguno de esos textos dice explícitamente que antes del pecado de Adán jamás hubiera muerto un animal. Y esa distinción abre posibilidades importantes.

¿Cuáles son las implicaciones de esta postura?

Si entendemos que la muerte biológica animal pudo existir antes de la caída, entonces no necesitamos colocar toda la historia de la vida animal dentro de unos pocos miles de años.

Por ejemplo, según el registro fósil aceptado actualmente, los dinosaurios no avianos desaparecieron hace aproximadamente 66 millones de años1, mientras que los fósiles atribuidos a Homo sapiens se remontan aproximadamente a 300,000 años2.

Estamos hablando de una separación enorme en el tiempo. Desde esta perspectiva, eso no representa necesariamente un problema bíblico. Podemos aceptar que los dinosaurios vivieron, se reprodujeron y murieron mucho antes de los seres humanos sin concluir que Romanos 5 está equivocado. Simplemente estaríamos reconociendo que Pablo está respondiendo una pregunta diferente.

También significa que la depredación animal pudo formar parte del mundo creado. Los animales podían morir. Otros animales podían alimentarse de ellos. Podían existir carroñeros como el cóndor. Podía haber ciclos naturales de crecimiento y descomposición.

Y eso nos obliga a enfrentar otra pregunta. Génesis repite que la creación de Dios era buena. Al final, incluso la llama “muy buena”. Entonces, si existía muerte animal antes de la caída, ¿cómo podía Dios llamar buena a esa creación? Esa es una pregunta legítima.

Pero quizás parte del problema está en que nosotros escuchamos la palabra “muerte” e inmediatamente colocamos toda muerte dentro de la misma categoría moral. La Biblia claramente presenta la muerte humana vinculada al pecado como un enemigo. Pero eso no significa necesariamente que la muerte de una célula, una planta, un insecto o un animal tenga exactamente el mismo significado teológico.

Un bosque saludable está lleno de vida, pero también de ciclos: hojas que caen, organismos que descomponen materia, animales que consumen otros organismos y nutrientes que regresan al suelo. Si esos procesos existían antes de la caída, no tenemos que concluir automáticamente que eran moralmente malos. Eran parte de un mundo que funcionaba conforme al diseño de Dios.

Aquí aparece la implicación más controversial. ¿Qué ocurre con Adán y Eva? ¿Eran físicamente incapaces de morir antes de pecar? Mi postura es que debemos ser cuidadosos. No estoy diciendo que seres humanos murieran antes de Adán y Eva. Tampoco estoy diciendo que Adán necesariamente habría muerto aunque nunca hubiera pecado. Estoy diciendo algo más limitado: Génesis relaciona explícitamente la vida permanente del ser humano con el árbol de la vida.

Después del pecado, Dios dice:

“¿Qué pasaría si toman del fruto del árbol de la vida y lo comen? ¡Entonces vivirán para siempre!”

Y por eso los expulsa. Esto sugiere, por lo menos, que la vida eterna de Adán no debe entenderse simplemente como una propiedad biológica independiente de Dios. Su vida dependía de Dios y de aquello que Dios había provisto. Y creo que esa es una observación teológicamente importante.

Adán no era Dios.

No poseía vida en sí mismo.

Su vida era un regalo.

Hay algo interesante en todo esto: el árbol de la vida no desaparece de la historia bíblica. Lo encontramos nuevamente al final de la Biblia. En Apocalipsis 22, cuando Dios restaura todas las cosas, el árbol de la vida vuelve a aparecer. Y Apocalipsis 21 nos dice que en esa nueva creación ya no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor. El árbol aparece así dentro de la imagen bíblica de la vida eterna y de la comunión restaurada con Dios.

C. S. Lewis juega imaginativamente con una idea parecida en El sobrino del mago, cuando narra la creación de Narnia y utiliza elementos que evocan Génesis y el árbol de la vida. Por supuesto, Lewis está escribiendo fantasía, no un comentario de Génesis. No debemos usar Narnia para hacer exégesis. Pero la imagen sirve para recordarnos algo: la vida de la criatura siempre depende del Creador.

La bomba teológica de hoy es que la pregunta no es solamente: “¿Morían los animales antes de Adán?”. La pregunta más profunda es: ¿qué clase de muerte introdujo el pecado en la experiencia humana y qué hizo Dios para vencerla?

La creación de Dios era buena. Si ciertos ciclos de muerte biológica animal formaban parte de esa creación, entonces no tenemos por qué calificarlos automáticamente como malos. Pero la rebelión humana contra Dios sí introdujo algo que no pertenecía a la relación para la cual fuimos creados: culpa, separación, corrupción y muerte.

Adán fue expulsado de la presencia especial de Dios. Perdió el acceso al árbol de la vida. Y eventualmente regresó al polvo. Pero esa no es la última palabra de la historia.

Conclusión

Las ideas tienen consecuencias. Si aceptamos que pudo existir muerte animal antes de la caída, entonces tenemos que pensar seriamente en las implicaciones. Significa que el registro fósil y la existencia de animales millones de años antes del ser humano no tienen necesariamente que competir con Romanos 5. Significa también que debemos distinguir entre la muerte animal dentro de los ciclos de la creación y la muerte humana que Pablo relaciona con el pecado de Adán. Pero, sobre todo, significa que no debemos perder de vista el punto central de Pablo. Romanos 5 no termina con Adán. Termina con Cristo.

Por un hombre entró el pecado. Pero por otro hombre llegó la gracia. La muerte y la separación de Dios no tienen la última palabra. Dios, en su misericordia, envió a su Hijo. Cristo cargó con nuestro pecado y murió por nosotros. Y por medio de él podemos ser reconciliados con Dios. La Biblia comienza con seres humanos expulsados del Edén y separados del árbol de la vida. Y termina con seres humanos redimidos, en la presencia de Dios, con acceso nuevamente al árbol de la vida. Esa es la historia que no debemos perdernos.

La pregunta comenzó con la muerte. Pero la historia termina con vida.


Fuentes:

1- “When did dinosaurs live?” https://www.nhm.ac.uk/discover/when-did-dinosaurs-live.html

2- “The age of the hominin fossils from Jebel Irhoud, Morocco, and the origins of the Middle Stone Age” (nature.com – 8 de junio de 2017) https://www.nature.com/articles/nature22335

3- C.S. Lewis, “El sobrino del Mago”. Primera novela en la serie de libros de fantasía. En este, Lewis narra la creación de Narnia, por el cántico de Aslan, quien representa a Jesús.

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Posee una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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