¿Jesús apareció en el Antiguo Testamento?

Episodio 325 de Verdad y Fe Podcast

¿Con quién habló Abraham si Dios no tiene cuerpo? ¿Quién era el Comandante del ejército del Señor que habló con Josué? ¿Quién es el Ángel del Señor? ¿Qué podemos pensar sobre Melquisedec? 

En teología, existen dos términos para hablar de Dios revelado a los seres humanos de manera tangible en el Antiguo Testamento. Se trata de teofanías y cristofanías.

Una teofanía es una presentación física de Dios, aunque no en forma humana, como la Zarza ardiente que presenció Moisés. Por otro lado, la cristofanía es una presentación física del Hijo de Dios, la segunda Persona de la Trinidad, antes de ser encarnado y nacido de María. No estamos hablando simplemente de que Cristo existía antes de Belén. Eso toda la ortodoxia cristiana lo afirma, sino de manifestaciones visibles del Hijo antes de la encarnación. Ambos conceptos teológicos buscan explicar ciertos personajes y encuentros curiosos que aparecen en la Escritura. Se trata de:

  • El hombre que habló con Abraham (Génesis 18)
  • El Comandante del ejército del Señor (Josué 5:13-15)
  • El Ángel del Señor (Jueces 13 y otros numerosos pasajes)
  • Melquisedec (Génesis 14, Salmos 110 y Hebreos 7)

Examinemos un poco estos personajes bíblicos para ver si en efecto son cristofanías o no.

EL hombre que habló con Abraham

Abraham estaba sentado en su carpa en un día caluroso y se le aparecen tres hombres. Abraham corre a atenderlos y procura ofrecerles lo mejor que tiene para que coman. Estos hombres son los que le anuncian que Sara tendría a Isaac. Haciendo del nacimiento del hijo de Abraham, uno milagroso. De hecho, es gracias a la interacción con ellos, que surge el nombre. Pues Sara, en su incredulidad, se rió de la posibilidad de tener un hijo a su edad. Uno de ellos escuchó sus pensamientos y le aseguró que dentro de un año tendría un hijo. Isaac significa él reirá, recordando la risa de Sara cuando oyó la promesa.

Estos hombres fueron los que traerían juicio a Sodoma y Gomorra. Abraham se queda con uno de ellos negociando para tratar de salvarle la vida a su sobrino Lot, quien poco antes se había separado de Abraham para habitar en Sodoma y tener espacio para sus animales (Génesis 13). Esta figura misteriosa tiene la potestad de traer juicio y de perdonarle la vida a Lot y su familia. Además, el texto del capítulo 18 comienza identificando a uno de estos hombres como el Señor:

18 El Señor se le apareció otra vez a Abraham cerca del robledo que pertenecía a Mamre. Un día, Abraham estaba sentado en la entrada de su carpa a la hora más calurosa del día. 2 Entonces levantó la vista y vio a tres hombres de pie cerca de allí. Cuando los vio, corrió a recibirlos, y se inclinó hasta el suelo en señal de bienvenida. 3 —Mi señor—dijo él—, si le agrada, deténgase aquí un rato. (Génesis 18:1-3, NTV)

Por estos detalles, es que se considera que uno de estos hombres era una Cristofanía. Los hombres que se fueron a Sodoma a buscar a Lot y traer juicio sobre las ciudades son nombrados como ángeles luego en Génesis 19:1, por lo que se trata de dos ángeles y el Señor pre-encarnado que visitaron a Abraham.

El Comandante del ejército del Señor

Justo antes de que Josué liderara a Israel a bordear a Jericó, esta figura extraña se le aparece. La interacción de Josué con el Comandante nos revela lo que Josué pensaba sobre esta figura:

13 Cuando Josué estaba cerca de la ciudad de Jericó, miró hacia arriba y vio a un hombre parado frente a él con una espada en la mano. Josué se le acercó y le preguntó: —¿Eres amigo o enemigo? 14 —Ninguno de los dos—contestó—. Soy el comandante del ejército del Señor. Entonces Josué cayó rostro en tierra ante él con reverencia. —Estoy a tus órdenes—dijo Josué—. ¿Qué quieres que haga tu siervo? 15 El comandante del ejército del Señor contestó: —Quítate las sandalias, porque el lugar donde estás parado es santo. Y Josué hizo lo que se le indicó. (Josué 5:13-15, NTV)

La figura con la que Josué habló era imparcial. Tenía autoridad sobre los ejércitos de Dios. Josué cayó rostro en tierra en señal de reverencia. La figura no rechaza ese acto, como sí hacen los ángeles en Apocalipsis 22:8. Y por la presencia suya allí, el lugar se convirtió en santo. 

Esta figura física presenta cualidades que sólo Dios posee. Por eso se le llama una Cristofanía. De hecho, se muestra una coherencia con el relato de Abraham en Génesis 18, ya que la figura que permaneció con Abraham, mandó a los ángeles y era quien daba órdenes como para salvar a Lot.

El Ángel del Señor

Esta es una figura que sale en variedad de textos en el Antiguo Testamento. Es quien va delante del Pueblo de Israel en la columna de nube (Éxodo 14:19). Pero en el libro de Jueces ocurre algo muy particular, se deja adorar con los sacrificios que presentaron los padres de Sansón. El Ángel primero se le presenta a la esposa de Manoa y le profetiza a ella. El esposo no le cree y pide a Dios que vuelva. Así que Dios le concede la petición y luego de dialogar con él, Manoa ofrece un sacrificio:

19 Después Manoa tomó un cabrito y una ofrenda de grano, y ofreció todo sobre una piedra como sacrificio al Señor. Y mientras Manoa y su esposa observaban, el Señor hizo algo asombroso: 20 cuando las llamas del altar se elevaron hacia el cielo, el ángel del Señor ascendió en medio del fuego. Al verlo, Manoa y su esposa se postraron rostro en tierra. 21 El ángel no volvió a aparecerse a Manoa y a su esposa. Entonces Manoa finalmente se dio cuenta de que era el ángel del Señor. (Jueces 13:19-21, NTV)

El relato intercambia El Señor por el Ángel del Señor sin distinción. Además vemos que esta figura no se niega ser adorado ni recibir sacrificio. Algo que sólo Dios puede recibir y que un ángel jamás recibiría (Apocalipsis 22:8). Por esto, se entiende que el Ángel del Señor es una Cristofanía.

Melquisedec

Hasta ahora hemos visto ejemplos que muchos consideran cristofanías. Pero el siguiente caso es distinto. Dejé este personaje bíblico para el final porque quizás es el más intrigante. En Génesis 14, Abram (todavía no era Abraham) rescata a Lot y gana una batalla. Entonces va donde Melquisedec y le da el diezmo de lo ganado en la batalla. Melquisedec se le nombra como un sacerdote. Éste bendice a Abraham. Es curioso porque estamos hablando de antes del tiempo del Éxodo, donde Dios establece el sacerdocio Levítico. Este sacerdote no es de la orden de Leví. Sin embargo espiritualmente hablando se le considera mayor que Abraham, pues tiene la autoridad para bendecirlo.

En Salmo 110, vemos algo peculiar con relación a Melquisedec y Cristo. David profetiza sobre Aquel que es su Señor y dice:

4 El Señor ha hecho un juramento y no romperá su promesa: «Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec». (Salmos 110:4, NTV)

Por eso, cuando vamos a Hebreos 7, encontramos que el autor hace una comparación exhaustiva entre Cristo y Melquisedec. Ambos son sacerdotes de Dios, fuera de la orden de Leví, pues Jesús era de la tribu de Judá. Cristo no tiene principio ni fin y a Melquisedec no se le conoce padres y no se sabe de su muerte. Pero a diferencia de los ejemplos de cristofanías anteriores, Hebreos parece distinguir claramente que Melquisedec no era Dios. A pesar de que  algunos académicos opinan que se trata de otra cristofanía, la misma Palabra apunta a que no lo es:

15 Ese cambio resulta aún más evidente, ya que ha surgido un sacerdote diferente, quien es como Melquisedec. 16 Jesús llegó a ser sacerdote, no por cumplir con la ley del requisito físico de pertenecer a la tribu de Leví, sino por el poder de una vida que no puede ser destruida. (Hebreos 7:15-16, NTV)

Significa que en el caso de Melquisedec, lo que tenemos es un tipo o prefigura de Cristo. Significa que se trata de un personaje que apunta a Cristo, no que es el Señor mismo. De esos tenemos varios en la Escritura: Adán, José (en Génesis), Moisés, el rey David, etc. 

La bomba teológica de hoy es que Dios siempre ha estado activo en la historia de la humanidad. Su presencia y dirección han movido los corazones de los seres humanos. En la Biblia vemos como a pesar de no tener un cuerpo físico Dios se presenta tangiblemente a los seres humanos para beneficio nuestro. Se baja a nuestro nivel para que podamos entenderle. Sea por medio de una teofanía como la Zarza Ardiente o una cristofanía, como el Ángel del Señor. Dios interactúa con su creación para cautivar nuestra mente y nuestros corazones.

Conclusión

Durante la historia bíblica, Dios se aseguró de dirigir a la humanidad. Sus cuidados y protección se ven en estas figuras que la teología llama cristofanías. Dios siempre procuró estar cerca de nosotros para acercarnos a él mismo. Lo curioso de todo esto, es que una vez tenemos el Nuevo Testamento, ya ninguna de estas figuras aparecen más. Con la encarnación ya no era necesaria esa forma provisional de revelación, porque Dios se dio a conocer plenamente en su Hijo.

1 Hace mucho tiempo, Dios habló muchas veces y de diversas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas. 2 Y ahora, en estos últimos días, nos ha hablado por medio de su Hijo. Dios le prometió todo al Hijo como herencia y, mediante el Hijo, creó el universo. 3 El Hijo irradia la gloria de Dios y expresa el carácter mismo de Dios, y sostiene todo con el gran poder de su palabra. Después de habernos limpiado de nuestros pecados, se sentó en el lugar de honor, a la derecha del majestuoso Dios en el cielo. 4 Esto demuestra que el Hijo es muy superior a los ángeles, así como el nombre que Dios le dio es superior al nombre de ellos. (Hebreos 1:1-4, NTV)

Cristo es la revelación final de Dios a nosotros. Estudiar estas figuras misteriosas del Antiguo Testamento puede ser fascinante, pero Cristo es quien realmente captura nuestro corazón y a quien nos corresponde conocer personalmente. Si hoy te intriga conocer más sobre Dios, lee su Palabra. Ésta tiene la capacidad de cautivar tu corazón, capturar tu imaginación y conocer a tu Hacedor.

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Posee una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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