En la Parte 1 de «El Problema de la Familia Cristiana» pudimos ver que el problema más grande que enfrentamos en nuestras familias es la falta de obediencia al diseño de Dios para la familia Cristiana:
Si estamos haciendo lo mismo que todo el mundo hace en cuanto a nuestras relaciones amorosas y el matrimonio, ¿por qué nos sorprendemos cuando los resultados son iguales? Debe ser esperado que la taza de divorcio sea igual entre Cristianos y no-Cristianos, por ejemplo. Si no dejamos que Cristo sea la diferencia, ¿qué más se puede esperar?
¿Como podemos solucionar esta situación?












