Treinta piezas de plata, un beso, traición, suicido. Todo lo que sabemos de ese tipo es más que suficiente como para nunca mencionar ese nombre sin pensar en las peores cosas que un ser humano tiene que ofrecer. ¿Has conocido a alguien llamado “Judas” hoy día? Es probable que no te parezca normal, ya que es un nombre asociado con la desconfianza y deshonestidad.
Créeme. Lo sé.
Lo que no sabía es que resultó demasiado de muy fácil convertirme en un traidor de Jesús – exactamente igual que Judas.












