Al igual que los adultos, los niños tienen preguntas acerca de la fe. De hecho, muchas veces los adultos tienen preguntas porque no fueron contestadas cuando eran niños. Lo que siempre debe ser de suma importancia es buscar responder a los niños cuando tienen estas preguntas.
Soy padre y he notado que según la capacidad de mis hijos y según fueron (y siguen) creciendo, sus preguntas también van siendo más profundas. Significa que según la edad, serán las preguntas. Lo que preguntan será lo que pueden manejar. Entonces la respuesta debe ser una que logre satisfacer la duda, pero no significa que hay que exponer toda la profundidad del tema. Puede que: (1) no estén listos para una respuesta completa, o (2) no interesen una respuesta larga y compleja. Con saber que tu sabes les será suficiente muchas veces, pues sabrán que es un tema que pueden hablar contigo.
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