Arriésgate por Jesús

Algunos somos arriesgados de nacimiento. Nos atrevemos a hacer cosas que otros ni pensarían. Quisiéramos tirarnos en paracaídas, nos encantan las montañas rusas e incluso estamos dispuestos a asumir posturas poco populares.

Es curioso que muchas veces, incluso los más tímidos en los parques de diversión, están dispuestos a tomar otros riesgos increíbles y jugarse su dinero en la bolsa de valores o asumir una postura frente a un mar de gente que no está de acuerdo.

Lo que muchas veces nos cuesta es arriesgarnos por alguien. Quizás lo hacemos con menor dificultad si sólo dependemos de nosotros mismos, pues estamos convencidos que lo lograremos, pero cuando se trata de ponernos en la línea por lo que otro afirma, no suele ser tan sencillo. No es que no se vea, después de todo acabamos de pasar por un proceso de elecciones, así que sabemos que sí. Pero incluso en nuestras creencias políticas, no muchos estarían dispuestos a dar su vida por lo que creen.

Nosotros, los discípulos de Jesús, en gran manera debemos estar preparados para lanzarnos a favor de aquello que Cristo estableció como correcto. Pero a veces se nos complica dar ese primer paso, pues la experiencia que tenemos es cómo otro ser humano imperfecto nos falló, cuando tomamos su visión como buena y nos arriesgamos por ella.

La Palabra me muestra este proceso difícil en la persona de Jesús claramente. Vemos como el arriesgarse le costó la vida en la cruz. Pero quizás en alguna parte de nuestras mentes nos decimos a nosotros mismos: “sí, pero él era Dios, ¿no?” Por lo que hoy deseo que consideremos a un humano frágil y pecador como nosotros: José de Arimatea.

Marcos 15:43 NTV

43 José de Arimatea se arriesgó y fue a ver a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. (José era miembro honorable del Concilio Supremo y esperaba la venida del reino de Dios).

Mateo 27:57-60 NTV

57 Al acercarse la noche, José, un hombre rico de Arimatea que se había convertido en seguidor de Jesús, 58 fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato emitió una orden para que se lo entregaran. 59 José tomó el cuerpo y lo envolvió en un largo lienzo de lino limpio. 60 Lo colocó en una tumba nueva, su propia tumba que había sido tallada en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra para tapar la entrada y se fue.

Lucas 23:50-53 NTV

50 Había un hombre bueno y justo llamado José. Era miembro del Concilio Supremo judío, 51 pero no había estado de acuerdo con la decisión y las acciones de los otros líderes religiosos. Era de la ciudad de Judea llamada Arimatea y esperaba la venida del reino de Dios. 52 Fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. 53 Luego bajó el cuerpo de la cruz, lo envolvió en un largo lienzo de lino y lo colocó en una tumba nueva que había sido tallada en la roca.

Juan 19:38-39 NTV

38 Más tarde, José de Arimatea, quien había sido un discípulo secreto de Jesús (por temor a los líderes judíos), pidió permiso a Pilato para bajar el cuerpo de Jesús. Cuando Pilato concedió el permiso, José fue a buscar el cuerpo y se lo llevó. 39 Lo acompañó Nicodemo, el hombre que había ido a ver a Jesús de noche. Llevó consigo unos treinta y tres kilos de ungüento perfumado, una mezcla de mirra y áloe.

La importancia de este hombre

José de Arimatea fue uno de esos personajes históricos que eran verificables por aquellos quienes escuchaban los relatos de los evangelios cuando se redactaron originalmente. Su existencia nos deja claro que:

  • Se sabía dónde estaba la tumba de Jesús, Pilato sabía dónde buscar a Jesús, y por su conexión religio-política, también los líderes religiosos.
  • La tumba vacía no fue una equivocación de las mujeres, mientras el cuerpo de Jesús se descomponía en una tumba diferente.

El momento decisivo para José de Arimatea para publicar su compromiso con las enseñanzas de Jesús fue en el momento más peligroso. Cuando los apóstoles abandonaron a su maestro por temor de perder sus vidas. Donde antes, José mostraba miedo, ahora presenta gran valentía.

  • Acababan de matar a Jesús. Podían hacer lo mismo a quien dijera ser su seguidor.
  • Tenía un puesto político. Asociarse con Jesús, quien era visto como un revolucionario, ponía su credibilidad y reputación en juego.
  • Llevar el cuerpo y ponerlo en su tumba podía traer discordia familiar con aquellos indignados por darle sepultura honorable a un supuesto criminal.
  • Era pudiente, pero sus nuevas acciones en pos de Cristo, podía hacer que aquellos que le hacían rico, se alejaran. Podía perder su estatus social.

El entierro de Jesús es una parte importante del relato del Evangelio. El credo de los Apóstoles nos dice que Jesús “fue crucificado, murió, y fue sepultado.” En un resumen importante del Evangelio, Pablo rememora que “Cristo murió por nuestros pecados tal como dicen las Escrituras. 4 Fue enterrado y al tercer día fue levantado de los muertos, tal como dicen las Escrituras.” ~1 Corintios 15:3b-4 1

José de Arimatea Arriesgó:

  • Su vida: el mismo se marcó para ser perseguido por seguir a Jesús.
  • Su reputación: se puso un estigma que lo seguiría de ahí en adelante. Sus compatriotas ahora no lo tomarían en serio.
  • Sus relaciones interpersonales: Sus acciones no solo lo hacían un blanco fácil, sino que lo apartaban de todos los demás. Posiblemente tuvo que alejarse para proteger a los demás, mientras no creyeran en Jesús y le siguieran.

José puso todo en la línea por Jesús. Esto lo convierte en un héroe bíblico. En el momento más difícil de hacerlo, José dio vida a las palabras de Jesús:

Mateo 10:37-38 NTV

37 »Si amas a tu padre o a tu madre más que a mí, no eres digno de ser mío; si amas a tu hijo o a tu hija más que a mí, no eres digno de ser mío. 38 Si te niegas a tomar tu cruz y a seguirme, no eres digno de ser mío.

Jesús exige estar antes que nuestras consideraciones usuales para con nosotros mismos. Esto puede que se nos complique en nuestro interior. Quizás olvidamos QUIÉN nos está pidiendo lealtad: se trata de nuestro creador. Dios es perfecto, santo, justo y amoroso. Arriesgarnos de esta manera por él, es un gran gozo. Además, no es obligado. Es una exigencia, pero voluntaria.

Mateo 16:24 NTV

24 Luego Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su propia manera de vivir, tomar su cruz y seguirme.

Esta lealtad primaria a Dios es la restauración del diseño de Dios con nuestra alma. Él siempre debió ser el centro de nuestra existencia. El dueño de nuestro corazón es el Señor.

Estaremos rindiendo todo lo que nos provee estabilidad y seguridad en este mundo, pero en realidad esos son espejismos de la verdadera seguridad y estabilidad que provee el Dios soberano.

Premios eternos

Muchos vemos esta exigencia de Jesús y comenzamos a poner en la balanza los pros y contras. Es ahí donde necesitamos detenernos y entender lo que está sucediendo cuando declaramos públicamente que Jesús es nuestro Señor. ¡Estamos entablando una relación correcta con Dios! Y como si fuese poco, Jesús promete beneficios adicionales para aquellos que arriesgan todo por Él.

Mateo 19:29 NTV

29 Y todo el que haya dejado casas o hermanos o hermanas o padre o madre o hijos o bienes por mi causa recibirá cien veces más a cambio y heredará la vida eterna.

Significa que hay premios al poner a Jesús en el centro:

  • Relación correcta con Dios
  • 100 veces más que los bienes que teníamos
  • Título de Hijos (heredaremos…)
  • Vida eterna para disfrutar lo recibido y de nuestra adopción como hijos

Salmos 16:11 NTV

11 Me mostrarás el camino de la vida; me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre.

Este es el premio de arriesgarlo todo por Jesús.

¿Fue esto lo que José experimentó al salir de la presencia de Pilato?

Seguramente José de Arimatea no sintió eso en el momento del sacrificio, cuando puso su vida en peligro, al seguir a Jesús públicamente luego de la muerte del Maestro.

Seguramente sintió miedo, seguido de grandes dificultades en su vida cotidiana. El mundo se dio la vuelta y todo aparentaba obrar en su contra para que renunciara a su fe en Jesús y regresara a su vida previa. ¡Eso es lo que sucede cuando arriesgamos todo por Jesús! Esto es lo que debemos esperar que suceda. ¡Si Jesús es nuestro Señor, ya no somos de este mundo, somos de Su reino!

La diferencia, para José y para nosotros cada día, es que en el corazón, somos sostenidos por la verdad objetiva de haber hecho lo correcto, entiéndase declararse discípulo de Cristo. Y Dios, en su poder sobrenatural, nos fortalece para continuar.

La alegría de obedecer y seguir la dirección del Señor para nuestra vida produce una paz indescriptible que, en efecto, es la diestra de poder del Señor sosteniéndonos.

José tuvo miedo y experimentó dificultad seguramente, pero en su corazón había gozo. El mundo no podía hacerle nada, pues estaba en la mano del creador. Incluso si terminaban con su vida, estaba a salvo. Y ahí, nuevamente experimentó otra de las enseñanzas de Cristo.

Mateo 10:28 NTV

28 »No teman a los que quieren matarles el cuerpo; no pueden tocar el alma. Teman solo a Dios, quien puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.

¿Hay evidencia bíblica que esto es lo que se experimenta cuando arriesgamos todo por Jesús?

No tenemos más información de José de Arimatea. No sabemos cómo le fue luego con su vida, ahora que había declarado con sus acciones, a quién le pertenecía. Pero la Palabra nos muestra el corazón de aquel que experimenta persecución por haberse arriesgado y recibir el regalo de la salvación:

Hechos 5:41 NTV

41 Los apóstoles salieron del Concilio Supremo con alegría, porque Dios los había considerado dignos de sufrir deshonra por el nombre de Jesús.

Pedro y los apóstoles consideraron su sufrimiento un privilegio, pues el centro de su devoción –el por qué de haberse arriesgado– era su relación correcta con Dios, y eso trajo paz.

Por eso José de Arimatea pudo arriesgarse y es por eso también que hoy tu y yo nos podemos arriesgar para Jesús.

¿Cómo se verá eso en mi?

Una nota importante aquí es que esto no es una información que necesita solamente quien aún no recibe el regalo de la salvación en Cristo Jesús. Cada Cristiano necesita aplicar su decisión de recibir el regalo inmerecido de la salvación día a día. O sea que yo necesito poner por obra mi fe en Jesús, ahora que me salvó y que se note a quién le pertenezco.

Tampoco significa que debemos dar un paso a ciegas al confiar en Jesús. No es un salto al vacío sin saber qué esperar, pues sabemos quién es Jesús. Sabemos lo que nos espera pues ya nos lo dijo. Cuando nos lanzamos, no es al vacío, sino que a los brazos del Padre que nos espera para atraparnos.

José comenzó por hacerse visible como seguidor de Jesús. Significa que Cristo tiene que estar “front and center” en quien yo soy. Cuando hablo con alguien, cuando contesto llamadas del banco, cuando hago negocios, cuando cumplo mis deberes como ciudadano… En mis relaciones familiares, en las actividades a las que atiendo, en mis decisiones cotidianas: que veo, que escucho, cómo hablo, qué chistes hago, de qué conversaciones participo. ¡Que todos se den cuenta que pertenezco al Señor!

¿El camino de la obediencia te parece oscuro y difícil? ¿Estás en medio de una larga noche de viernes o de un sábado solo (como José de Arimatea)?

Recuerda que la última mañana del domingo, la restauración de todas las cosas, aún está por llegar. Como José y Nicodemo, no sabemos qué hará Dios mañana con nuestros esfuerzos de hoy. La verdadera obediencia nunca se desperdicia. ¿Quién sabe qué gloria podría estar aún reverberando en la nueva tierra, dentro de un billón de años, debido a tu difícil obediencia hoy? 1

Entonces, ¿te arriesgas a abrazar a Jesús?


“One Painful and Beautiful Burial” By Gavin Ortlund – Desiring God, Published on April 15, 2017, as read on February 13, 2021 http://www.desiringgod.org/articles/one-painful-and-beautiful-burial.

Acerca de Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos de artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico.
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