Marcos es muy directo con su manera de escribir. Va directo a los sucesos. Se siente una prisa al leerlo. Pero creo que es de suma importancia que hagamos un ejercicio para bajar nuestras revoluciones cuando vamos a la Palabra. Necesitamos permitirle al Espíritu Santo que active nuestra capacidad de análisis y de imaginar, además de encender nuestro corazón y alertar nuestra alma al alimento que tenemos frente a nosotros en las Escrituras cuando nos predisponemos a separarnos para el Señor en nuestros tiempos de devoción.
El tiempo que separamos a diario para la búsqueda activa del rostro hermoso de Jesús requiere pausa y requiere hambre de su presencia.
Es mi intención hoy que podamos bajar nuestras revoluciones un poco y veamos un pasaje bíblico que puede que hayas escuchado o leído antes. Incluso no hace tanto, se predicó de su contraparte en Juan 12. Pero hoy, date la oportunidad de abrir tu corazón y despertar tus sentidos a lo que está sucediendo.
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