¿Cuál Biblia debo leer? ¿Hay alguna que sea la definitiva? ¿Qué hago con los que piensan diferente a mi en este tema? Hace unas semanas unos misioneros enviados desde mi congregación local, recibieron unos comentarios en contra de la traducción bíblica que utilizan.
Igual a nosotros aquí en Verdad y Fe, ellos suelen utilizar la Nueva Traducción Viviente. La persona les dijo que si querían estudiar la verdadera Biblia, debían leer la King James Version.
Quizás has escuchado algo similar. Quizás alguien te ha dicho alguna vez que la Reina Valera es la verdadera Biblia…
Este argumento falla terriblemente. Me explico: la Biblia King James fue publicada en el 1611 y la Reina Valera 1960 es la versión revisada de la que había salido en 1569. ¿Ven el problema? Antes del 1569, había cristianos y la Biblia era leída. Que exista una versión del 1960 significa que hubo que hacerle arreglos.
Si una traducción específica fuera la única Biblia verdadera, entonces millones de cristianos que vivieron antes de que esa traducción existiera habrían estado privados de la Palabra de Dios. Eso resulta difícil de sostener históricamente.
Peor aún, los autores bíblicos no escribieron ninguna de estas traducciones.
A veces se nos olvida que la Biblia originalmente fue escrita en Arameo, Hebreo y Griego. No fue ni en inglés ni español. Las Biblias que tenemos hoy día son traducciones. No son la Biblia original que escribió Pablo, Juan, Mateo, Lucas y los demás autores inspirados por Dios.
La verdadera Biblia no es una traducción particular. La verdadera Biblia son los escritos inspirados que Dios dio por medio de los profetas y apóstoles, y nuestras traducciones buscan transmitir fielmente ese mensaje.
Hace algún tiempo publicamos dos episodios relacionados al tema de hoy (link en la descripción):
Ya que lo que tenemos son traducciones de la Biblia, es muy favorable examinar varias de ellas cuando estudiamos la Biblia. Por ejemplo, en mi tiempo de estudio actualmente suelo usar la ESV (en inglés) y la NTV (en español). Pero también uso biblehub.com para ir a los idiomas originales si quiero examinar alguna palabra en específico.
Cuando estamos hablando con un hermano o hermana en la fe, que nos hace el comentario sobre su versión como la que debemos utilizar, sería bueno preguntarle “¿por qué?” Deja que te de sus razones. Luego dale las razones por la que utilizas la traducción que usas. Utiliza el lenguaje de “mi traducción” y no de “mi Biblia”. Si la persona se muestra abierta en la conversación, menciona como durante siglos, la iglesia creció utilizando otras traducciones, como la Vulgata Latina. Habla sobre el trabajo arduo que pasa el equipo de traductores para poder sacar una versión fidedigna a las copias en los idiomas originales que tenemos. La idea es que pueda comprender que, al igual que tu, la Biblia que utilizas es una traducción y no la “verdadera Biblia”.
Me atrevo a sugerirte que la próxima vez que alguien te comente que su versión de la Biblia es superior, optes por darle una oportunidad a esa traducción, solo por amar a tu hermano en Cristo. Recuerda lo que enseña la Palabra:
Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley.
(1 Corintios 9:20, RVR1960)
El principio que Pablo enseña aquí en 1 Corintios 9 también puede ayudarnos en esta situación. Pablo estaba dispuesto a ceder ciertas preferencias por amor a los demás. De manera similar, quizá podamos ser flexibles en nuestras preferencias de traducción cuando eso ayude a edificar a nuestros hermanos.
La Bomba teológica de hoy es que Dios, en su soberanía, se aseguró que nosotros hoy tengamos las traducciones que tenemos para que podamos conocerle íntimamente. Las traducciones son una expresión de la providencia de Dios, mediante la cual su Palabra ha llegado a personas de distintos idiomas y culturas.
Conclusión
Este es un tema que puede crear fricciones entre creyentes. Esforcémonos por alivianar la situación cuando nos corresponda hablar al respecto. Recordemos que la persona que piensa diferente a nosotros sigue siendo un hermano o hermana en Cristo que anhela conocer al Señor, igual que tu.
Procura la paz y sacrifica tu posición si es lo que hace falta para ganar el corazón de tu hermano. Es lo que Cristo mismo hizo cuando se hizo hombre y murió en la cruz por nosotros. No tenía que hacerlo, pero lo hizo por amor. ¡Imitémoslo!



