Más de Jesús

Nosotros los Cristianos tenemos unas disciplinas espirituales que nos entrenan a vivir la vida cristiana. El Ayuno y la Oración son dos de ellas. De hecho usualmente vienen de la mano. Si vamos a ayunar es porque también vamos a orar.

Ahora, deseo ser completamente transparente con ustedes. Como pastor, necesito contarles algo sobre mi y espero que esto no les sea de estorbo ni que ahora me vean con ojos diferentes. Me disculpo de antemano, pero:

No me gusta ayunar.

Cuando pequeño, mi mamá peleaba conmigo para que yo comiera, pero esos días ya terminaron hace mucho. Ahora me fascina comer. Se empeora si estamos en algún tipo de celebración, pues el disfrute parece venir por la boca. ¿Alguien se identifica conmigo? 

Hoy día, si hacemos un compartir en la iglesia, ¿dónde está el café? ¿El pan? ¿El asopao? ¿Las donas? Amo comer. En esta Navidad ¡lo más que hice fue comer!

Aún así, aunque no me guste, puedo afirmar que necesito ayunar, y no me refiero al ayuno para rebajar. Ese tendrá beneficios físicos, pero hablo del ayuno espiritual. Aunque en ambos se deja de comer, tienen intenciones y beneficios diferentes. De hecho, opino que no deben mezclarse.

El texto principal de esta enseñanza es Mateo 9:14-15 (RV1960):

«14 Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? 15 Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.»

Este texto me fascina. Aquí están los discípulos de Juan con preguntas sinceras y se  acercaron a Jesús para respuestas. Él les contestó. A mi me gustan las preguntas pues me hacen indagar, pensar y crecer. Esto mismo fue lo que les pasó a los discípulos de Juan el Bautista. Juan el Bautista tenía un voto nazareo (Lc 1:15) y se privaba de lujos, viviendo en el desierto, vistiendo y comiendo de manera peculiar (Mt 3: 4). Era a esto que sus discípulos estaban acostumbrados. Ellos mencionan a los fariseos y posiblemente había uno que otro allí cuando preguntaron.

La respuesta de Jesús deja ver varias cosas importantes que necesitamos entender:

  1. El ayuno se asociaba con el luto. Lo vemos en el Antiguo Testamento:

    2 Samuel 12:16 NTV: Así que David le suplicó a Dios que perdonara la vida de su hijo, y no comió, y estuvo toda la noche tirado en el suelo.

    Jonás 3:4-5 NTV: 4 El día que Jonás entró en la ciudad, proclamó a la multitud: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida». 5 Entonces la gente de Nínive creyó el mensaje de Dios y desde el más importante hasta el menos importante declararon ayuno y se vistieron de tela áspera en señal de remordimiento.
  2. Los discípulos de Jesús estaban como en una fiesta de bodas.
    Aunque actualmente nosotros las celebramos diferente a como la cultura de Jesús lo hacía, las bodas siguen siendo eventos de suma alegría y celebración donde abunda la comida, bebida, música… Es una celebración y como tal, el luto no cuadra con ella. La diferencia es que para nosotros usualmente es un día, y ellos tardaban semanas en celebrar.
  3. Jesús se identifica con el novio.
    Esto evoca el Antiguo Testamento, donde YAHWEH se auto proclama el Esposo. (Isaías 62:4, Jeremías 2:2; 3:20, Ezequiel 16:8, ​​Oseas 2:19) Esto es una declaración de identidad de parte de Jesús. Estaba revelándose como el Dios único de Israel.

“El Mesías ha llegado y su llegada es como la llegada de un novio a un festín de bodas. Esto es algo simplemente demasiado bueno para mezclarlo con el ayuno.” ~Pastor John Piper

  1. Cristo revela que su tiempo junto a ellos es limitado.
    Jesús murió para rescatar a los pecadores que se arrepienten, resucitó para vencer la muerte y regresó a los cielos. Cuando Cristo no estuvo físicamente con ellos, la fiesta de bodas había concluído y era momento de ayunar. Esto lo vemos en el libro de Hechos, en efecto, cuando Jesús subió a los cielos, la iglesia ayunó regularmente.

Significa que la enseñanza de Jesús con relación al ayuno, es que lo hacemos porque el novio no está.

Esto es importante: Sea la razón adicional que tengas para ayunar, cuando ayunes debes hacerlo primeramente porque extrañas a Jesús.

Este texto está ahí para calibrar nuestros corazones.

Por supuesto, como extrañamos al novio (Jesús) en nuestro interior, también el ayuno debe ser en nuestro interior. Jesús mismo es muy claro en Mateo 6:16 que cuando se ve que ayunamos porque deseamos que la gente lo sepa, la adulación misma que obtenemos de la gente es nuestra recompensa. Por lo tanto cuando deseamos a Jesús, lo hacemos en nuestro interior y ahí mismo le recibiremos.

En este momento, puede que alguno esté pensando:

“Nosotros estamos mejor que los discípulos en ese momento. Nosotros tenemos al Espíritu Santo en nuestro interior.” como si esto significara que no tengo porque extrañar o desear estar cerca de Jesús. Pero es importante que entendamos que desear estar con el Señor no es un mal deseo . Pablo mismo lo deseaba. Lo dejó escrito:

“Sí, estamos plenamente confiados, y preferiríamos estar fuera de este cuerpo terrenal porque entonces estaríamos en el hogar celestial con el Señor.” 2 Corintios 5:8 NTV

Gracias a la pregunta que le hicieron, Jesús estaba explicándoles el verdadero uso del ayuno. Estaba dejándoles instrucción sobre qué hacer cuando extrañaran la compañía suya. Cuando las fuerzas para continuar ante el sufrimiento les faltara, el ayuno les acercaría al Maestro. Cuando anhelaran tenerle cerca para consultarle, debían ayunar. Esto fue lo que hicieron. Hechos 13:2-3 y Hechos 14:23 nos muestran que ante la necesidad de dirección, ayunaban y oraban. Les hacía falta el novio y su sabiduría.

Esto es fascinante: Jesús sabe que nos hará falta tenerlo de cerca y porque nos ama y desea que le sintamos cerca, ¡nos da el ayuno para que le busquemos!

Esta enseñanza eleva la noción previa que ellos tenían del ayuno. Es una enseñanza nueva que no cuadra bien con el mero luto que representaba antes. Por eso, luego de enseñarles sobre el ayuno, Jesús dice lo siguiente:

“16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. 17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.” Mateo 9:16-17

Esta nueva enseñanza de Jesús no cuadraba con la noción vieja del ayuno. No funcionaba bien con un mero luto. El ayuno para el creyente es algo mucho más profundo e íntimo. Ayunamos para estar cerca de nuestro Jesús.

  • Antes de tener a Cristo, el ayuno apuntó a nuestra destitución de la gloria de Dios.
    (Ro 3:23)
  • En Cristo, el ayuno apunta a nuestra relación íntima con Dios y nuestro deseo de cercanía.

Por supuesto, el ayuno va, necesariamente, atado a la oración. El que ayuna le expresa a Jesús: cuánto le extraña, cuánto le necesita, cómo desea ser dirigido por él… En la enseñanza de Jesús está implícita la oración. Pero no es primordialmente una oración de petición. Puede haber petición, pero no es lo predominante. Es adoración.

Oración

En Juan 14:14 Jesús dijo: “Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.”

“En mi Nombre”: Para muchas personas, esa frase es una manera linda de finalizar sus oraciones a Dios. O quizás otros piensan que si no se pronuncian esas palabras, la oración no llegará a Dios o no se cumplirá. Incluso otros leen este texto y presumen que tienen un cheque firmado sin cantidad a pagar definida. Realmente, ¿podemos pedir “lo que sea” y Dios lo dará por que lo hicimos “En el Nombre de Jesús”?

Pedir “En el Nombre de Jesús” no significa que lo que sea que digamos con esa frase se va a cumplir porque dijimos las palabras correctas. Lo que esa frase significa es “En el lugar de Jesús” o “En la Autoridad de Jesús”. Al orar, lo que deberíamos cuestionarnos es: ¿Qué oraría Jesús? o Jesús, ¿oraría esto?

Aquí es importante destacar que cuando Jesús nos enseñó a orar, lo primero que nos dijo es que vayamos al Padre Nuestro.

Esto es importante: Jesús dejó claro el tipo de relación que tenemos con Dios. Somos sus hijitos y él es el Gran Papá. Entonces, cuando el Cristiano se acerca a Dios no es para hacer un trueque ni una transacción de negocios. Vamos a derramar nuestros corazones a Papá.

De hecho, si tomamos de ejemplo el Padre Nuestro como el modelo de una oración, notaremos que no se trata solo de presentar nuestra peticiones ante Dios.

El Padre Nuestro: Mateo 6: 9-13 (RVR1960)

«9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.»

Si desempacamos esa oración y la usamos como modelo encontraremos el siguiente patrón para la oración. Dividamos el Padre Nuestro en diez partes:

1.Padre Nuestro… Relación: El receptor de nuestra comunicación.
2.que estás en los cielos… Adoración: Denota la soberanía que tiene sobre todo, dónde está su Trono.
3.santificado sea tu nombre… Adoración: Declaración de la perfección de Dios y cómo su santidad es para siempre.
4.venga tu reino…Adoración: muestra el deseo de tenerle cerca, que sus principios sean cumplidos y que regrese por nosotros.
5.hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra….Adoración: Habla de la realidad que sus intenciones son mucho mejores que las nuestras y nos rendimos ante Él.
6.El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy…. Petición por ayuda inmediata: alimento físico y/o espiritual.
7.Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores…Confesión: Presentamos nuestro pecado sabiendo que sólo Él puede perdonarlo y nos comprometemos a imitarle – perdonando.
8.No nos metas en tentación…Petición por ayuda espiritual: Declara lo débiles que somos ante la tentación y buscamos que nos guíe para no caer en ella.
9.mas líbranos del mal…Declaración de Salvador: Aquí reconocemos que sólo Dios nos puede salvar. El mal podría ser el mal en nuestro interior, el maligno, el día malo o lo malo.
10.Pues tuyo es el reino y el poder y la gloria por siempre. Amén.Adoración: Nuevamente reconocemos su soberanía y control y nos ubicamos humildemente dentro de lo que es suyo con admiración.


No olvidemos que tenemos el privilegio inmerecido de ser llamados hijos de Dios, si Cristo es nuestro Señor y Salvador. Entonces podemos ir a nuestro Padre y ser honestos con él sobre lo que hay en nuestro corazón. Pero este Padre en los cielos, no es como uno de nosotros. Es Dios a quien le hablamos y Dios merece toda nuestra adoración y agradecimiento. Por eso se lo ofrecemos en oración también.

¿Qué es el ayuno y la oración? ¿Qué hacen?

Entonces, el ayuno es reconocer nuestro deseo profundo de estar cerca de Jesús y mostrar cuán preciado es para nosotros tenerle cerca, al privarnos de algo que deseamos con muchas ganas también.

La oración es la manera en que conectamos, contemplamos y nos comunicamos con nuestro Dios, quien nos adoptó como hijos cuando recibimos a Jesús como Señor y Salvador.

Cuando unimos estas dos disciplinas espirituales, preparamos nuestro corazón, alma y mente a buscar activamente a Dios porque le anhelamos más que la comida. Y declaramos abiertamente a nuestro Papá lo que nos pesa en el corazón. Lo que consideramos más importante para nosotros, se lo dejamos saber en la intimidad de nuestra relación.

Entonces, aunque no nos guste el ayuno, ¡es una disciplina importante para el cristiano que quiere crecer en su relación con Jesús! ¡Necesitamos practicarla!

¿Cómo lo hacemos?

Es tremendo cuando una congregación se pone de acuerdo para ayunar y orar juntos.

Sea que se ayuna de comida (de manera absoluta, sólo tomando agua, o con una dieta específica como el ayuno de Daniel), o aquellos que no pueden por alguna situación, deciden ayunar de Disney+, de Instagram, TikTok o de sus celulares… lo que sea que les gusta tantísimo que sería excelente ofrenda a Jesús, declarando con acciones que él es mucho más preciado que eso de lo que te privas por un tiempo.

Pero no lo dejemos como una disciplina espiritual para cuando la congregación lo hace solamente.

Si eres como yo y te cuesta ayunar, necesitamos hacerlo frecuentemente. Calladitos, sin que nadie lo sepa. Ya sea por medio día, un día completo o algunos días… lo que decidamos delante de Dios. Lo planificamos y lo hacemos en lo individual. Aquí algunos “tips”:

  • No presentes ayuno el día que olvidaste desayunar por prisa. Planifícalo con tiempo y háblalo con Dios. Luego el día planificado lo haces.
  • Cada vez que te sorprendas pensando en eso que dejaste, es momento de orar y declarar a Jesús que él es mucho más preciado que lo que dejaste por un tiempo.
  • Mientras estás ahí, buscando de cerca a Jesús, por supuesto puedes aprovechar para también abrir tu corazón y decirle lo que te pesa. Si hay una petición en tu corazón, hazla.
    Recuerda que siempre que oramos “en el nombre de Jesús” esa petición se cumplirá porque estamos orando en la voluntad de Dios. Pero aún si no estás completamente seguro si tu petición está o no en la voluntad de Dios (ejemplo: comprar un carro nuevo o no), puedes presentarla y rendirte a la voluntad de Papá. Él sabe qué hará.

Además, la disciplina del ayuno y oración tiene una utilidad práctica. Sirve para entrenarte a soportar las tentaciones pues aprendes a decirle que no a tu carne y si a tu espíritu.

“Es correcto ayunar frecuentemente a fin de someter y controlar el cuerpo.”
~ Martín Lutero

Así que en este tiempo que como congregación han decidido ayunar y orar, asegúrate de preparar tu corazón para una búsqueda activa de Jesús porque le extrañas y le deseas cerca. Ponlo en tu agenda para que regularmente también ayunes por cuenta propia, sin que nadie se entere excepto Jesús y tu.

Si está en tu corazón, dile hoy mismo al Señor: “Jesús, quiero más de tí.”


Fuentes:
1 y 3:  “Cuando Les Sea Quitado El Novio, Ayunarán, Con Odres Nuevos.” Desiring God, 8 de enero de 1995,
www.desiringgod.org/messages/when-the-bridegroom-is-taken-away-they-will-fast-with-new-wineskins?lang=es.
2:  Keller, Timothy. Prayer: Experiencing Awe and Intimacy with God. Penguin Books, 2016.

Acerca de Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos de artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico.
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