
Cuando hemos comprendido la realidad de Dios, quien nos ama y nos recibe en Cristo, con gran gozo, deseamos complacerle. Nos deleitamos en mostrarle fidelidad. Vivir en Él para siempre. Sin embargo, esto nos pasa:
“Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que
está mal, pero igual lo hago.” Romanos 7:19 (NTV)
Entonces recordamos las palabras de Jesús en Mateo 16:24 y nos frustramos ante caída tras caída porque no logramos negarnos a nosotros mismos:
“24 Luego Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno de ustedes quiere ser
mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar
su cruz y seguirme.”
Yo leo este texto y me mata ese “Si alguno de ustedes quiere”. O sea, ¡YO QUIERO! Pero abandonar mi manera egoísta de vivir es un reto duro de vencer, muchas veces. Idolatro mi propia voluntad, mi comodidad o mis deseos muchas veces y no hago lo que quiero (ser fiel a Jesús). Sé que esto no es un problema mío nada más. Es algo que golpea en la cara al Cristiano. Todos los días. ¿A ti te pasa?





Foto por Camylla Battani en 





