¿Estamos en Victoria?

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No hace tanto, estuve en un Simposio en la Universidad del Sagrado Corazón, aquí en Puerto Rico, donde descubrí algo muy peculiar de una canción secular, que nuestra juventud conoce y recita con orgullo. La canción es “Estamos Bien” de Bad Bunny. Quiero compartirles un pedazo pequeño de la letra de la misma. Pequeño, porque no pasa mucho tiempo, cuando se torna grosera en la manera en que se expresa el autor:

Yeah, yeah (yeah)
‘Tamos bien (wuh), yeh
Sobran los billetes de cien, yeah
No hay nada mal, estamos bien, ‘tá to’ bien, hey
To’s los míos están bien, ‘tamos bien, hey
No te preocupes, estamos bien (wuh-uh), hey
Sobran los billetes de cien, eh eh
No hay nada mal, estamos bien, ‘tá to’ bien, ey (wuh)
To’s los míos están bien, ‘tamos bien, hey

Este es el tipo de canción que yo cuando era teenager, seguramente escucharía también y cantaría, a escondidas de mi mamá (por supuesto). Lo sé porque era exactamente lo que hacía en aquel tiempo, con otros artistas. En aquel tiempo, no se llamaba reguetón ni trap, le llamábamos “Underground”.

Lo que descubrí sobre “Estamos Bien”, es que Bad Bunny la escribió en un tiempo de profunda depresión. En preparación para este artículo, vi una entrevista que le hicieron, donde explicaba la ansiedad profunda y dolores relacionados, que lo llevaron a quitarse de todo. Entre líneas, deja ver que incluso consideró el suicidio. Fue en ese momento que escribió “Estamos Bien”. En mi opinión, escribir esa letra para él, fue como una auto-terapia. Quería ver que todo estaba orden, por lo que estar en depresión no hacía sentido. Necesitamos orar por él.

Es muy curioso que muchas veces, cuando pensamos en estar bien, lo que se nos ocurre es precisamente lo que Benito Antonio Martinez Ocasio (nombre real de Bad Bunny), expresó. Veámoslo en forma de argumento lógico:

P1: Tengo chavos

P2: Los míos están bien

Conclusión: Entonces, yo estoy bien

Es una visión muy muy superficial de lo que es “estar bien” donde no se considera la realidad espiritual (ni la emocional) de la persona. Como cuando alguien te saluda con un “¿cómo estás?” y por impulso le contestamos: “bien”. Esa filosofía hueca, muchas veces es con la que llegamos a la Iglesia y necesitamos ver la verdad en Cristo para lavarnos de esa mentira problemática y peligrosa. Mentira que si no la atendemos, viviremos engañados por una falsa prosperidad.

Victoria

1 Corintios 15:57 (NTV) nos da una mejor visión de estar bien:
57 ¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

Este capítulo de Corintios, comienza con Pablo diciendo que Cristo murió por nuestros pecados y resucitó (para salvarnos del pecado y la muerte). No lo deja en el aire, cita como evidencia de esto, que Jesús no se quedó muerto, sino que luego de morir, lo vieron sobre 500 personas, incluyendo sus apóstoles, Pedro, Santiago y por último él mismo. Pablo se humilla, reconociendo su pasado contra la Iglesia y nota cómo sus acciones lo descalifican para ser llamado Apóstol, pero reconoce que es Apóstol, por la siguiente razón:

 Corintios 15:10 (NTV)
10 Sin embargo, lo que ahora soy, todo se debe a que Dios derramó su favor especial sobre mí, y no sin resultados. Pues he trabajado mucho más que cualquiera de los otros apóstoles; pero no fui yo sino Dios quien obraba a través de mí por su gracia.

Sigue Pablo detallando sobre la resurrección física de Cristo, cómo nosotros también resucitaremos. Como semillas que se entierra y mueren para que Dios de vida a una nueva planta, así seremos enterrados para morir, pero Dios nos dará nueva vida, a menos que regrese antes de nuestra muerte, entonces en un instante, seremos transformados y revestidos de nuestra resurrección porque: “…nuestros cuerpos físicos no pueden heredar el reino de Dios. Estos cuerpos que mueren no pueden heredar lo que durará para siempre.” (1Cor.15:50 NTV).

Luego de dar todo ese trasfondo a la Iglesia en Corintios, quienes estaban dudando de la resurrección en este contexto histórico, tira la bomba que leímos al principio. El versículo principal (1 Corintios 15:57).

Así que la victoria del Cristiano no es una victoria floja. ¡Es la más grande victoria que se nos podía ofrecer! Victoria sobre el pecado y la muerte. Nuestros más funestos enemigos, que al día de hoy nos siguen dando la batalla.

Entonces, cuando un Cristiano dice “Estoy en Victoria”, lo que se espera que quiera decir es:

  1. ¡Ya no soy esclavo del pecado ni de la muerte! 
  2. ¡Voy a poder heredar el reino de Dios!
  3. ¡Veré a Jesús cara a cara!

O algo así. Porque ese es el énfasis de Pablo en este texto. ¡Viviremos para siempre junto al Padre, bajo toda sujeción alegre y gloriosa! Sujeción, porque toda autoridad la tendrá Él. Entiéndase, como ya no habrá pecado ni muerte ni nada de eso, Él tendrá la vida y la santidad, por lo que ¡seremos sujetos (por fin) a la santidad y la vida! ¡Ya no moriremos!

¿Qué hago cuando no me sienta Victorioso?

¿Recuerdas al Fariseo que oraba?

El fariseo, de pie, apartado de los demás, hizo la siguiente oración: “Te agradezco, Dios, que no soy un pecador como todos los demás. Pues no engaño, no peco y no cometo adulterio. ¡Para nada soy como ese cobrador de impuestos! Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”. Lucas 18:11-12 NTV

En este tema, es importante recordar que a Jesús no le agrada que aparentemos frente a los demás que somos algo que no somos. Incluso tratar de presentarnos frente a Dios, como si estuviésemos en un lugar que no estamos.

Yo no estoy afirmando, que ahora salgamos de aquí y que nuestra emoción gloriosa de ser victoriosos en Cristo nunca baje de intensidad. Seré el primero en reconocer (por referencia y por carne propia) que hay momentos en que no nos sentimos en victoria en lo absoluto, sino que abundan sentimientos de quebrantamiento, culpabilidad, dolor, etc… Simplemente se apoderan de nosotros. ¿Significa que debo aparentar que todo está bien?

Algo que aprendí temprano en mi caminar con Cristo es que uno es transparente, porque somos llamados a vivir en la Verdad. Si lo que provoca nuestro malestar es algún pecado sin confesar, necesitamos venir y confesar ante un hermano maduro en la Fe:

16 Por eso, confiesen sus pecados unos a otros, y oren unos por otros, para que Dios los sane. La oración de una persona buena es muy poderosa, porque Dios la escucha.”
Santiago 5:16 TLA

Si no es un pecado, pero hay algo que nos tiene presos, nos conviene seguir la fórmula anterior comoquiera. La oración nos sostendrá y el consejo producirá sabiduría.

Proverbios 3:5-6 (NTV)

5 Confía en el Señor con todo tu corazón;

no dependas de tu propio entendimiento.

6 Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.

Proverbios 11:14 (NTV)

14 Sin liderazgo sabio, la nación
se hunde; la seguridad está en
Tener muchos consejeros.

Conviene ir en oración, donde un hermano maduro, que no está metido en el hoyo con nosotros, para que mire nuestra situación con ojos frescos. Para eso, Dios nos puso en una Iglesia: para suplir nuestra necesidad.

Joel Osteen

Hace algún tiempo, escuché un podcast que reseñaba un artículo secular del Financial Times, donde el periodista criticó el evangelio de la prosperidad que Osteen predica1. Este autor secular –no Cristiano– señaló que las escrituras nos hablan de un arrepentimiento y una salvación de nuestros pecados, que este señor no habla en lo absoluto. Predica positivismo y muchas cosas, ¡pero no la Biblia! De hecho, Albert Mohler, Jr. (el orador del podcast) asegura2 que esta filosofía puede ser considerada ya como una Filosofía Anti-Cristiana, para la cual el Cristiano debe prepararse para defenderse el Evangelio, colocándolo entre el Islam y el Budismo.

Esto me dejó inquieto, porque lo que predica Osteen es “VICTORIA”. Pero es una victoria coja. Una victoria de pacotilla. Pero nuevamente, necesitamos ser cuidadosos, pues en ocasiones puede que estimemos nuestro bienestar económico como el resultado directo de servirle a Dios. Osea, que si nos va bien es porque tenemos a Dios de nuestro lado. Significa, que si no es así y te va mal… algo tienes que cuadrar con Dios, porque (en esta visión), el lo que desea es que todos seamos felices, pues es nuestro fanático #1. Osteen lo explica así, diciendo que si Dios tuviese una nevera, nuestras fotos estarían en ella o que si tuviese computadora, nuestras fotos serían su screensaver.

Hay que tener mucho cuidado de no creer mensajes como los de Osteen, el cual John McArthur afirma que suena a algo que diría en Satanás.3 Nuestra victoria no es a causa de lo buenos que somos, sino a pesar de lo malos que somos, Dios nos otorgó victoria sobre el pecado y la muerte. ¡Resucitaremos!

La Prosperidad barata, que es la que aparenta estar detrás de esa victoria de cartón,  es un problema cuando la ponemos como el centro de nuestras vidas porque, además de estar idolatrando la prosperidad, o el dinero, es algo efímero que se nos escapa de las manos. Pueden pasar tantas cosas que nos quiten lo material, que abrazarlo como el centro de nuestras vidas es simplemente absurdo. Seas Cristiano o no.

¿Qué puedes decir?

A veces nos preguntan ¿Cómo estás? Y contestamos con un ¡En Victoria! Y cuando la gente mira nuestras vidas, lo que ven es problemas y dificultades. ¿Qué tal si en vez, aprovechamos la oportunidad para hablarles del Evangelio?

Ese “Estoy en Victoria” que decimos, también hay que ponerlo en su contexto. Porque no significa que no voy a estar triste, o que sólo tendré buenas noticias y éxito en lo que sea que me proponga hacer. El estar en victoria es un recuerdo constante que fuimos salvados de nuestros pecados y de la muerte por un Dios que no ve impedimento en nuestra condición como para Él hacer algo y ¡ganarnos para sí!

Nuestro: “Estoy en Victoria” para el cristiano, debe ser un recordatorio constante de que fuimos comprados a precio de sangre por el único Dios del universo. Esa victoria es la que debe impulsarnos a darlo todo por Jesús, como el propio Pablo explica en 1 Corintios 15: 30. Esa Victoria es la que nos mueve. Para Pablo eso significaba poner en peligro su vida a diario. Para nosotros puede significar otras cosas:

  1. En Victoria nos levantamos de la cama cada día, aunque lo que desee es esconderme en ella, para que nadie nos encuentre en nuestra depresión.
  2. En Victoria criamos hijos aunque la sociedad se nos vaya en contra.
  3. En Victoria decidimos hacer lo moralmente correcto aunque signifique problemas legales.
  4. En Victoria podemos buscar ayuda psicológica, para trabajar nuestra salud mental
    y emocional.

Nuestro secreto es este: Podemos estar en el mayor de los gozos, mientras experimentamos el mayor de los sufrimientos. De hecho, es Bíblico:

Romanos 8:35-37 (RVR1960)

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Lo que nos sostiene en medio de nuestra tristeza, dificultad, quebrantamiento de salud y problemas, no son los billetes de cien, ni que los nuestros están bien. Lo que nos sostiene es el amor de Jesús. Ese es nuestro piso, donde ponemos firmemente los pies.

Permanezcan Fuertes y Constantes

El amor inagotable de Dios y la victoria ante la muerte y el pecado es una fortaleza Inconmensurable para nuestras vidas. Así también lo piensa Pablo, por eso finaliza este capítulo de la resurrección así:

1 Corintios 15:58 (NTV)

58 Por lo tanto,(ya que Dios nos dio la victoria sobre la muerte y el pecado) mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil.

Hay una recompensa eterna esperándonos, por lo que los esfuerzos, el sudor y las lágrimas derramadas hoy, tendrán fruto en la gloria junto a nuestro Señor. Esta victoria nos debe mover a seguir a Jesús, donde quiera que nos lleve:

  1. ¿Seguirle a un trabajo exitoso? ¡Voy, Jesús!
  2. ¿Seguirle a tener una familia hermosa? ¡Voy, Jesús!
  3. ¿Seguirle a ser luz en un lugar lleno de tinieblas? ¡Voy, Jesús!
  4. ¿Seguirle a pelear por la vida de hijos apartados? ¡Voy Jesús!
  5. ¿Seguirle a aterrizar en una cama por alguna enfermedad? ¡Voy Jesús!
  6. ¿Seguirle a perder mi orgullo, sujetándome a algún tratamiento? ¡Voy Jesús!
  7. ¿Seguirle a perderlo todo y depender de quien pueda ayudarme? ¡Voy Jesús!

La victoria del Cristiano no es fácil de vivir cuando la cosa se pone pesada. No es fácil vivir cuando la enfermedad se apodera de nuestros cuerpos, o cuando quedas desacreditado por posturas Bíblicas. Pero eso no hace menguar a nuestra victoria.

Pablo dice que trabajemos con entusiasmo para el Señor y es lo que nos hace falta hacer. Lo que sea que hagamos… ¡para la Gloria de Dios!

Nuestra victoria en Cristo es la que debe moldear nuestra reacción ante lo que consideramos fracasos. ¡El dolor y el fracaso no me pone nombre a mí! ¡A mi, quien me nombra y me da identidad es Cristo!

Hoy el reto es este: Considera la Victoria que Cristo te otorgó y pregúntate: ¿Cómo se ve eso en mi vida? ¿Veo la victoria sólo cuando hay muchos billetes de cien, o a pesar de la escasez de ellos, sigo en pie?


Recursos Citados:
1. ”A preacher for Trump’s America: Joel Osteen and the prosperity gospel” FT Magazine, Life & Arts – April 18th, 2019, by Edward Luce. Según leído el  24 de abril de 2019: https://on.ft.com/2KPxAte
2. “The Briefing” Podcast Diario en iTunes. Fecha: Miércoles 24 de abril de 2019: https://bit.ly/2IUJuzk
3. “JOHN MACARTHUR REBUKES JOEL OSTEEN” publicado el 22 de septiembre de 2019 en el blog del Detroit Baptist Theological Seminary: https://bit.ly/2vmYm1x

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Acerca de Rick Lipsett

Seguidor de Jesús, esposo, padre, pastor, escritor y conferenciante. Buscándole la 5ta pata al gato y luego cuestionando el "¿por qué?".
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