Recientemente escuché una entrevista que le hizo Keropi Sánchez en su Podcast al ilusionista y conferenciante John Michael. Michael expresó que como Cristiano Progresista, cree que Dios no interviene en las vidas de la gente. Dijo que pensar que Dios interviene en algunas situaciones y no en otras hace de Dios un ser malo porque estaría “jugando al juego de este sí y este no”.
En un momento, con la intención de explicar su postura, John Michael utilizó una ilustración. Dijo que su mamá es dueña de negocios. Como tiene el negocio al día con empleados que lo mantienen, puede decidir ir a la oficina o dejar de ir según quiera porque es la dueña. Para mí fue curioso escuchar esta ilustración pues él estaba haciendo una comparación con su mamá y Dios con el Universo (como el dueño del Universo). Sin embargo si su mamá no va a la oficina un día porque prefiere hacer otra cosa está bien, pero si Dios hace lo mismo con una situación que no atiende, es un Dios tóxico. En mi opinión, es cierto que si su mamá tiene un negocio y puede tomarse unos días libres, ¡que lo haga! Pero por supuesto la ilustración falla, porque Dios no toma días libres.
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