Esta es una pregunta que nos hicieron. La razón de la pregunta, es que como Dios estuvo dispuesto a rescatarnos, quizás vio mayor valor en nosotros los humanos que en su propio Hijo.
Hay un problema inmediato en la posibilidad de que Dios nos ame más que su hijo. Si Dios amara al ser humano más, seríamos los ídolos de Dios. Dios se convertiría en idólatra, lo cual es imposible pues Dios no puede pecar.
Otra cosa a considerar es que cuando Dios envía a su Hijo a morir por nosotros, no envió a una persona externa. Dios se estaba enviando a sí mismo, en la persona de su Hijo. Es cierto que podemos usar nuestro idioma para decir que Dios ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3: 16). Pero de la misma manera podemos usar nuestro idioma para decir que Dios mismo se sacrificó por nosotros.
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