
Una de las razones por las que muchas personas abandonan el cristianismo es la decepción o desilusión que experimentan a causa de las imperfecciones que como humanos cargamos. Esto puede ocurrir en las iglesias; ya sea por sus enseñanzas, actitudes de otros cristianos, de sus líderes o la relevancia que la religión pueda tener en general.
Mientras vivamos de este lado de la eternidad no tenemos escapatoria de nuestros propios defectos, y por lo tanto todo lugar en el que nos reunamos para adorar y aprender de nuestro Dios estará lleno de personas que, como yo, necesitan a Cristo para ser salvos.
Independientemente de cuál sea la razón de nuestra decepción, ya sea por desviaciones, exageraciones o mentiras en la doctrina cristiana, es importante que reconozcamos y pongamos en práctica lo siguiente:
Seguir leyendo





