
Devastador, repentino, horroroso.
Son muchísimas las palabras que podríamos utilizar para describir lo que sucede cuando un fenómeno natural llega a áreas pobladas.
Muchas personas tienden a pensar que todo lo que sucede en la naturaleza es causado o provocado directamente de la voluntad de Dios, o un castigo de Dios. Algunos piensan que el hecho de que existan catástrofes naturales significa que Dios no existe.
Sin embargo, la verdad no se encuentra en ninguna de estas ideas.












