«¡Conocer la voluntad de Dios es el mayor conocimiento! ¡Hacer la voluntad de Dios el mayor logro!» (George W. Truett)
Toda persona Cristiana – en algún momento de su vida como creyente – se ha hecho la pregunta: «¿Cuál es el propósito de mi vida?» Es completamente natural cuestionar el porqué y el para qué estamos en esta Tierra. Lo que tal vez no sabes es que la respuesta de esta pregunta es exageradamente sencilla.
Así que, ¿cuál es el propósito de Dios para mi vida?
Detrás de esta pregunta hay una aseveración que es muy común dentro del “Word Faith Movement” que es una creencia que algunos cristianos promueven donde de acuerdo a las declaraciones que se hacen desde su fe, la realidad se acopla y se moldea, según lo que se declara o cree. Usualmente se da dentro del evangelio de la prosperidad que tanto confunde y desvía a la gente del verdadero evangelio de Jesús.
Pero pensemos en esto un momento, ¿es cierto que si creo en algo fuertemente entonces se hace real? Algunos dirán que los creyentes simplemente padecen del “sesgo de confirmación” que es la tendencia psicológica que lleva a las personas a buscar información que confirme sus creencias. Y que lo que ven en la realidad confirma lo que dijeron o creyeron.
Pero si eres Cristiano ortodoxo, sabes que la realidad es diferente a la que creías que era, antes de conocer a Cristo y ser salvo.
Esta pregunta forma parte de un paquete de preguntas similares. En filosofía se le llama a esto “el problema del mal” y todas esas preguntas suelen estar cargadas de mucha emoción. Es que vemos el problema y queremos apuntar la culpa para alguna parte. Pero, ¿Es culpa de Dios?
Pienso que mejor nos preguntamos: ¿por qué estos niños no tienen los recursos necesarios? Si analizamos los casos, probablemente veamos que el país donde viven tiene los recursos necesarios para poder proveer alimentos suficientes para sus habitantes. Sin embargo esto no pasa. Quizá sea un problema de mala planificación o que unos pocos se están quedando con las riquezas. En ambos ejemplos, la culpa es nuestra y no de Dios.
La realidad es que tenemos los recursos naturales necesarios para que no haya hambre ni pobreza en el mundo entero.
Me gusta como Ambrosio de Milán, en el siglo IV contestó esta pregunta:
“Dios ordenó que todas las cosas fueran producidas, de modo que hubiera comida en común para todos, y que la tierra fuese la heredad común de todos. Por tanto, la naturaleza ha producido un derecho común a todos; pero la avaricia lo ha vuelto el derecho de unos pocos.” ~Ambrosio de Milán 1
Las paradojas, según el diccionario de la Real Academia Española, son hechos o expresiones aparentemente contrarios a la lógica. En otras palabras, una paradoja es una afirmación o situación que parece contradecirse a sí misma, pero que puede contener una verdad más profunda o inesperada. Esto es como algo que a primera vista, no tiene sentido, pero cuando se analiza más profundamente, te hace cuestionar tus postulados. Por ejemplo, la famosa paradoja de “menos es más” aparentemente es contradictoria aunque tiene sentido en ciertos contextos, como el minimalista o la claridad en la comunicación. Para tener una mejor idea de lo que es una paradoja, vamos a crear una.
Supongamos que estamos hablando de una máquina que siempre produce declaraciones verdaderas. La máquina de la verdad hace una declaración sobre sí misma y dice: “Esta declaración es falsa.” Si la máquina siempre dice la verdad, entonces su declaración “Esta declaración es falsa.” debe ser verdadera, lo cual crea una contradicción, ya que si la declaración es falsa entonces la máquina ha mentido, lo cual es imposible según sus reglas.
Así mismo, en el centro del ateísmo existen varias paradojas inesperadas. En este artículo discutiremos sólo algunas de ellas.
Búsqueda de la Verdad
La búsqueda de la verdad desde la perspectiva de muchos ateos puede estar estrechamente relacionada con los procesos químicos del cerebro y la teoría del materialismo. Los ateos pueden ver la mente y la conciencia como productos de los procesos químicos y biológicos en el cerebro. Esto significa que nuestros pensamientos, sentimientos y experiencias están basados en la actividad neuronal. La búsqueda de la verdad, entonces, se basa en entender cómo funciona el cerebro y cómo estos procesos químicos afectan nuestra percepción de la realidad.
Por otro lado, la teoría del materialismo sostiene que todo lo que existe es material o físico. No hay nada sobrenatural; todo se puede explicar a través de la materia y la energía. Los ateos que apoyan el materialismo creen que la verdad se descubre mediante el estudio del mundo físico y sus leyes. Esto incluye la ciencia, la investigación y la observación.
Todo esto nos puede crear confusión puesto que si Dios no existe cómo podemos justificar estas suposiciones. Un muy reconocido apologista cristiano, Frank Turek, lo pone de la siguiente forma y me uno a sus palabras:
“Si el materialismo ateo es cierto, me parece que la razón misma es imposible. Si los procesos mentales no son más que reacciones químicas en el cerebro, entonces no hay razón para creer que algo sea verdadero (incluida la teoría del materialismo). Los químicos no pueden evaluar si una teoría es verdadera o no. Los químicos no razonan, reaccionan. Esto es irónico porque los ateos, que a menudo afirman ser campeones de la verdad y la razón, han hecho que la verdad y la razón sean imposibles con su teoría del materialismo. Así que incluso cuando los ateos tienen razón sobre algo, su visión del mundo no nos da ninguna razón para creerles porque la razón misma es imposible en un mundo gobernado sólo por fuerzas químicas y físicas. No solo es la razón imposible en un mundo ateo, sino que la típica afirmación atea de que debemos confiar solo en la razón no puede justificarse. ¿Por qué no? Porque la razón en realidad requiere fe.”
La búsqueda de la verdad de un ateo podría considerarse una paradoja en el sentido de que el mismo, al rechazar la idea de Dios o lo trascendental, busca comprender la realidad exclusivamente desde un marco moralista o secular. En cambio, la verdad última está en Dios, quien es la fuente de todo sentido, moralidad y propósito. Por lo tanto, la idea de buscar la verdad sin incluir a Dios es contradictoria o incompleta.
Motivación y Reflexión Moral
El ateísmo no tiene una perspectiva única sobre la moralidad, ya que los ateos pueden tener diferentes opiniones y filosofías. Sin embargo, entre los varios enfoques comunes que tienen sobre la moralidad dentro del ateísmo, nos concentramos en uno como ejemplo.
Muchos ateos adoptan el humanismo secular, que sostiene que los seres humanos pueden encontrar principios éticos y morales sin recurrir a la religión. Esta perspectiva enfatiza la razón, la empatía, la ética y el bienestar humano como bases para la moralidad.
Sin embargo, ¿cómo es posible para un ateo considerar la razón, la empatía, la ética y el bienestar humano sin un estándar? Si no existe un estándar, ¿cómo es posible para un ateo determinar entre lo correcto o incorrecto, los derechos humanos, qué es justo o injusto, entre otros? La contestación a estas preguntas podría ser, “bueno, todo se basa en mi perspectiva”. Claro que sí, todo puede basarse en mi perspectiva hasta que el afectado es el individuo que hace la declaración. Cuando el momento del sufrimiento llega, sea infligido por circunstancias o por otras personas, es cuando realmente la realidad (valga la redundancia) choca cara a cara con el ateo. Esta discusión nos llevaría directamente al relativismo, y para eso les exhorto echarle un vistazo a nuestro artículo titulado: ¿Es la verdad relativa? .
En palabras del apologista cristiano Neil Shenvi: “La paradoja del ateísmo es que el ateo, aunque generalmente está comprometido con vivir una vida consistente con la realidad, no puede soportar la realidad tal como cree que realmente es. Si todo el sufrimiento y el horror de este mundo realmente no tiene sentido, si no habrá redención, ni justicia, ni sanación, ni restauración, entonces emocionalmente es casi imposible enfrentar la realidad cara a cara diariamente. El mejor resultado posible es vivir una vida de desesperación existencial sin esperanza. Pero es mucho más probable que simplemente construyamos un grueso muro protector de fantasía a nuestro alrededor, compuesto de pasatiempos, juegos, deportes, moda o romance, como una barrera contra verdades que preferiríamos no enfrentar.”
La motivación y reflexión moral de un ateo es paradójica porque la moralidad está intrínsecamente vinculada a Dios como fuente última de los valores éticos y del sentido de lo bueno y lo malo. Si alguien niega la existencia de Dios pero aún así sigue principios morales, se interpreta como una contradicción, ya que estaría actuando según el marco ético que deriva de un orden divino.
En conclusión, estas paradojas reflejan el anhelo innato del ser humano por lo divino, inscrito por Dios en el corazón de cada persona. Aunque puedan parecer paradójicos cuando no se reconoce a Dios, estos puntos son evidencias de la obra de Su gracia y de la ley natural que guía toda la humanidad hacia Él. La moralidad encuentra su fundamento en la voluntad divina, y la verdad tiene su plenitud en Cristo, quien dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” Estas paradojas nos recuerdan que todo ser humano, consciente o inconscientemente, está llamado a buscar a Dios y a vivir conforme a Su propósito eterno, siendo la única fuente verdadera de justicia, verdad y esperanza.
Lamentablemente muchas veces se enseña algo parecido a lo que se lee entre líneas en esta pregunta. ¿Qué es lo que asume esta pregunta? Si Dios creó porque quería amigos, entonces Dios estaba solo sin la creación. Si estaba solo sin la creación y creó para eliminar su soledad, entonces Dios estaba falto de algo: compañía.
El problema es que si Dios carece de algo o tiene alguna necesidad, no puede ser Dios pues Dios no tiene necesidades. Dios es perfecto y sin carencias.
Así lo enseña Hechos de los Apóstoles 17:24-25 (NTV):
“»Él es el Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él. Ya que es el Señor del cielo y de la tierra, no vive en templos hechos por hombres, y las manos humanas no pueden servirlo, porque él no tiene ninguna necesidad. Él es quien da vida y aliento a todo y satisface cada necesidad.”
La persona que afirma que Dios abusó de su hijo, utiliza esta pregunta como herramienta para señalar que Dios es, aparentemente malo. Pero la pregunta asume un concepto incorrecto de la Trinidad.
Esta pregunta es una que se contesta rápidamente, si entiendes quién es Dios.
Si repasamos la Trinidad, vemos que son tres personas distintas en un solo Dios. Por lo que “abusar” de otra persona en la Trinidad, en todo caso sería daño auto infligido.
Según el diccionario, abuso es:
Uso o aprovechamiento excesivo o indebido de algo o de alguien, en perjuicio propio o ajeno. 1
Pero como en Dios hay unidad de tres personas en un solo Dios, entonces lo que haga una persona es en acuerdo necesario con las otras dos personas de la Trinidad. El Padre no impuso su voluntad y poder sobre su supuesto “hijo inferior” porque Jesus no es inferior. Entonces de la misma manera que podemos decir “Dios envió a su único hijo a morir en la cruz.” Podemos decir también: “Jesús se entregó por voluntad libre a ser ejecutado en la cruz, para nuestro rescate.”
Tengo una confesión que hacerles. Jamás he leído el manual de operaciones de mi auto. Lleva conmigo casi 19 años y no recuerdo haber leído ni una sola página. ¿Alguna vez has leído el manual de operaciones de tu vehículo? Me corro el peligro de cometer algún error en el cuidado de mi guagua. Debo depender de lo que los profesionales me digan para continuar cuidando bien de ella. Pero, ¿qué pasa si alguno de los mecánicos no sabe lo que me está diciendo? Lo triste es que esto lo sé, y aún así no lo leo.
No siempre amé la Biblia. Hubo una época en mi vida, donde no la entendía, me parecía aburrida y a veces me daba miedo leerla. ¿Imaginas qué hubiese pasado si nunca hubiese leído sus páginas con la intención voraz de estudiarla y entender lo que Dios había escrito para mí? Por supuesto no me puedo llevar la gloria en esto. Si Dios me hubiese dejado a mis propias costumbres, estaría dependiendo de mis pastores y líderes para que me dijeran lo que la Biblia enseña. Pero, ¿qué pasaría si alguno de ellos se equivoca y yo no estudio la Palabra por mi cuenta? Lo triste de esto es que lo sabemos, y aún así muchas personas no leen la Biblia.
Por eso, a las pocas semanas de mi conversión, Dios permitió que mi primer intento de evangelización explotara en mi cara. Un amigo muy amado mío me respondió con cuestionamientos contra el evangelio sencillo que le compartí y provocó grandes dudas en mí. Dios usó esa experiencia para mantenerme alerta y que escuchara con toda la atención la próxima semana cuando predicaron sobre apologética en mi Catacumba. De ahí en adelante entendí que necesitaba conocer en qué creo y por qué lo creo. El mundo no me va a dejar quieto hasta que rompa mi fe, pero si estoy claro en lo que creo, será mucho más difícil que lo logre.
Hoy quisiera que leyéramos el capítulo 3 de 2da de Timoteo. El énfasis de lo que leeremos será, 2 Timoteo 3: 13-17 pero el contexto es de suma importancia. Me propongo a resaltar tres puntos de esta porción:
¿Cómo explicarías el éxito de otras religiones? ¿Cómo hacemos sentido de milagros que ocurren en religiones que no son el Cristianismo?”
Recuerda que puedes enviarnos tus preguntas a preguntas@verdadyfe.com
Por la manera en que está redactada la pregunta, pienso que ven el éxito por la cantidad de personas que practican las otras cosmovisiones. Así que comienzo diciendo que esa no es una buena medida para el éxito. Si la verdad existe, no todas las religiones van a ser igualmente válidas y correctas, pues enseñan cosas diferentes. Entonces es posible estar en una religión con muchas personas y estar creyendo una mentira a la misma vez. En mi opinión, eso es diametralmente opuesto al éxito.
Sin embargo, puedo entender la duda detrás de la pregunta. Yo la hubiese redactado así: “¿Por qué hay tantas religiones?” La respuesta a esa pregunta es la siguiente: Tenemos muchas religiones por causa del pecado del ser humano.
Jesús es el hombre más famoso que ha existido sobre la faz de la tierra, pero las personas han optado por no creer. La incredulidad se ha regado y las personas han optado por creer conforme a sus tradiciones y deseos.
Juan 3:18-19 (NTV) 18 »No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios. 19 Esta condenación se basa en el siguiente hecho: la luz de Dios llegó al mundo, pero la gente amó más la oscuridad que la luz, porque sus acciones eran malvadas.