Terreno Elevado – Salmo 11

Mensaje predicado originalmente el 22 de septiembre de 2024 en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico.

En la reunión semanal de grupos pequeños que dirijo junto a mi esposa, entre tantas cosas que discutimos y dialogamos, mencionamos cómo el mundo ha cambiado tanto y que los fundamentos de verdad y moralidad son olvidados. Decíamos que el Cristiano está al descubierto ante los movimientos que el mundo hace en contra de valores conservadores y correctos que los Cristianos y los que temen al Señor afirman. La conclusión a la que llegamos el martes, es el mismo fundamento de David en el Salmo que discutiremos. Hoy dejaremos que Dios nos hable a través de su Palabra, específicamente a través del Salmo 11.

Los salmos son poesía antigua hebrea. Algunos salmos tienen elementos históricos, pero no siempre. Este es uno de esos que son difíciles de ubicar en tiempo y espacio en la historia de David, aunque la opinión se divide al respecto de cuándo lo escribió.

Pudo haber sido escrito cuando huyó de la corte de Saúl y se escondió en el desierto. (Salmo 18). O cuando su hijo Absalón lo perseguía (Salmo 3). ¡O quizás fue una reflexión de David, y no de una circunstancia real que pasaba! Cualquiera que sea la ocasión, este salmo expresa la confianza de David en el Señor como omnisciente y justo.1 Ese es el piso en el que David se sostenía al escribir el Salmo y es el piso en el que nosotros necesitamos estar de pie. Me recuerda a Jesús y su advertencia de no construir nuestras casas sobre la arena (Mateo 7:24-27). El académico Peter Orr dijo sobre este salmo lo siguiente:

“El Salmo 11 es un Salmo para nuestro tiempo. Es la palabra de Dios para nosotros a través de las palabras de David. Nos muestra cómo seguir luchando y confiar en Dios en medio de una crisis y una dificultad tremenda.” 2

Hoy analizaremos los principios que salen de este Salmo y que podemos aplicar a nuestra vida. En específico, quiero que veamos tres puntos:

1: No todos entenderán el Fundamento
2: Los Íntegros huyen al Terreno Elevado
3: Habrá Una Tremenda Recompensa

Salmos 11 (NTV)

1 Yo confío en la protección del Señor.
Así que, ¿por qué me dicen:
«¡Vuela como un ave a las montañas para ponerte a salvo!
2 Los malvados ponen las cuerdas a sus arcos
y acomodan sus flechas sobre las cuerdas.
Disparan desde las sombras
contra los de corazón recto.
3 Cuando los fundamentos de la ley y del orden se desmoronan,
¿qué pueden hacer los justos?»?
4 Pero el Señor está en su santo templo;
el Señor aún gobierna desde el cielo.
Observa de cerca a cada uno
y examina a cada persona sobre la tierra.
5 El Señor examina tanto a los justos como a los malvados
y aborrece a los que aman la violencia.
6 Hará llover carbones encendidos y azufre ardiente sobre los malvados,
y los castigará con vientos abrasadores.
7 Pues el Señor es justo y ama la justicia;
los íntegros verán su rostro.

1: No todos entenderán el Fundamento

David comienza el salmo con el fundamento. Sin esto, nada más hace sentido: “Yo confío en la protección del Señor.” David nos está preparando para lo que nos dice después. Sin el fundamento, lo demás podría sonar absurdo.

Pero alguien no entendió el fundamento y le dijo a David que huya: “¡Vuela como un ave a las montañas para ponerte a salvo!” El problema con el consejo poco espiritual de parte de quien se lo da a David es doble: dejaría de confiar en Dios y mientras huye, sus enemigos pueden dispararle a las espaldas. Pero lo que le dicen en la carne, David lo tomó en el Espíritu. Acudió a quién está en lo alto. Vio su refugio correcto. Al permanecer y no huir, sus enemigos saben a dónde apuntar sus armas.

Los enemigos no son fáciles de identificar porque se esconden en las sombras (v.2). No son valientes como para mostrarse por lo que son. Pero en su integridad y valentía, David permanece y se muestra tal cual es. Su acción demuestra en quién creía. Tanto Saúl como Absalón se escondieron cuando se pusieron en contra de David. No eran abiertos con sus intenciones. En ambos casos David huyó, contrario a lo que dice este salmo (por lo cual lo hace difícil de ubicar en la vida de David). Pero David no era suicida por Dios. Puede que estuviese listo para dar su vida por Dios, pero por su fidelidad a Dios, no porque se suicidaba por Dios. La diferencia es importante. Por eso tanto con Saúl como con Absalón, hubo un momento en que era inevitable y David huyó, para preservar su vida. Bravo, por David.

En el momento en que escribió el Salmo, David sintió que los fundamentos de la moralidad que provenía de la ley de Dios habían sido derrumbados. Demasiados malvados en su contra. Por eso, la persecución era tanta para David. La rectitud del Señor no era conocida porque aparentemente eran más los malvados que estaban en su contra que los justos a su favor. Estaban comportándose desde su pecado. Cuando todos se ponen de acuerdo en la maldad, pareciera que ya no hay justicia, pero los que conocen al Señor saben que eso es una ilusión. David estaba sintiendo la presión de la persecución y de ser íntegro frente a gente que no lo era. ¿Alguna vez te has sentido así?

  • Te invitan a una reunión familiar y ves como las conversaciones se tornan alrededor de pecados. No encajas bien allí porque no piensan como tú, sino que se dejan llevar por sus conceptos. Aunque es de día, sientes que hay una penumbra en aquel lugar. Claro, porque tú eres la luz de Dios allí.
  • A lo mejor es en la escuela. Quizás eres el único que le sirve al Señor en tu salón y tu experiencia allí es extremadamente agotadora. Evitas las conversaciones fuera de lugar y los chistes que no edifican, pero te sientes abrumado. Como si hubieses entrado en una burbuja donde la luz de Dios no está. Claro, porque tú eres la luz de Dios allí.
  • O quizás es en tu trabajo.Te rodean compañeros o tienes empleados que el lente por el cual miran el mundo está sucio y tenebroso, ofreces sabiduría que has obtenido de la Palabra de Dios, pero pareciera que cae en oídos sordos pues son más los que piensan diferente a tí. Dios ha encendido su luz allí. Eres tu.

En todos esos casos, este salmo nos invita a permanecer firmes, fieles y depender de la protección del Señor.

2: Los Íntegros huyen al Terreno Elevado

David mira para la montaña y le parece absurdo lo que le aconsejan. La montaña no le interesa. Lo que sí hace es ir al Terreno Elevado. En ese momento, irse a la montaña sería dudar de la protección de Dios. Así que no se va a la montaña pero sí se refugia en el Terreno Elevado. Dios es su Terreno Elevado. No se rindió. El templo del que David habla cuando dice: (V.4) “Pero el Señor está en su santo templo…” no es el físico en la Tierra. David se refiere al templo en los cielos. Por eso continúa diciendo:

“el Señor aún gobierna desde el cielo. Observa de cerca a cada uno y examina a cada persona sobre la tierra.”

Recordemos el fundamento de David: “Yo confío en la protección del Señor.” David corre donde el Señor. No pierde tiempo peleando contra sus adversarios. Él sabe que el trono de Dios está en el Cielo, por encima de toda autoridad y todo gobierno terrenal. Ese es el Terreno Alto en el que David se refugiaba.

La soberanía de Dios es absoluta. Desde su trono celestial lo ve todo, lo comanda todo. Desde allí, examina a las personas. Ve sus corazones y se goza con aquellos cuyo corazón se inclina hacia el suyo. Los que andan lejos son aborrecidos como dice el versículo 5: El Señor examina tanto a los justos como a los malvados y aborrece a los que aman la violencia.

Cada vez que nos encontramos rodeados de la maldad, nuestra fe está siendo probada. Cada vez que tenemos que ser firmes y fieles, es el examen del Maestro Jesús en medio de la situación. Allí se prueba nuestra resolución. ¿En qué nos vamos a refugiar? ¿Vamos a volar a la montaña? ¿Nos refugiamos en la idolatría de nuestra ira o vamos a la presencia de Dios? David optó por refugiarse en la presencia de Dios y hacer de Dios su protección.

El Terreno Elevado está ahí para que acudamos en el momento de la batalla. Es nuestra estrategia de guerra. Allí nos encontramos con nuestro General. Él es quien nos alienta y da estrategias para el manejo del conflicto.

3: Habrá Una Tremenda Recompensa

David estaba seguro que Dios sería quien se encargaría de sus enemigos. Dios paga conforme a los corazones, “Pues el Señor es justo y ama la justicia.” (v.7). Aquellos, que como David permanecen íntegros, con su corazón alineado al del Señor recibirán también su justa paga. Lo vemos en la segunda parte del versículo 7: “los íntegros verán su rostro.”

¿Leíste eso bien? ¡VERÁN EL ROSTRO DEL SEÑOR! La calificación a la prueba del versículo 5 “El Señor examina tanto a los justos como a los malvados”, no es una A o un 10/10, ¡es el rostro del Señor mismo! Esa es la mejor recompensa que puede existir.

El esfuerzo que se requiere para permanecer firmes y fieles tiene una paga. ¡Jesús mismo es la paga! Sé que depender de Dios de manera consecutiva puede agotarnos pues nuestra inclinación natural se opone a eso, pero el premio vale esa pena y muchas más.

David lo sabía y optó por correr al Terreno Elevado y no depender de sus propias fuerzas. Lo vemos en su vida, cuando Saúl lo perseguía y también cuando Absalón quería su reinado. David sabe lo que nos está expresando aquí. Lo vivió en carne propia.

Hermanos, recordemos que esto está escrito ahí en ese Salmo, para nuestro ánimo, pero también para advertencia a los que no inclinan su corazón al Señor

David tenía que ir a la montaña. Los enemigos tenían que ver en quién estaba poniendo su confianza. Servía de llamado a sus enemigos a cesar la persecución con intención de destruir y seguir a David para también pararse sobre su fundamento.

“Yo confío en la protección del Señor.”

El año pasado mi familia y yo fuimos a Boulder, Colorado. Queríamos ir y subir la montaña. El tope de Boulder está a 5,430 pies por encima del nivel del mar. Hay gente que cuando llega al tope se marea. Incluso los rayos ultravioleta son más potentes a esa altura. Nos costó paciencia, trabajo, cansancio y sudor llegar hasta (casi) el tope de la montaña. Subimos lo más que nuestras sensibilidades a las alturas lo permitieron. Algunos de nosotros queríamos subir más, pero por amor a algunos de los miembros de nuestra familia, no lo hicimos. Veíamos el tope, como diría la Biblia, a la tirada de una piedra. No fuimos hasta lo último, pero demás está decir que estábamos ya bien alto. Bien alto. Dos cosas sucedieron allá arriba. Primero: pudimos apreciar el hermoso paisaje tal como es y sin los límites que nuestra visión desde el suelo nos permite ver. Lo veíamos como las aves lo veían. O como Dios lo ve: todo pequeño y manejable. El cambio de perspectiva fue una bendición. Segundo: no se escuchaban los sonidos de abajo. Habíamos huido de los sonidos de la ciudad y el aire era más limpio. Nos podíamos enfocar mejor. Aquella montaña impresionante a la que subimos nos permitió respirar paz y ver las cosas desde otro punto de vista. Añoramos el día en que podamos regresar allí.

De eso se trata cuando subimos al Terreno Elevado de la presencia de Dios. Un cambio de perspectiva y un aire nuevo para respirar.

Aplicación:

Cuando subimos al Terreno Elevado, nuestras baterías no pierdan carga. Nos conectamos con el Señor para vivir lo que nos toca. Este lugar alto es donde Dios quiere que vivamos. Allí ocurre nuestra transformación, aprendemos a lidiar con nuestras situaciones con la sabiduría de Dios y los demás ven en quién hemos confiado. Ven nuestro fundamento. Recordemos que fuimos llamados a colocarnos en lo alto de la colina. Jesús nos dejó dicho lo siguiente en Mateo 5:14-16 (NTV):

“14 »Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. 15 Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. 16 De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial.”

Jesús desea colocarnos también en Terreno Elevado. Desde allí en lo alto, Jesús alumbra su amor a todos. Nos da una mejor perspectiva, y Cristo se lleva la gloria.

Colócate en el Terreno Elevado, en la misma presencia de Dios. Cierto, la gente no entenderá por qué no huyes, pero tu vida será testimonio de que has confiado en el Señor quien te ama y quiere ser tu auxilio. Disciplínate en depender de Dios:

  • Aprende a orar por todo.
  • Aprende a rendir cuentas a quienes te discipulan.
  • Si no estás siendo discipulado, busca un hermano maduro en el Señor de tu mismo sexo y pídele que te discipule.

El Terreno Elevado es una buena estrategia de guerra. David, como guerrero lo sabe. Pero donde sube, es donde está Quien puede verlo todo. Él se encargará porque es justo. David apunta a Cristo, quien dependió absolutamente del Padre. Incluso cuando en la cruz se ofrecía para rescatarnos de nuestros pecados y la gente se burlaba, diciéndole que si tenía la autoridad y el poder, que se bajara de allí, permaneció firme y fiel, escondido en el Terreno Elevado, donde el Padre observaba todo y ejercía soberanía sobre todo. Imitemos a David e imitemos a Cristo. Seamos fieles y firmes en lo que hemos creído, viviendo en el Terreno Elevado de la presencia del Señor.


Referencias:
1 – Bible Ref on Psalm 11: https://www.bibleref.com/Psalms/11/Psalms-chapter-11.html#:~:text=It%20may%20have%20been%20written,as%20all%2Dknowing%20and%20righteous.
2- Orr, Peter, Psalm 11: A Psalm for Our Time (The Gospel Coalition, 14 de agosto de 2020) https://au.thegospelcoalition.org/article/psalm-11-a-psalm-for-our-time/

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Actualmente cursa una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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