Estamos en el 2024 y eso significa que para muchos, es año de elecciones. Este tiempo siempre levanta preguntas sobre cómo debe ser el comportamiento del cristiano sobre el proceso de elecciones.
Dentro del Cristianismo de occidente, se puede observar que ha surgido un cambio dentro de la política. O quizás el cambio es dentro de las iglesias. Hay cristianos que defienden a capa y espada a algunos candidatos a posiciones políticas y lo han hecho de manera tan pública, que para los que no son cristianos les parece absurdo que existan cristianos que no apoyan a esa persona también. Es como si por ser Cristiano automáticamente eres de un partido político. Pero eso no es así, ni debería ser así. Pero como no soy experto en política, prefiero dar un comentario sobre lo que la Biblia sí dice que podemos aplicar a la política.
Es cierto que hay numerosos reyes que aparecen en la Biblia. Bajo la teocracia, Dios ungió a Saúl y luego a David. Dios mismo escogió el Rey para Israel. Pero actualmente no existe la teocracia, por lo que el antiguo sistema político de las monarquías de Israel ya no aplican. Cuando vamos al Nuevo testamento vemos que Jesús no era un político que buscaba postularse a alguna posición del gobierno de su tiempo. De hecho, no estaba ni tan siquiera interesado en tener una posición de liderazgo en su nación. Así lo enseña Juan 18:36 (NTV):
“Jesús contestó: —Mi reino no es un reino terrenal. Si lo fuera, mis seguidores lucharían para impedir que yo sea entregado a los líderes judíos; pero mi reino no es de este mundo.”
Por lo tanto, Cristo no vino a fundar un partido político aquí en la Tierra. Él sí dejó a sus seguidores para que fueran llevando el evangelio y que muchos pudieran conocerle personalmente. Si decimos que Jesús es el Rey, es porque su autoridad es la de Dios, que está por encima de las autoridades de estado o cualquier figura política aquí en la Tierra. Como esto es un hecho, la Biblia nos enseña a obedecer las autoridades y respetarlas porque Dios las colocó ahí. Mira como lo dice Romanos 13:1-7 (NTV):
“1 Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios. 2 Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado. 3 Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino a los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. 4 Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo. 5 Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.
6 Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen. 7 Ustedes den a cada uno lo que le deben: paguen los impuestos y demás aranceles a quien corresponda, y den respeto y honra a los que están en autoridad.”
Aquí pensamos rápidamente en la corrupción que existe en nuestro sistema de gobierno y nos cuestionamos, ¿cómo es que yo debo pagar los impuestos si se los van a robar? Pero ojo, que si engañamos a las autoridades para no pagar lo que se supone, los corruptos seríamos nosotros. Estaríamos mintiéndole al gobierno y no pagando lo que se requiere es otra forma de robar.
Otros dirán, pero es que la campaña política es pagada por unas personas pudientes y las personas son elegidas por el pueblo, ¿cómo que Dios las puso ahí? Pues la Biblia enseña que Dios es quien está obrando su perfecta voluntad en todo momento. Esto incluye cuando nosotros tomamos nuestras decisiones libres. Libremente cumplimos los planes de Dios. Chequea Proverbios 16:33 (NTV):
“Podremos tirar los dados, pero el Señor decide cómo caen.”
El cristiano debe ser un ciudadano ejemplar. Porque la sujeción que le ofrece a las autoridades, es porque primeramente está siendo sujeto a la dirección de Dios para su vida. Como esto es así, al momento de ejercer el voto, por ejemplo, el Cristiano necesita hacer su asignación y estudiar lo que los partidos y candidatos están ofreciendo. No deben votar por el nombre o color del partido o candidato, sino por convicción. Con esto lo que quiero decir es que deben velar por el candidato o partido que promueva mejor los valores del Reino de los Cielos. Esto es ejercer el deber ciudadano en oración y conforme a la Palabra de Dios. Luego, es importante que el Cristiano promueva y busque el mayor beneficio para su comunidad. Esto significa que puede formar parte de iniciativas para ayudar y mejorar la situación de sus compueblanos, como nos enseña Jeremías 29:6-7 (NTV):
“6 Cásense y tengan hijos. Luego encuentren esposos y esposas para ellos para que tengan muchos nietos. ¡Multiplíquense! ¡No disminuyan! 7 Y trabajen por la paz y prosperidad de la ciudad donde los envié al destierro. Pidan al Señor por la ciudad, porque del bienestar de la ciudad dependerá el bienestar de ustedes.”
Israel estaba en el exilio en Babilonia, pero aunque no estaba en su hogar verdadero, debía procurar el mayor bien para la ciudad y debía crecer en aquel lugar. A medida que la familia crece y con ellos, la responsabilidad de enseñarles acerca del Señor, la ciudad entera se beneficia de tener temor de Dios. Nosotros estamos también en una nación que no es donde estaremos con el Señor para siempre. Somos exiliados también y como tales, podemos aplicar el mandato de Dios a Israel en el exilio, a nuestras vidas también.
¿Un Cristiano puede postularse a una posición política?
Siguiendo la línea de Jeremías 29:6-7, sabemos que probablemente, la mejor manera que algunas personas van a poder ser de bendición y prosperidad para la ciudad o la nación, es si ellos mismos participan del proceso político. De lograrlo, ese funcionario es un servidor de Dios que sirve al pueblo. Debería ser un servidor excepcional a los ojos de Dios, pues es a Cristo a quien adora con su trabajo.
Hay personas que abogan por que la iglesia no se meta en los procesos políticos, pero con eso que dicen, olvidan que los creyentes somos ciudadanos también. La gobernanza del país es para todos sus habitantes, incluyendo los creyentes. Por lo tanto, es nuestro deber poder participar de estos procesos políticos si tenemos el derecho legal de hacerlo. Sea desde adentro de la maquinaria política o desde afuera como ciudadano activo para beneficio de la comunidad. Si hay manifestaciones públicas, para exigir algún bien o valor moral que lo enseña las Escrituras, el cristiano puede participar con su conciencia limpia. De hecho, opino que debería participar para mantener la conciencia limpia.
¿El Cristiano debe votar?
Nuevamente, de acuerdo con Jeremías 29:6-7 el Cristiano tiene el deber de votar. Por supuesto, como dije antes, haciendo su asignación y estudiando lo que cada partido o candidato quiere trabajar en el país. Así estará procurando el bien de su pueblo.
Lo curioso de esto es que algunos cristianos votarán por un partido y otros por los demás. Uno pensaría que si todos hacen su asignación, se alinearán con un partido únicamente. Pero lamentablemente, (1) no todos hacen su asignación y (2) no todos piensan que sus creencias religiosas deben aplicarse a su deber ciudadano al votar. Como se dice de manera popular: “Hay de todo en la viña del Señor”. Lo importante es que cuando participes de algún proceso político, lo hagas con buena conciencia. Si luego de orar y buscar sabiduría de Dios en su Palabra, llegas a conclusiones, ejecuta esa dirección en paz. Pero asegúrate de hacer ese proceso. Es lo que se espera de un verdadero cristiano.
¿La Iglesia debe apoyar un partido?
Es lamentable, pero esto sucede más de lo que me gustaría aceptar. Doy gracias a Dios que en mi congregación local no ha sucedido, pero sé que algunos pastores les dicen abiertamente a su congregación que voten por X o por Y. Por supuesto que los pastores y el liderazgo de la iglesia tienen sus opiniones con relación a quién debería tener algún puesto político. Más aún si hicieron la asignación y estudiaron lo que cada uno intenta traer al país. La convicción puede ser grande y por lo tanto, las opiniones son fuertes. Esto es normal y nos pasa a todos, pero el púlpito de una Iglesia es para enseñar la Palabra de Dios y su aplicación a nuestras vidas. No es para ganar elecciones.
Chuck Colson, abogado quién sirvió al presidente Richard Nixon como asesor dijo lo siguiente al respecto: “Los pastores y demás líderes de la iglesia nunca deben avalar partidos ni candidatos políticos (lo cual puede dividirnos y politizar la fe) ni permitir que ningún partido político se meta en sus bolsillos.” 1
Es problemático eso de politizar la fe, pues llegamos al problema que produce la pregunta de este episodio. Cuando un líder religioso presenta su aval a algún político o partido desde el púlpito, modifica el servicio que presenta a su congregación. Podríamos argumentar que cambia de lealtad, en vez de representar a Jesús, representa a la organización. De repente la Biblia podría ser utilizada como herramienta para el poder en vez de para otorgar la salvación por el poder del Rey Jesús.
El pastor puede y debe señalar lo que el país necesita conforme a la Palabra de Dios, pero la decisión es de la persona. Señalar lo que se necesita pero que las personas puedan llegar a sus conclusiones libremente y sin miedo al juicio por su liderato religioso.
Fuentes:
1. Colson, Charles “¿Cómo debe interpretar un Cristiano la función del gobierno?” Artículo publicado en la Biblia de Estudio de Apologética (Nashville, Holman Bible Publishers, 2011) 1652-1653



