
El siguiente artículo fue traducido y adaptado de la publicación de blogGNOSIS titulada: Ontological Argument Part 1
El Argumento Ontológico es el más antiguo y probablemente el más famoso, o mejor dicho infame argumento para la existencia de Dios. El mismo fue formulado originalmente en el siglo XI por Anselmo de Canterbury.
Anselmo era increíblemente inteligente, pero no estaba muy preocupado por desarrollar una filosofía completa del mundo. Más bien, estaba principalmente interesado en desarrollar su amor por Dios, y el de sus estudiantes, a través del ejercicio de su razón e intelecto. Le llamó a esto “fe buscando entendimiento”.
De hecho, tal vez el aspecto más genial del argumento ontológico es que aparece en medio del Proslogion, lo cuál Anselmo escribió como una oración.
El término “ontológico” no fue usado por el propio Anselmo, sino que se le aplicó mucho más adelante. En el discurso filosófico, “ontología” significa básicamente el estudio del ser como tal. La raíz “onto” significa “ser”. Para explicar esto, usaremos el siguiente ejemplo: Un biólogo podría necesitar visitar una zona volcánica para estudiar alguna forma de vida que prospera en ese entorno. El biólogo no estudia el volcán en sí, más bien esto lo hace un vulcanólogo. El biólogo estudia el volcán por los organismos que viven en él. El vulcanólogo estudia el volcán en cuanto a lo que es.
De la misma manera, la ontología es el estudio del “ser en cuanto a ser”, o el ser en la medida en que es ser. Este nombre se ha aplicado a varios argumentos para la existencia de Dios, comenzando con el de Anselmo, porque estos argumentos establecen la existencia necesaria de Dios a partir de Su propio ser, o del propio concepto de Dios. En esencia, de manera muy simple, Dios debe existir realmente porque tenemos un concepto de Él.
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