Mi esposa, mi hijo y yo recientemente estábamos teniendo un tiempo devocional y leíamos Juan, capítulo 1. Cuando llegamos a la parte donde Juan el Bautista habla de Jesús, mi hijo me preguntó: ¿Eso no es una contradicción? En mi escuela, en la clase de Biblia, Pastor Abdiel nos hablaba de Mateo 3 cuando Juan bautiza a Jesús y nos decía que Juan no se atrevía tan siquiera bautizar a Jesús… Un cálido saludo al Pastor Abdiel. Amado hermano, gracias por invertir en nuestros hijos allí en el salón de clases.
Me fascinó que mi hijo estuviera pensando en las Escrituras con seriedad. Mientras le contestaba, pensé que quizás alguno de ustedes también ha tenido esta inquietud antes, por lo que les comparto lo que dialogamos en mi casa. Pongamos los textos frente a nosotros:
Juan 1:29-31 (NTV) “29 Al día siguiente, Juan vio que Jesús se le acercaba y dijo: «¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! 30 A él me refería cuando yo decía: “Después de mí, vendrá un hombre que es superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”. 31 No lo reconocí como el Mesías, aunque estuve bautizando con agua para que él fuera revelado a Israel».”
Mateo 3:13-17 (NTV) “13 Luego Jesús fue de Galilea al río Jordán para que Juan lo bautizara, 14 pero Juan intentó convencerlo de que no lo hiciera. —Yo soy el que necesita que tú me bautices—dijo Juan—, entonces, ¿por qué vienes tú a mí? 15 Pero Jesús le dijo: —Así debe hacerse, porque tenemos que cumplir con todo lo que Dios exige. Entonces Juan aceptó bautizarlo. 16 Después del bautismo, mientras Jesús salía del agua, los cielos se abrieron y vio al Espíritu de Dios que descendía sobre él como una paloma. 17 Y una voz dijo desde el cielo: «Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo».”
Seguir leyendo



