En el Antiguo Testamento vemos un Dios de batallas y de Ira y en el Nuevo vemos uno de perdón, misericordia y compasión. ¿No se supone que Dios es siempre igual?¿Por qué el contraste?
Esta es una objeción muy común con relación al carácter de Dios. Quien argumenta de esta manera suele pensar que la Biblia muestra dos dioses diferentes. Sin embargo la misma Biblia dice que Dios es inamovible, que no cambia.
Así lo vemos en el Nuevo Testamento:
16 Así que no se dejen engañar, mis amados hermanos. 17 Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento. (Santiago 1:16-17)
En el Antiguo Testamento lo vemos de esta manera:
6 «Yo soy el Señor y no cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, aún no han sido destruidos. 7 Desde los días de sus antepasados, han despreciado mis decretos y los han desobedecido. Ahora, vuelvan a mí y yo volveré a ustedes», dice el Señor de los Ejércitos Celestiales. «Pero ustedes preguntan: “¿Cómo podemos volver cuando nunca nos fuimos?”. (Malaquías 3:6-7)
Inmediatamente podemos ver que en el Antiguo Testamento Dios mismo se identifica como incambiante cuando les está dando tiempo para arrepentirse a su pueblo. Osea, les está extendiendo misericordia y mostrándose a ellos en compasión. Con esto nada más, se elimina la supuesta diferencia entre el A.T. y N.T. Vemos que Dios se comporta igual.
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