La epístola paulina a la iglesia en Galacia, es una carta que seguramente confrontó profundamente a los cristianos que la recibieron. Pienso que también puede tener el mismo efecto en nosotros hoy si la analizamos detenidamente. Hoy compartiré con ustedes algunos trazos de lo que Pablo escribe, pero les aseguro que si estudian la carta con detenimiento, le sacarán mucho más provecho que lo que podamos recibir en este tiempo ahora. Vamos a leer de Gálatas 3 y 5. Pero es necesario saber el contexto:
- Pablo comienza estableciendo que su autoridad proviene de Jesús y del Padre mismo. Lo que va a decir, no es suyo, sino que es Palabra de Dios.
- Dice que el evangelio que él enseña no puede ser cambiado, ni tan siquiera si un ángel mismo se aparece y dice algo diferente, que el ángel o quien fuere, sea maldito.
- Explica que él recibió el evangelio de manera sobrenatural del propio Cristo, pero que llegó a confirmar el contenido de su mensaje con quienes eran considerados pilares de la Iglesia: Pedro, Juan y Santiago el hermano de Jesús.
- Luego relata que Pedro mismo, en un momento quiso cambiar el evangelio por las acciones que tomó cuando vinieron unos judíos a la iglesia y echó a un lado a los gentiles. Pablo lo confrontó en su hipocresía, pues Pedro vivía ya como los gentiles. No guardaba la ley.
De alguna manera la Iglesia de los Gálatas había aceptado una visión que les alejaba del Evangelio. Pablo le llama así:
“¡Esa falsa enseñanza es como un poquito de levadura que impregna toda la masa!”
(Gálatas 5:9 NTV), lo cual hace eco de la enseñanza propia de Jesús de cómo las enseñanzas de los fariseos y saduceos podían ser esa levadura que daña la masa de su enseñanza (Mateo 16:6). El fariseísmo se había colado en la iglesia de los Gálatas.
Hoy quiero resaltar dos porciones de esta epístola. Leeremos Gálatas 3:1-14 y luego Gálatas 5:16-25. Usando estos textos, hablaré de tres puntos importantes, que son los siguientes:
1: La fe es la moneda del Reino de los cielos.
2: Sigue ejerciendo la Fe.
3: Déjate llevar por el Espíritu.





