Estamos a ley de cinco días para celebrar el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Pero junto con la consideración del advenimiento del Mesías judío –Cristo– al mundo, podemos también pensar en, ¿qué habrá pasado con el Pueblo escogido de Dios: Israel? ¿Qué hace Dios con aquellos judíos que aún al día de hoy se niegan a aceptar que el mesías ya vino? La contestación que nos surge en la mente y que a veces nos da problemas en vocalizar es que esos judíos están perdidos. Después de todo, es lo que el propio Pablo, inmerso en un gran dolor por sus compatriotas, expresa en Romanos 9:2-3 (NTV):
“2 Tengo el corazón lleno de amarga tristeza e infinito dolor 3 por mi pueblo, mis hermanos judíos. Yo estaría dispuesto a vivir bajo maldición para siempre—¡separado de Cristo!—si eso pudiera salvarlos.”
Seguir leyendo




