¿Dios todavía habla a la gente hoy en día?

Episodio #300 de Verdad y Fe Podcast

Para muchos, decir que Dios habla hoy suena irracional o hasta preocupante. Pero antes de responder si Dios habla, conviene preguntarnos desde dónde estamos haciendo esa evaluación.

¿Por qué la pregunta?

Antes de ir a la respuesta de la pregunta de hoy, es importante que tengamos la oportunidad de clarificar, si es que alguien nos hace esta pregunta. Me explico: si alguien nos pregunta ¿Dios todavía habla a la gente hoy en día? Debemos tratar de entender de dónde viene la pregunta si vamos a procurar contestarle. Es posible que la persona tenga una de varias incomodidades:

  • Puede que piense que decir que Dios habla no es razonable
  • Quizás le incomode las implicaciones 
  • A lo mejor piense que la persona que dice que Dios le habla pretende que se le otorgue autoridad
  • Se les hace difícil aceptarlo porque nunca lo han experimentado 

Para el creyente es fácil contestar. Los cristianos podrían decir que Dios siempre habla a través de su Palabra. El cristiano puede afirmar que Dios habla a su corazón, por situaciones, y aún otro dirá que audiblemente le ha escuchado (sea un evento regular o que rara vez ocurra). Así que para el cristiano, la respuesta es un rotundo sí, aunque depende quizás de su trasfondo o marco de referencia para la manera en que contesta . 

Pero para el que pregunta desde afuera de la fe, el tema es diferente. Se preocupan de que el tema abra el espacio para manipular a las personas, justificar acciones cuestionables o incluso el darle una supuesta autoridad divina a sentimientos individuales subjetivos que no se pueden corroborar. Veamos con detenimiento algunas de las objeciones:

Temor a experiencias subjetivas no verificables. 

Si alguien dice que Dios le dijo algo, a veces es complejo cuestionar lo que dicen. Creerán que es una falta de respeto a Dios o que le estamos llamando mentirosos. Pero al ser algo que el individuo experimentó privadamente, nos inquieta la posibilidad de que se trate de una confusión. Puede que no esté haciendo una clara diferenciación entre revelación divina y sus emociones personales. 

Pero si Dios existe, necesariamente tiene que decir la verdad siempre y jamás contradecirse pues tendría todo conocimiento y su moralidad siempre sería perfecta. Es lo que conlleva ser Dios. Entonces, si Dios dice algo a un individuo, el mensaje que dio no puede contradecir lo ya revelado por él en la Biblia. Tampoco podría ser una mentira. Por lo que el examen a lo que la persona dice que Dios le dijo es: ¿es verdad? ¿está en la Biblia? ¿Contradice algo que Dios haya dicho en su Palabra?

Si cumple con esos requisitos, podemos comenzar a darle el beneficio de la duda a quien dijo que Dios le habló.

Por supuesto, esto presupone que la Biblia es en efecto la Palabra revelada de Dios al ser humano. Ese es otro tema paralelo al de hoy. Tenemos un artículo publicado en nuestro blog titulado El mito de que la Biblia es un mito que habla al respecto.

Miedo a que “Dios habló” sea una excusa para justificar abusos

Este miedo es entendible. Puede que hayan personas que si alguien afirma haber escuchado de Dios, automáticamente hagan lo que sea que el receptor del alegado mensaje divino les diga. 

La persona que dice que Dios le dijo algo que le lleva a actuar de manera inmoral, definitivamente levanta la duda de si fue a Dios a quien escuchó. Recordemos que si Dios existe, necesariamente es perfecto en su moralidad. Por lo tanto no mandará a actuar inmoralmente a nadie. 

Aquí, el no-creyente podría hablar de momentos que les parecen cuestionables moralmente en la Biblia, como el supuesto exterminio de los canaanitas que Dios ordenó en el Antiguo Testamento del que hablamos hace dos semanas titulado: ¿Dios ordenó genocidio en el Antiguo Testamento? o de la vez en que Dios le dijo a Abraham que ofreciera en sacrificio a su único hijo. Pero en ambas refutaciones, deben leer el relato completo y estudiar su contexto desde el punto de vista de las presuposiciones bíblicas, para entender bien lo que sucedía ahí. 

Pero estoy de acuerdo. Decir que Dios me dijo algo no me da la oportunidad de hacer algo que la Biblia condena. Si lo que Dios me dijo va en contra de su Palabra, debo cuestionar si realmente fue Dios quien habló. 

Irracionalidad o falta de pensamiento crítico

Aquí el no-creyente piensa que cuando la gente afirma cosas porque “Dios lo dijo”, las personas quizás han llegado a conclusiones apresuradas o irracionales. Pueden creer que el que afirma haber escuchado de Dios, nos miente o no ha analizado bien su postura. Pero pensar así presume que Dios no existe, o que si existe, es distante y no le importa relacionarse con su creación. En sí mismo es una postura que apunta a lo irracional y a una conclusión apresurada, pues el cristianismo posee buenas razones a favor de un Dios existente personal, que se les revela a sus criaturas. El no-creyente puede examinar esas razones. Pienso que eso debería ser parte del ejercicio intelectual del no-creyente. De hecho, es la puerta para descubrir que en efecto, Dios sí nos habla. 

La Bomba teológica de hoy es que, la Biblia es la demostración absoluta de que Dios sí ha hablado. Sus profecías cumplidas, las vidas transformadas y la descripción que nos da del mundo abogan a favor de la autoría divina. Por eso, tenemos razones para considerarla como Palabra de Dios. 

Conclusión

Si Dios existe, ¿será una dificultad para él, poder hablarnos? Si el Dios de la Biblia existe, no hay limitación en hablarnos por medio de sucesos, audiblemente si quiere y en su Palabra. 

Ahora, como la Palabra es una fuente objetiva disponible para todos, cuando alguien afirma haber escuchado de parte de Dios, es en las páginas de la Biblia que debemos confirmar el mensaje o descartarlo, si fuere una contradicción. Pero podemos sentir ánimos, pues sí, Dios todavía habla a la gente. 

Después de todo esto, la verdadera pregunta de hoy para ti es: si Dios habla, ¿estoy dispuesto a escucharlo?

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Actualmente cursa una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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