¿La ciencia explica la vida mejor que Dios?

Episodio 299 de Verdad y Fe Podcast

Si la ciencia puede explicarlo todo, ¿por qué seguimos haciéndonos las preguntas más profundas sobre el sentido de la vida? Si solo es verdadero lo que puede medirse, ¿qué hacemos con realidades que todos experimentamos pero no caben en un laboratorio? Si la ciencia hace a Dios innecesario, ¿por qué la pregunta por Dios sigue apareciendo incluso en una era científica? ¿Compiten realmente la ciencia y Dios para explicar la vida? Hoy exploramos qué puede y qué no puede responder esta disciplina.

La ciencia puede explicar todo lo que existe sin necesidad de Dios

La ciencia tiene la capacidad de explicar muchas cosas. Es una herramienta muy útil que nos permite descubrir cómo funciona el mundo a nuestro alrededor. Sin embargo, aunque podemos estudiar científicamente cómo surge la vida, la ciencia no tiene manera de explicar por qué existe la vida. 

Por ejemplo, gracias a la ciencia, sabemos que al unirse un espermatozoide humano con un óvulo humano, se forma un nuevo ser humano. Ese es el cómo. Pero ¿por qué existe la vida en lo absoluto? Esa es una pregunta que la ciencia no puede contestar. 

La ciencia contesta los qués y los cómos, pero los por qués los contesta la filosofía y/o la teología. Significa que la ciencia tiene un valor tremendo para explicar cosas, pero no es la única disciplina que tenemos para obtener conocimientos. 

Si solo usamos la ciencia, no sabremos cuál es el propósito de la vida. La ciencia se queda corta en decirnos lo que la Biblia deja claro:

Pues todas las cosas provienen de él y existen por su poder y son para su gloria. ¡A él sea toda la gloria por siempre! Amén. (Romanos‬ ‭11‬:‭36‬)

Tenemos un propósito impresionante para nuestras vidas: mostrar la grandeza, majestuosidad y valía de Dios. Cuando el espermatozoide y el óvulo se unen, producen un destello de la grandeza del Dios que lo ha creado todo. Pero la ciencia se queda sin palabras para declararlo. De hecho, no puede decirnos.

Cuando vemos la flora y la fauna, encontramos una imagen de la diversidad en sabiduría que hay en el Creador. 

Cuando observamos una camada de perritos jugando entre ellos o buscando alimentarse de su mamá, vemos el cariño, cuidado y ternura del amor de Dios. 

Cuando escuchamos el rugir de un león, la ciencia nos explica cómo surge el sonido y cómo le beneficia al león tener el rugido, pero jamás nos dirá por qué el león ruge así y no de otra manera. El rugido refleja el poder asombroso del Dios que lo creó.

La ciencia nos dice cómo surge la vida pero se queda corta en explicarnos por qué su belleza. Nos dice de la complejidad de su diseño, pero no tiene manera de señalarnos directamente a quién es su Diseñador. 

Los resultados científicos son sumamente útiles, pero requieren de una interpretación filosófica o teológica para llegar al asombro por la intención de lo que existe.

Solo es verdadero lo que puede medirse, observarse o experimentarse

Hoy, ¿puedes medir, observar o experimentar si la guerra civil de los Estados Unidos del 1861 ocurrió? Claro que no. Pero eso no significa que nunca ocurrió. Los sucesos fueron escritos y dejados para la posteridad. Además de las consecuencias de la guerra que aún hoy se experimentan. Por ejemplo: gracias a la Guerra Civil de los Estados Unidos, hoy existe una nación estadounidense unificada, y no solo una confederación frágil de estados.

Los eventos del pasado no pueden medirse en el sentido de experimentarlos nuevamente y observarlos por una segunda vez, pero no significa que dejen de ser ciertos. La ciencia se queda muda ante la historia porque se sale de su renglón de estudio. Los cuándo, dónde y quiénes son preguntas para la historia, no la ciencia. 

La historia no deja de ser verdadera porque no es medible por la ciencia.

Las explicaciones científicas hacen a Dios innecesario u obsoleto

La ciencia necesita de Dios para poder funcionar. La cosmología dice que el universo tuvo un comienzo absoluto. Donde no existía algo, surgió el universo. La ciencia apunta a ese evento único, incluso aunque no lo puede experimentar. Pero ese evento señala a la necesidad de algo inmaterial, atemporal, poderoso e inteligente que hiciera surgir la expansión súbita del universo, marcando eventos temporales, formando materia de la energía propulsada desde ese centro y organizando inteligentemente los elementos para producir orden en medio del caos y hasta tener vida en donde no la había. 

La ciencia depende de las leyes naturales para poder predecir eventos y hacer su trabajo, pero la cualidad inmutable de las leyes naturales no hacen sentido en un mundo naturalista literal donde todo es al azar. Hizo falta algo que le diese esa cualidad. La Biblia muestra que Dios no cambia ni varía:

Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento. (Santiago‬ ‭1‬:‭17‬)

Por lo tanto, las explicaciones científicas requieren de Dios para poder darse y funcionar. Para tener una explicación más robusta y completa.

La fe en Dios es subjetiva, mientras que la ciencia es neutral y objetiva

La neutralidad no existe. La ciencia necesita de científicos que la interpreten. Esos científicos vienen con un marco de referencia filosófico cuando llegan a sus conclusiones. Por eso un científico ateo y un científico cristiano verán los mismos hechos y llegarán a conclusiones diferentes. 

Los hechos históricos son objetivos también, aunque ciertamente se les puede dar color, de acuerdo a quien los presente. 

Pero la vida, muerte y resurrección de Jesús, es un hecho histórico, que al igual que con la guerra civil de los Estados Unidos, aún hoy vemos las consecuencias del evento en medio nuestro. Por ejemplo: la Iglesia Cristiana, los millones de creyentes alrededor del mundo y a través de la historia, y hasta este ministerio mismo.

La fe cristiana se experimenta por el sujeto individual pero es a base de hechos históricos objetivos que no fueron creados por el individuo, sino que se aceptan y se confían en ellos. 

La Bomba teológica de hoy es que, las diferentes ramas del conocimiento son todas importantes porque muestran la grandeza, el poder y majestuosidad de Dios. Tratar de separarlas y elegir una solamente como la mejor es tan absurdo como tratar de separar la leche del café una vez los mezclas. Dios está sumergido en su creación y es quien la sostiene, la cuida y la dirige.

Conclusión

Dios está en el centro de todas nuestras búsquedas de conocimiento, pues él es el iniciador de todo y gracias a él tenemos la capacidad de investigar y pensar lo suficiente como para concluir procesos reflexivos.

La ciencia es buena. La historia es buena y también las matemáticas, la filosofía o la teología. Seamos responsables en procurar el conocimiento sin temor a encontrarnos con Dios. De hecho, es cuando nos abrimos a encontrarnos con Dios, que realmente llegaremos al conocimiento por que Dios mismo es la verdad (Juan 14:6), y todo conocimiento honesto es una búsqueda de la verdad.

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About Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico. Actualmente cursa una maestría en Teología de Southern Baptist Theological Seminary (SBTS).
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