Ante esta pregunta que nos hicieron llegar a nuestro correo electrónico, lo que está en juego es el testimonio del cristiano, su carácter y obediencia a la Palabra de Dios. Dice Romanos 13:1-2 (TLA)
“13 Sólo Dios puede darle autoridad a una persona, y es él quien les ha dado poder a los gobernantes que tenemos. Por lo tanto, debemos obedecer a las autoridades del gobierno. 2 Quien no obedece a los gobernantes, se está oponiendo a lo que Dios ordena. Y quien se oponga será castigado,”
Esto significa que no existe gobernante de nación alguna que se haya escapado de la soberanía a Dios y que ejerza dominio sobre alguna región contrario a la voluntad de Dios. Quien tiene poder es porque Dios se lo dio. Esto significa que las naciones que tienen gobernantes que han puesto como ilegal el tener Biblias, son gobernantes puestos por Dios ahí. La pregunta de hoy señala lo que dice Romanos 13: 1-2 y luego las acciones de los misioneros que llevan Biblias de manera ilegal. Hay una aparente contradicción entre las acciones de los misioneros y la Palabra Inspirada de Dios.
Se pone pero la cosa si recordamos los que dice Jesús en la gran comisión. Mateo 28:18-20 (NVI) expresa lo siguiente:
“Jesús se acercó entonces a ellos y dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.”
Jesús mandó que se enseñara y se hicieran discípulos en toda nación. Cristo dice que se debe enseñar lo que él mandó a sus discípulos, incluyendo a los que vendrían después de sus apóstoles, lo cual incluye a los misioneros contrabandistas de biblias.
Significa que la Biblia me dice que debo evangelizar y la misma Biblia me dice que me debo someter a las autoridades humanas. ¿Qué debemos hacer ante esta aparente contradicción si en un país es ilegal predicar o tener la Biblia?
En el momento del inicio de la Iglesia, Pedro y Juan se enfrentaron a ese mismo dilema. Debían predicar a Jesús y lo hicieron con toda libertad. Pero las autoridades religiosas (humanas) de la época los encarcelaron por hacerlo. Al día siguiente los soltaron y pasó algo muy curioso.
Dice Hechos 4:18-20 (NTV):
«18 Entonces llamaron nuevamente a los apóstoles y les ordenaron que nunca más hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús.
19 Pero Pedro y Juan respondieron: «¿Acaso piensan que Dios quiere que los obedezcamos a ustedes en lugar de a él? 20 Nosotros no podemos dejar de hablar acerca de todo lo que hemos visto y oído».»
El mandato de Jesús de predicar lo que él les había enseñado iba primero que la sujeción a las autoridades de este mundo. Lo cual significa para nosotros que el mandato de enseñar a los grupos étnicos la Palabra de Jesús va por encima de las leyes que lo prohíben. Por eso es que hay misioneros contrabandistas de Biblias que libremente y con mucha alegría ponen sus vidas en riesgo para que el amor de Cristo sea conocido en las naciones.
Cuando regresamos al relato de Hechos, en el capítulo siguiente vemos que los apóstoles volvieron a predicar en el nombre de Jesús y volvieron a ser arrestados. Pero uno de los Fariseos en el poder, llamado Gamaliel (que luego la Biblia nos dice que fue quien enseñó a Pablo la Palabra de Dios), reconoció la futilidad que sería de tratar de imponer la autoridad humana ante la intención y voluntad de Dios. Así lo vemos en Hechos 5:38-39 (TLA):
«38 »En este caso, yo les aconsejo que dejen en libertad a estos hombres, y que no se preocupen. Si lo que están haciendo lo planearon ellos mismos, esto no durará mucho. 39 Pero si es un plan de Dios, nada ni nadie podrá detenerlos, y ustedes se encontrarán luchando contra Dios.» A todos les pareció bueno el consejo,»
Significa que las naciones que actualmente prohíben la distribución de Biblias, que se predique el evangelio o que se levanten iglesias en sus países, están en oposición abierta a Dios de la misma manera que los misioneros y contrabandistas de la Biblia están en obediencia abierta al Dios que da la autoridad según le parece y cuando le parece.
Lo tremendo de todo esto es que en ese acto de aparente locura, ir en contra de la ley humana, provoca obediencia a Dios y Cristo se lleva la gloria. La opresión de ese pueblo suele provocar mayor celo por el Señor y a los misioneros Dios pone una audacia especial por su evangelio en sus corazones, haciéndoles depender de manera radical de su voluntad y sus tácticas sobrenaturales para que pase según su providencia. El Nombre del Señor será honrado y glorificado y las autoridades del mundo serán mostradas como verdadera locura frente al decreto de Dios de llegar a esas personas.
El principio que podemos sacar de todo esto es que sí, debemos someternos a las autoridades humanas. Sí. Pero si la autoridad humana trata de irse por encima de lo que Dios ha dicho, obedecemos a Dios siempre. No hacerlo así tendría el efecto de levantar a las autoridades humanas como un ídolo delante del rostro del Señor y eso no es algo que debemos hacer.
Por lo tanto, que se repartan las Biblias y que el Señor sea conocido por las naciones y todos los grupos étnicos, para la Gloria de Dios.



