Este tema es muy curioso. Me explico: llevamos 15 años en Verdad y Fe, y nos la pasamos ofreciendo argumentos y explicaciones racionales a favor de Dios, el Cristianismo y la Biblia. Si no se pudiera ser racional, no sé qué hemos estado haciendo todo este tiempo. Pero aunque suene irónico, esto es una pregunta que muchos se hacen de manera muy seria.
Quien se hace esta pregunta, quizás ha visto cristianos que tratan su fe como mero emocionalismo. Quizás ellos mismos se inclinan más hacia la observación empírica y no saben si hay espacio para ellos en Cristo.
Sea el caso que sea, hay algo que necesitamos reconocer: el Cristianismo hace unos reclamos a la verdad que no dependen de cómo nos sintamos al respecto. Tomemos estas palabras de Jesús de ejemplo:
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí. (Juan 14:6, NTV)
Lo que Jesús dice sobre sí mismo aquí no tiene que ver con cómo se siente quien lo lee. Desde una perspectiva bíblica, Jesús está afirmando lo que es cierto. La Biblia presenta a Cristo como Dios mismo, por lo que sus reclamos tienen un peso único y deben ser evaluados seriamente. Por eso podía afirmarlos con total autoridad, porque corresponden plenamente con la realidad.
Más aún, afirma que él mismo es la verdad. Entonces su identidad la presenta como un hecho verídico.
Cuando tenemos declaraciones como estas podemos aceptarlas o no, de acuerdo con el nivel de confianza que le otorgamos a quien las dice. El escéptico, si desea corroborar la veracidad de esas palabras, deberá investigar las evidencias que el Cristianismo ofrece a su favor: como la identidad de Cristo como Dios, su muerte y resurrección. Luego podría tomar los datos y llegar a la mejor conclusión posible. Si alguien hace este proceso, y está dispuesto a aceptar la conclusión si apunta a la verdad del cristianismo, entonces podría decidir poner su confianza en el mensaje bíblico. Necesita responder personalmente y querer afirmar lo que ha descubierto.
Ese proceso de fe habrá iniciado de manera racional. Por supuesto, no significa que la fe bíblica esté únicamente basada en probabilidades, pues se trata de haber puesto la confianza en la persona de Jesús. Pero hacer ese trabajo puede ayudar a tener razones suficientes para confiar.
Ahora, no porque una persona llegue a creer de esa manera significa que no habrá emociones involucradas. Cuando descubrimos algo nos emocionamos. Es algo natural.
Hay personas que creen porque lo sienten. Si se llega a creer en lo que es verdad solo porque se siente así, sería más una coincidencia que una convicción bien fundamentada. Es como ganar a la lotería.
Quien cree sólo porque siente que es cierto, podría tener dificultades serias cuando la vida se pone dura. Cuando llega el sufrimiento, si no se han comprendido las verdades del cristianismo, y no se ha llegado a la convicción de que son reales, la fe podría tambalear. Por supuesto quien tiene una fe luego de haber investigado también puede ser sacudido en medio de una dificultad, pero la verdad creída puede funcionar como aliento necesario en medio del problema.
Conozco un joven que estaba convencido que el evangelio era cierto, pero no sentía emoción por Jesús como muchos de sus compañeros y amigos. El muchacho se frustraba mucho porque sentía que su creencia estaba incompleta. Luego de un tiempo donde oró a Dios para que pusiera emociones correctas sobre lo que había creído, tuvo un momento de progreso impresionante. En medio de un retiro, se le acercó un pastor para orar por él. Las palabras que escuchó el muchacho hablaban directamente a su dificultad. Ese día, el joven se desmoronó en llantos porque confirmó que su creencia era real. Sintió a Dios hablando a su corazón directamente y confirmó lo que ya sabía intelectualmente.
Los cristianos tenemos la gran oportunidad de estudiar a profundidad lo que la Biblia enseña. Podemos dedicar toda nuestra vida a estudiar porque hay profundidad que merece ser estudiada. Esto significa que nuestra fe no tiene por qué ser únicamente emocional.
Tenemos la oportunidad de crecer y madurar en la fe, gracias al estudio. Así podremos llegar a tener una fe más robusta y racional. Los hallazgos que tengamos, la profundidad que logremos nos proveerán de grandes emociones. La convicción racional tiene el potencial de mover nuestras emociones. Cuando nos asombramos por las verdades bíblicas, nos convertimos en mejores adoradores. Cristo tiene la capacidad de llenar nuestras expectativas racionales y emocionales, ¡y hasta sobrepasarlas!
La bomba teológica de hoy, es que Dios diseñó nuestras emociones al igual que nuestra capacidad intelectual. Sería muy extraño que después de darnos estas capacidades, no quiera que usemos alguna de ellas. La Biblia enseña en Génesis 1:27 que fuimos hechos a imagen de Dios, por lo que estos dos aspectos humanos de alguna manera reflejan al propio Dios. Por eso, todo lo que somos debe funcionar a favor de la gloria de Dios. Tanto la racionalidad como las emociones deberían estar alineadas hacia el conocimiento de Dios porque así fuimos diseñados. Son dos aspectos humanos que pueden funcionar para conocer a Dios mejor.
Conclusión
Si te encuentras en uno de los dos extremos del tema de hoy, quiero alentarte a que procures la satisfacción racional y emocional en Cristo. Dios quiere cautivar nuestros pensamientos y nuestras emociones. Por eso nos dice que le amemos con todo el corazón, alma y mente (Mateo 22:37).
Hoy, te invito a que hables sinceramente con Dios. Incluso si no crees aún. Atrévete a ser sincero en oración y pide que Dios llene el vacío que sientes. Sea la emoción o el área intelectual… Dios es capaz de llenarte hasta la saciedad. ¿Te atreves a pedirle que lo haga?
Dios no te pide que apagues tu mente para creer, ni que ignores lo que sientes. Te invita a rendir ambas cosas a la verdad.



