Con la Fuerza que Tienes

Mensaje predicado el domingo 7 de noviembre de 2021, en la Iglesia Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico

El miedo es un tema que no exploramos lo suficiente cuando estudiamos la Palabra. Sí vemos cómo cada vez que Dios interviene con alguien, personalmente o a través de un ángel, le dice: “no temas”, pero ¿Cómo lo venzo cuando Dios me ha enviado a algo? Judas debió tener miedo justo antes de besar la mejilla de Jesús (Lc 22) pero no lo venció. Pedro tuvo miedo cuando vió el mar embravecido y Jesús llamándole (Mt 14) Esteban debió temblar ante los líderes judíos que le hacían preguntas (Hc 7). Ellos sí le vencieron. Pedro en una medida, y Esteban por completo.

¿Cómo manejo el miedo que imposibilita moverme hacia seguir el ejemplo de amor que Jesús nos mostró en la cruz y la vida que nos dejó trazada en su Palabra? Cristo experimentó el terror de lo que le esperaba en la cruz. Lo vemos en Getsemaní (Marcos 14: 32-42). ¡Si el miedo que vemos es feo, el de Jesús era monstruoso seguramente! Pero aún así, Jesús se levantó del suelo y se enfrentó a la cruz. ¿Cómo puedo imitarlo? ¿Cómo se aplica a nuestra vida cotidiana?

Para entender cómo debemos manejar el miedo, hoy examinaremos el relato de Gedeón en Jueces, capítulos 6, versículos 25 al 27, aunque invito a que lean su historia completa en los capítulos 6, 7 y 8. De este relato, enfatizaré algunos puntos claves que nos puedan dirigir hacia tomar decisiones en Cristo, a pesar de nuestros posibles miedos.

“25 Esa noche el Señor le dijo a Gedeón: «Toma el segundo toro del rebaño de tu padre, el que tiene siete años. Derriba el altar que tu padre levantó a Baal y corta el poste dedicado a la diosa Asera que está junto al altar. 26 Después construye un altar al Señor tu Dios en el santuario de esta misma cima, colocando cada piedra con cuidado. Sacrifica el toro como ofrenda quemada sobre el altar, y usa como leña el poste dedicado a la diosa Asera que cortaste». 27 Entonces Gedeón llevó a diez de sus criados e hizo lo que el Señor le había ordenado; pero lo hizo de noche, porque les tenía miedo a los demás miembros de la casa de su padre y a la gente de la ciudad.” ~Jueces 6:25-27 (NTV)

La Iniciativa de Dios merece respuesta

Dios tomó la iniciativa de acercarse a Gedeón. No tuvo inconveniente para hacerlo, aunque Gedeón tenía grandes dudas sobre la capacidad de Dios de cuidar sobre su pueblo, ante el constante saqueo de los madianitas. Lo vemos en varios detalles de la historia, como cuando establece que Gedeón trillaba el grano de trigo en el fondo de un lagar, para que los madianitas no saquearan el cultivo. Fue allí donde el Señor le habló a través de su ángel.

Lo que me resalta de este encuentro es el estado del corazón de Gedeón. Ante nuestros estándares usuales de a quién Dios debe o no debe acercarse, diríamos que no debió hablarle a este hombre miedoso, incrédulo e idólatra. Pero esto es algo que Dios hace todo el tiempo. Lo que para nosotros sería despreciable, es lo que Dios escoge:

1 Corintios 1:27 NTV
“27 En cambio, Dios eligió lo que el mundo considera ridículo para avergonzar a los que se creen sabios. Y escogió cosas que no tienen poder para avergonzar a los poderosos.”

Dios muestra su gloria cuando toma personas imperfectas, sucias, dañadas y malas y las transforma para impactar y llegar a salvar a muchos.

Ahora, una vez el Señor te trae a una relación con él, nos corresponde desechar todo lo que a la luz de la Gloria de Dios sobre nuestras vidas, vemos que es malvado y que desprecia a nuestro salvador.

Para Gedeón, esto significó comenzar por un gran primer paso: destruir los ídolos de su familia.

Pensemos sobre esto un momento. Destruir los ídolos de la familia significa que era a Baal y Asera (dioses cananeos) a quienes la familia de Gedeón acudían para protección y abundancia en lo que sembraban. Cuando nosotros abrazamos ideas y conceptos, se convierten en la manera en que vemos el mundo (cosmovisión), todo lo que hacemos, decimos, pensamos viene a través de ese lente. Destruir estos ídolos significaba romper con su mundo previo para comenzar uno nuevo, incluso encima de esos escombros. Para Gedeón era la marca de un nuevo comienzo con el pie derecho y para su familia y su clan, era un mensaje al corazón: “¡Lo que acostumbramos hacer es malvado delante de Dios!” Eso fue lo que literalmente hizo Gedeón. Sobre los escombros del altar a Baal y usando el poste de madera dedicado a Azera como leña, levantó una adoración al Dios verdadero.

Dios inició la relación con Gedeón, pero ahora este debía sacar los ídolos que tenía sentados en el trono de su corazón, para que Dios fuese rey de su vida. Esto lo tenía que hacer primero, si caminaría con el Señor desde ahora y para siempre.

Ídolo: en el Antiguo Testamento es presentado como una imagen física o material, figura que representa una realidad o un ser considerado divino y que, por lo tanto, es objeto de culto. Pablo amplió el concepto cristiano de la idolatría en el Nuevo Testamento cuando identificó la codicia como forma de idolatría.1

Significa que un ídolo es aquello a lo que le damos la capacidad que sólo le pertenece a Dios. Aquello que nos brinda seguridad sobre nuestro bienestar y aquello que si quitamos de nuestra vida, nos volveríamos muy irritados. Aquello que no podríamos vivir sin ello, que no es Dios. Esos son nuestros ídolos. Le damos la potestad sobrenatural sobre nuestra vida y bienestar en vez de colocar esa confianza en Dios.

Lo primero que Dios exigió de Gedeón fue que destruyera esas falsas expectativas de seguridad en el esfuerzo humano (suyo y de su familia). Para entonces comenzar a caminar en el poder sobrenatural de Dios.

Des-aprender nunca es sencillo. Este “detox” es un proceso complejo que trae consecuencias internas y externas. En nuestro interior, comienzan a salir inseguridades y en nuestro exterior, medimos fuerzas con otros que habían acostumbrado a acudir al ídolo derribado. Esto fue lo que precisamente le ocurrió a Gedeón. Una vez destruidos los ídolos, el pueblo se viró en su contra y ¡decidieron quitarle la vida!

Decidir a favor del Señor, no siempre es bien recibido por los demás. Pero esto no significa que la decisión fue la incorrecta.

Dios toma la iniciativa de abrir una relación con nosotros en Cristo Jesús. Recibir en fe la muerte de Jesús en la cruz como útil para la redención de nuestros pecados – ese regalo es lo que abre esa relación con Dios. Pero una vez esa relación se abre, TENEMOS (si queremos permanecer en Cristo) que destruir nuestro ídolos.

Mateo 6:24a (NTV) “»Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro.”

El problema aquí es que muchas veces nos falta la valentía para hacer esto.

Curiosamente a Gedeón también le faltó valentía…

Cuando falta valentía, nos llenamos de coraje

Valentía y Coraje son utilizadas muchas veces como sinónimos, pero para poder dialogar hoy, necesitamos ir a estos términos y ver cuales son las diferencias entre cada uno. Pues al ver la actitud de Gedeón, podemos ver que le faltaba valentía, mientras demostró estar lleno de coraje (aun cuando se escondió en la noche para destruir los ídolos de su familia).

Valentía: cualidad innata (que tienen algunas personas) de poder enfrentar situaciones difíciles o dolorosas sin miedo.

Coraje: es la decisión de enfrentar situaciones difíciles o dolorosas a pesar del miedo. Es común tener coraje ante una situación cuando se posee una buena causa. 2 (valor)3

Gedeón esperó a la noche y buscó 10 criados para que le ayudaran a hacer esta importante tarea. Tuvo mucho miedo de qué le harían sus parientes si a la plena luz del mediodía derrumbaba estos ídolos por sí mismo. Pero la motivación que lo impulsó a hacerlo aún con su miedo fue que estaría obedeciendo a Dios. Estaría haciendo el mayor bien posible de lograr. ¡Buscó ayuda y lo hizo a escondidas, pero lo hizo! Demostró que tenía el coraje necesario para hacer la tarea.

Nosotros también necesitamos tener el coraje necesario para derribar aquello que nos aleja de Dios.

Tener nuestros ídolos es permanecer en nuestra zona cómoda. Sabemos qué esperar pues controlamos a ese dios (de letra minúscula) que hemos construído. Soltar nuestras riendas en manos del Dios Soberano puede incitar miedo pues es algo que nunca hemos hecho antes. Pero la causa es buena y justa. La psicología enseña que:

“Ante las decisiones que nos dan miedo tomar, podemos quedarnos atrapados en un mar de pros, contras y justificaciones mentales que las bloquean y crean gran ansiedad. 4”

Si deseamos evitar quedarnos estancados o con ansiedad, debemos cultivar y crecer en nuestra relación con Cristo. El es la máxima existencial que debemos abrazar y la que provoca que [ahora] hagamos con coraje, lo que antes no hubiésemos ni pensado. Ahora nos podemos lanzar a hacer lo correcto.

Ya no tenemos que depender de nuestra cuenta de banco, nuestro título en el trabajo, nuestra relación amorosa con X o Y, nuestra apariencia física, o cualquier otra cosa para tener seguridad. Ahora todas esas cosas las sujetamos al verdadero rey de nuestro corazón: Cristo.

Significa que la vida cristiana es un caminar en coraje. Caminar con el valor de enfrentar nuestros miedos y sobrepasarlos porque la causa (Cristo) merece nuestra rendición, alianza y obediencia.

En Cristo, podemos lanzarnos a hacer lo correcto.

El coraje nos sirve para hacer lo correcto

Gedeón debía destruir los ídolos familiares, lanzarse a la guerra con sólo 300 hombres poco comunes, liberar a Israel de manos de los madianitas e impulsar a su pueblo a una adoración correcta. Pero, el miedo siempre fue un obstáculo para él.

El coraje de saber que abrazaba la causa correcta, entiéndase, la obediencia a Dios le daba el incentivo de lanzarse a hacerlo. No significa que su debilidad (el miedo) no salió más, vemos en el relato que ante los momentos clave que debía accionar el coraje, siempre tenía alguien a su lado para acompañarle o animarle en sus decisiones.

Puede que tengas enfrente una decisión por tomar que te produce miedo, pero sabes en tu corazón que el Señor te llama a hacerlo como quiera porque es lo correcto. Te ha colocado en una congregación, para que agarres alguien que te acompañe, para que no estés solo tampoco.

Quiero ofrecerte esta Palabra que le dijo Dios a Gedeón, para que se lanzara con coraje. Una Palabra que yo también necesito constantemente en mi mente:

Jueces 6:14 NTV: “Entonces el Señor lo miró y le dijo: —Ve tú con la fuerza que tienes y rescata a Israel de los madianitas. ¡Yo soy quien te envía!

¡Pero Gedeón acababa de decirle a Dios que él y su clan eran débiles! Así que Dios le está diciendo que vaya así mismo con sus debilidades y todo. Le llama a eso fuerza. ¿Por qué? Por lo que dice después “¡Yo soy quien te envía!” el hacer lo correcto para Gedeón no dependía de su debilidad, sino de quién le enviaba.

Dios siempre nos envía a hacer lo correcto. Siempre nos envía a obedecer su Palabra. La causa del Señor es la causa máxima a la cual podemos afiliarnos y es la que debe provocar coraje suficiente en nuestro interior, como para ir contra nuestros miedos y actuar con todo y ellos, a favor de lo que Dios nos ha mandado a hacer.

Concluyendo

Hoy es un buen día para comenzar a ser audaz con el coraje que viene al abrazar la causa de Jesús y con la dirección del Espíritu hacer lo que sabes que Dios espera de ti, que has pospuesto por demasiado tiempo, por el miedo que te causa afrontarlo.

Nuestra fuerza para hacer lo que Dios espera de nosotros, no depende de nuestra capacidad ni se ve limitada por nuestra debilidad. Es el llamamiento que Dios hace a nuestra vida, su causa, la que nos fortalece para hacer el bien.

Dios toma la iniciativa en rescatarnos, para que nuestras vidas sean enderezadas por su Palabra. Entonces nos envía a obedecer con gozo. Es en esa obediencia que Dios se hace grande para nosotros en nuestro corazón, y para el que nos ve.

Dios fue trabajando en el corazón de Gedeón, y para el final de su historia en Jueces 8, le vemos dominando sus miedos. Con nosotros también lo hace hoy, si abrazamos su dirección radicalmente pese lo que pese, en contra de nuestros impulsos y a favor de él, quién nos envió. Veremos la transformación de nuestro carácter a la vez que profundizaremos en nuestra relación con Dios.


1. Calçada Leticia, et al. Diccionario bíblico Ilustrado Holman. B & H Español, 2008. Pags.801-802
2. Rebollo, Sergi Franch. “Enfrentar El Miedo ¿Coraje o Valentía?” Psicopedia, 2 Feb. 2021, https://psicopedia.org/5365/enfrentar-el-miedo-coraje-o-valentia/
3. Definición de coraje, según diccionario en línea Wordreference • https://www.wordreference.com/definicion/coraje
4. Ibid, Párrafo: “Coraje o valentía” https://psicopedia.org/5365/enfrentar-el-miedo-coraje-o-valentia/

Acerca de Rick Lipsett

(@ricklipsett) director y portavoz de verdadyfe.com. Ha escrito numerosos de artículos relacionados a la apologética Cristiana. Sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Catacumba 9 de Cayey, Puerto Rico.
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