Hablando en Preguntas

relativism.pngFoto por Camylla Battani en Unsplash

Estás sentado en un salón tomando una clase de matemáticas y de repente el profesor dice algo así: “En el reino animal, hay mamíferos que tienen relaciones homosexuales, por lo tanto es completamente natural que nosotros los humanos también las tengamos.” Te retuerces en tu silla y quieres decir algo. El pecho se te aprieta y tu corazón palpita rápidamente pero no sabes qué dirás. Temes que el profesor te destruya con algún contra-argumento a las palabras que nunca salieron de tu boca. Antes de hacerlo ya estás destruído.

Por supuesto, esto no se da sólo en ese ambiente. También con amigos no-creyentes, en la fila del banco, en el salón de espera del doctor, en la hora del almuerzo con tus compañeros… pasa en todas partes.

¿Qué podemos hacer?

Cuando miramos a Jesús vemos que él siempre tenía la respuesta ante las dudas y los reclamos de la gente. ¡El es Dios! Pero cuando vamos y analizamos lo que le decía a las personas, ¿sabes lo que notamos? Jesús casi siempre hablaba en preguntas. Mira estos ejemplos:

  • ¿Y por qué ustedes, por sus tradiciones, violan los mandamientos directos de Dios?
    ~ Mateo 15:3
  • ¿Por qué me preguntas a mí sobre lo que es bueno? ~ Mateo 19:17
  • ¿Por qué intentan atraparme? ~ Marcos 12:15
  • Y ustedes, ¿quién dicen que soy? ~ Mateo 16:15

¿Qué pasa cuando hacemos preguntas?

Las preguntas obligan a pensar a quien la recibe. Por eso los estudiantes en la escuela las odian tanto, les sacan de su comodidad intelectual. Pero las preguntas son maravillosas, pues nos ayudan a profundizar más en lo que conocemos. Por eso Jesús hablaba en preguntas. Por eso Sócrates hablaba en preguntas y por eso, nosotros podemos hablar en preguntas. Bueno… no todo el tiempo. Si tu mamá (o tu esposa) te dice: “¡La ropa sucia va en el “hamper”!” ese no es momento de decirle: “¿Por qué hemos de poner lo sucio en espacios designados y no dejar que extinga su hedor al aire libre?”

Cuando alguien hace un reclamo, o una aseveración se pone sobre los hombros el peso o carga de la prueba, evidencia, o argumento que sostenga eso que dijo. La persona que ofrece un pensamiento es la que debe sostener lo que dijo.

Ejemplos:

En el reclamo del profesor que di al principio, hay que reconocer algo muy importante: el estudiante que está en su asiento no es la autoridad en el salón.

“Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios.” ~Romanos 13: 1

Significa que el estudiante debe honrar al profesor, No puede irse por encima con prepotencia, o mala actitud. No debe gritar ni alterarse. En ese escenario, lo mejor que puede hacer es preguntarle al profesor. Después de todo, para eso están ellos ahí en el salón, para contestar preguntas y que los estudiantes aprendan algo. Así que el estudiante podría decir algo así:

“Profesor, ¿debemos imitar siempre a los animales en sus actividades?”

Si el profesor dice que sí, ¡entonces la violación, los asesinatos, la pelea violenta por una hembra y oler los traseros de otros animales para conocerse, son actividades que también debemos practicar!

Si el profesor es inteligente, debe corregir y decir que no todas las actividades de los animales deben ser copiadas por nosotros. Pero entonces, ¿por qué sí imitar la actividad sexual homosexual? Por qué no otras como por ejemplo, las arañas Viudas Negras, al finalizar su acto sexual, se comen a su pareja muerta. ¿Debemos imitar esa práctica también? ¿Por qué no? La idea es guiar una conversación hasta llegar a la verdad, en este caso–los valores Bíblicos de la sexualidad.

Otros ejemplos:

  1. “Dios no existe.”
    Esta aseveración se puede cuestionar así: “¿Cómo sabes que Dios no existe?
    Eso llevará a la persona probablemente a afirmar algo como: “Por que no lo veo” a lo que se puede preguntar: “¿Todo lo que no veo, no existe?” La conversación que seguirá será muy interesante. Mientras escribo esto, no veo al Presidente de los Estados Unidos. ¿Será que no existe? Sé que mi esposa me ama, pero no “veo” el amor. Tengo fidelidad hacia mis amigos, pero ellos no la ven. ¿Sólo lo que se percibe por los sentidos existe? No percibo las ideas de las personas. ¿No existen?
  2. “Todas las religiones son iguales.”
    Una buena pregunta para hacer aquí es: “¿Cómo llegaste a esa conclusión?” o “¿Has estudiado todas las religiones para llegar a esta conclusión?” O “¿Sabías que creer que Jesús es el único Salvador y Señor es recibir la salvación para el Cristiano, pero blasfemia y condenación para el Judaísmo y el Islam?
  3. “La Biblia fue cambiada/re-escrita de manera secreta.”
    Esta es común, sin embargo, se puede preguntar: “¿Cómo sabes que eso sucedió?” El punto es que si dicen que fue de manera secreta, ¿cómo se enteró?
  4. “La mujer es dueña de su cuerpo, por lo que puede abortar si quiere.”
    En el tema del aborto, esta es de las primeras municiones que usan contra los pro-vida. Pero se puede cuestionar así: “El feto que crece en el vientre de la madre tiene el mismo ADN que la madre?”
  5. Si es ley, es moralmente bueno.”
    Esta última quizás no la digan, pero mucho actúan basando sus posturas en esa premisa. El cuestionamiento que se puede hacer aquí es: “Todo lo que hace legal, ¿es moralmente bueno?” (aborto, pena capital, guerras, impuestos exagerados, etc…)

Conclusión

Jesús, como el mejor maestro, hablaba en preguntas. No porque no supiera las respuestas, sino para revelar el corazón de las personas y llevar a las personas a la verdad, acompañándoles no dictándoles. Nosotros podemos imitarle en este respecto también. Al ser embajadores del Rey y de nuestra Nación Celestial, podemos hablar con humildad, respeto y mansedumbre con el propósito de que las personas piensen sobre sus propias posturas y lleguen a la conclusión que no tienen la verdad, o tienen una verdad distorcionada. ¿Te parece?

Recientemente fuimos invitados al programa radial Juventud Abriendo Caminos (JAC) para hablar sobre este tema. Oprime [AQUÍ] para escuchar el segmento.

 

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Acerca de Rick

Seguidor de Jesús, esposo, padre, escritor y conferenciante. Buscándole la 5ta pata al gato y luego cuestionando el "¿por qué?".
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